~Dos días después~
Logan despertó en la cama solo, incorporándose con cierto dolor en su espalda.
Odiaba dormir en la cama de Pietro, cuyo colchón estaba tan gastado que provoca dolor de espaldas.
Aún así, no decía palabra alguna. Tomó del suelo unos pantalones holgados y se los colocó, saliendo de la habitación y encontrándose con el Omega.
Quien, tan solo con su remera puesta, que le quedaba grande, le estaba dando la espalda, mientras cocinaba el desayuno.
Logan camino hasta el, frotándose los ojos, cuando llegó lo abrazó por la espalda, besando su cuello.
- buenos días - murmuró con voz ronca, para tomar una taza y servirse café.
Un café barato y asqueroso, que tomaba igual, ya que era el único que había en el departamento.
- tu hermano llamó - informó el peli-platiado, sacando los huevos del sartén.
Logan hizo una mueca.
- ¿Y? - preguntó, dejando la taza, para ayudarlo con la comida.
- dijo que saques tu trasero de mí departamento y que vallas a atender los negocios - murmuró, dirigiéndose a la mesa.
James lo siguió, con el ceño fruncido.
- no gracias - respondió.
El sabía que en el momento en que volviera a su vida, su burbuja explotaría y no quería eso.
Si bien, sabía que tarde o temprano pasaría, quería posponer la verdad lo más que pudiera. Quedándose en ese departamento.
Cuya cama era incómoda, cuyo café era asqueroso, con una heladera que no enfriaba y una cañería que apenas funcionaba.
Pues ese departamento, de condiciones precarias, contenía su pequeño paraíso personal. Y aun no quería despedirse de el.
Se sentó junto a Pietro, para desayunar, mientras esté ponía sus piernas sobre su regazo. Distraídamente las acarició, llevándose la comida a la boca.
Logan no lo decía, pero se sentía en casa.
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Erik mantenía una expresión de hastío y una posición de superioridad total. Frente a el, estaba Víctor.
Quien debido a los constantes saboteos, había pedido una cita, cara a cara.
- ambos hemos perdido hombres - comenzó Víctor, quien, antes los ojos de Erik, se veía vulgar. - Tu atacaste nuestra descarga en las afueras y nosotros tu descarga de navios. ¿No te parece que es tiempo de arreglar nuestras diferencias y llegar a un acuerdo de territorios?.
El rubio se inclinó hacia adelante.
- tu hermano, hizo de mí hijo una perra. Me humilló ante todos, ¿Y pretendes que lo ignoré?.
La voz del alfa era gélida e inflexible. Víctor trago saliva.
- admito que mí hermano a sido imprudente... El amor - finalizó con una sonrisa, sacándole importancia.
