Cambiar tu, no cambia el pasado. Aveces todas las lágrimas y el dolor que provocaste vuelven a ti. Por que estamos a merced del destino.
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Logan jamas se vio como padre. Pero allí estaba, su pequeña Laura. Tan parecida a el.
En el momento que la conoció supo que jamas podria amar a nadie como a ella, ni siquiera a Pietro. Pues ser padre, era sentir un amor completamente diferente.
Al principio fue complicado, se sentía como un invasor, pese a que Peter y Charles le abrieron las puertas a su hogar sin pensarlo dos veces.
Logan tuvo que esforzarse para encajar, como trabajar, pues había conseguido un puesto como leñador.
También tuvo que aprender a ser padre.
Ganarse a Laura fue complicado, ella era cautelosa, como un pequeño cachorro bravucón. Que cambiaba su actitud con Pietro, pues con el, era un pequeño cachorro juguetón y amoroso.
Pero al fin y a cuentas, la niña fue bajando sus murallas, hasta comenzarlo a llamarlo papa. Y Logan pudo jurar que fue el mejor día de su maldita vida.
Minnesota era un buen lugar para formar una familia. Para empezar de nuevo. Un lugar tranquilo y hermoso.
James pensó que podría acostumbrarse...
Pero, como ya habíamos dicho, estamos a merced del destino.
Fue un día, luego de casi un año de convivencia, en la que James se encontraba junto a su familia en su patio trasero.
Tanto el como Pietro observaban a Laura jugar entre la nieve, mientras sus manos se hallaban entrelazadas, en una muda muestra de amor.
Charles se encontraba adentro, tranquilamente en la cocina, pues estar en sillas de rueda no lo hacía menos útil.
— he estado pensando — soltó James de pronto, logrando la atención de Pietro. — que tal... Si nos casamos.
Al decir estas palabras le miró, Peter se halló en silencio un tiempo, hasta que pareció salir del shock.
—¿Me estas pidiendo matrimonio?.
Logan acarició su mano, dándole una íntima sonrisa.
— así es — confirmó —¿Te quieres casar conmigo?.
El peli-plateado se sonrojo, mientras sus ojos brillaban cual estrellas.
—¿Donde esta mi anillo? — pregunto entonces, incapaz de ocultar su alegría.
— no había pensado llegar tan lejos — admitió Logan, mientras miraba a Laura.
Pietro río, ocupando la atención del castaño, que quedo hechizado ante la belleza que se le mostraba.
— eres un idiota — dijo entonces Pietro, tomándolo del rostro para besarle superficialmente.
Laura entonces llegó, alzando entre su pequeña mano una flor silvestre congelada. Un descubrimiento sumamente importante, según la niña.
Ambos padres le dieron gustosos su atención, mientras ella explicaba donde la encuentro. Entonces, la charla se vio opacada por el sonido de una bala, cuya bala rozó la flor, destrozando sus pétalos y terminando en el pecho de Logan.
La familia quedó en silencio, sin entender que sucedía, hasta que la sangre comenzó a manchar la abrigada ropa que llevaba puesta el alfa.
Laura entonces se abrazó a Peter, mientras que James, seguía sin entender que pasaba. Pues tras su familia, se hallaba un hombre con arma en mano.
Al sentir una presencia atrás suyo, Pietro volteó y poco tiempo tuvo para empujar a su hija, cuando una bala perforó su cabeza. El impacto logró que el cuerpo de Pietro se fuera para atrás, cayendo sobre Logan. Quien aun vivo, observó al hombre apuntar a su hija, quien estaba en el suelo, de espaldas a James.
Este cerró los ojos, preso del cansancio, entonces pudo escuchar el disparo, antes de que todo se volviera negro.
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El telefono sono cortando con la calma del despacho. La mujer pelirroja que leía los informes calló, levantando su mirada.
El viejo mafioso hizo una mueca, antes de tomar la llamada y llevarla a su oído.
—¿Si? — contestó entonces, sin mucho interés.
— Erik — sonó del otro lado, la voz agitada, mientras de fondo, se oía el llanto de una niña.
—¿Charles? — pregunto el mafioso, preocupado. Mientras sus ojos viajaban a Wanda.
— te necesito — soltó la voz herida.
