Sin un adiós, no hay despedida.
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-¿Te quedas? - repitió confundido.
- con papá - susurro, con una sonrisa tímida.
Peter la miró unos segundos.
- Wanda, no seas estúpida, vámonos - pidió.
La pelirroja negó.
- deja de pelear - respondió - con papá será más fácil - susurro, refiriéndose a la vida que Peter llevaba desde los quince.
- ¿Más fácil?.
Wanda asintió, parecía emocionada con la idea.
- papá nos cuidara, Peter, no tendrás que romperte la espalda por nosotros.
Peter nego.
- La vida no és fácil, menos con el, porfavor vámonos.
La sonrisa de Wanda se borró.
- no quiero, quiero quedarme con papá - respondió, soltando a Peter y abrazándose.
De pronto, ambos sintieron un pesó en el corazón. El albino miró a un lado, intentando procesar todo.
- Tienes que saber, que 'facil' no es la opción correcta - susurro - y entiende esto Wanda, todo lo que venga de gente como papá o como Logan, estará manchado de sangre.
La pelirroja apartó su vista al suelo, tratando de no pensar demasiado en esas palabras. Por muy ciertas que sean.
Entonces Peter entendió. Fue casi como una cachetada de la realidad, Wanda pertenecia a ese mundo, ella realmente pertenecia a el.
- eres una egoísta - acusó dolido.
-¿Yo?, Fuiste tú qué me sacaste de casa, sin siquiera preguntarme que quería, ¡Me alejaste de mi padre!.
- intenté darte una mejor vida, me rompí las manos, tratando de darte algo mejor.
- ¡Yo no quería algo mejor, yo quería a papá! - gritó la pelirroja.
El silencio indundo el lugar, mientras ambos hermanos amenazaban con llorar, negándose a apartar la vista el uno del otro.
- pues quédate con papá - respondió Peter con voz quebrada, dandose la vuelta.
Wanda lo miro marcharse asombrada. Jamás pensó que Pietro fuera capaz de abandonar la.
- Peter - llamó.
-¡No! - gritó y Wanda pego un salto. Ahora Peter se veía destrozado y furioso.
-¿Por qué eres así? - reprochó la omega - ¿Por que, simplesmente no puedes encajar?. - Wanda tenía lágrimas en los ojos. - Esta es tu vida - susurro con la voz quebrada.
Pietro negó.
- esta no es mí vida - respondió extendiendo los brazos. - pero veo que la tuya si. - finalizó con decepción.
- solo quiero que te quedes conmigo - suplicó la pelirroja. - tu, yo... Papá. Aquí, en casa.
- ¿Y después que?, ¿Observo como te sumerges en está mierda?. Y papá...
- papá solo está enojado, disculpate - interrumpió la chica, suplicante.
Algunas lágrimas escaparon de los ojos de Pietro, quien no supo que decir, ante esas palabras injustas.
