Capítulo 4

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Decidí que no tenía valor y me limité a comerme la manzana que me había llevado para el descanso entre clases. Después de la hora de comer tenía dos clases a las que asistí y, exceptuando algunos comentarios ofensivos sobre el incidente de la clase de biología, las clases transcurrieron con normalidad.

Llegué a casa y sinceramente, no tenía ganas de ir a dar la bienvenida a los nuevos vecinos. Aunque sabía que si iba probablemente podría aliminar de mi mente, al menos temporalmente, el recuerdo de las tripas de rana sobre mi.

Mi abuela no estaba en casa, supuse que había salido a ver a una amiga y se la había hecho tarde. Dejé la mochila en mi cuarto y bajé a la cocina. Vi la luz del horno encendida pero este apagado, el horno tenía una nota pegada: ''Daniela, llévale a los vecinos estas galletas que están recién hechas. He salido a ver a mi amiga Gloria. Un beso, te quiere, Leonor''

 

Puse las galletas en un plato bastante grande (Me comí un par de ellas), y salí de casa. Llamé al timbre y me abrió una hermosa chica, era morena y sonreía mostrando una hilera de blancos dientes.

-Hola- Dije poniéndome el pelo detrás de la oreja, era un gesto que hacía cuando estaba nerviosa.

-¡Hola!- Dijo ella animadamente.- Me llamo Esther. ¿Ves que soy morena?- Preguntó mirándome a los ojos. Yo asentí con la cabeza y ella siguió -Pues cuando estoy triste me pongo rubia- Yo me quedé perpleja ante lo que acaba de oír. ¿Que narices? Se acercó a mi oído, puso su mano en mi cabeza, un lateral de su mano al lado de mi oído y el otro al lado de su boca, como si me fuera a contar un secreto -Tranquila, quiero decir que yo nunca estoy triste- Se separó y rió. Esta chica me va a caer bien. Pensé

-Yo...Yo...-Se me había olvidado la razón por la que venía a la casa y entonces Esther miró las galletas, fue entonces cuando me acordé.- Venía a traer estas galletas para daros la bienvenida-Terminé de decir.

-Oh, muchas gracias, pasa.-Se puso a un lado y con un gesto me indicó que entrara. Yo pasé.

-Que bonita casa.-Dije intentando ser amable.

-Sí, bueno, es igual que la tuya ¿No?- ¿Sabía dónde vivía? -Te he visto por la ventana, estabas en tu cuarto.- Nota interna: Utilizar las cortinas, que por lo visto las doy poco uso.

-Supongo que por eso me parece bonita- Intenté ser graciosa.-¿No vas al instituto?- Intenté desviar el tema.

-Sí, pero no he ido porque con esto de la mudanza mi madre prefirió que nos quedáramos un día en casa para organizarlo todo.-Esta chica siempre sonreía. ¿Cómo lo hacía? -Por cierto tengo dos hermanos, ¿Quieres conocerlos?- Asentí con la cabeza y ella me llevó hasta el salón. Donde estaban dos chicos.

Un chico muy guapo, pelirrojo con muchas pecas buscaba algo en una caja y el otro era demasiado sexy, este se parecía más a Esther, su pelo era negro y tenía algún que otro tatuaje adornándole los brazos. Llevaba una camiseta blanca  de tirantes con bastante escote y pude distinguir un tatuaje en forma de dos alas en el pecho acompañado de otro en forma de beso en el medio. Estaba tirado en el sofá viendo en la tele un reality show o algo por el estilo.

-Estos son Zayn,- dijo señalando al chico que estaba en el sofá. -Y Dilan- dijo señalando al que rebuscaba en la caja. La mirada de Dilan y la mía se encontraron, entonces descubrí que sus ojos eran de color azul, se parecía bastante a mi en cuanto al aspecto físico, excepto que su pelo pelirrojo era más claro que el mío. Él se incorporó y se acercó a mi.

Historia De Una NerdHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora