No tengo la menor idea de que usar esta noche, ¿Qué se supone que use con la que próximamente será mi familia? Tal vez un vestido y tacos, pero no tan altos, aunque Quentin es más alto que yo aún con zapatos altos. Optó por un vestido hasta la rodilla color rosa coral y unos zapatos a juego, me maquillo solo un poco.
Ni celular vibra con un mensaje de Andrew, no lo abro y continuo peinando mi cabello.
Aún no encuentro una manera correcta de decirle a Andrew que no estaré con él más y tratar de convencerlo de que amo a Quentin, de cierta manera; pensar en eso me pone un poco triste, no debería, mi padre saldrá de la cárcel y seré asquerosamente rica.
Me arrepentiré de esto por un largo tiempo.
Cuando terminó de arreglarme le mando un mensaje a Quentin diciéndo que en cualquier momento está bien venir, faltan unos minutos para las nueve, entonces estamos a tiempo.
Voy a mi cocina y me sirvo una copa de vino a la espera de Quentin pensando en la casa en la que viviré, tal vez deba darle unos toques a mi gusto, como los muebles y los colores y tal vez poner una fuente digna de aquella casa al jardín.
La puerta suena indicando que Quentin llegó, pero solo han pasado unos minutos, tal vez estaba cerca, dejo la copa y tomo mi cartera de mano y abro la puerta esperando ver a Quentin, pero en su lugar está Andrew.
Viste con pantalones de mezclilla y botas de carga negras, totalmente a lo que él llamaba su uniforme, es dueño de varios edificios en renta, como este, su único trabajo es cobrar cada mes la renta, aunque claro, tiene una carrera como economista, pero cuidar los edificios lo hace más feliz.
-Hola, te ves muy bien, ¿Quieres salir o esperabas a alguien más? - se adentra a mi apartamento y cierro la puerta, todo parece indicar que esperaba pasar la noche conmigo. -En serio, luces muy bien.
-En realidad, esperaba a alguien más - digo incómoda aún de pie junto a la puerta, él está a un metro de mi y me ve un tanto confuso. - De hecho, me alegro de verte, Andrew, creo que ya no puedo seguir saliendo contigo.
Maldición, maldición.
Respiro varias veces y trato de no llorar, vamos el maquillaje, tú puedes, vamos Margot, dentro de unos meses estarás casada, no puedes seguir con él.
-¿Estás terminando...?
La puerta suena y él para de hablar, no me siento bien con esto, es el maldito de Quentin Sting. Abro la puerta y lo veo, está con las cejas levantadas y al igual que Andrew, se adentra a mi departamento.
-Me alegra que ya estés lista, se me hizo un poco tarde, lo siento - dice agitado y después nota la presencia del otro hombre en el lugar. - eh, hola.
-¿De verdad, Margot? ¿Por él? -la voz de Andrew se eleva y me da miedo.
Respiro cómo puedo para no tener un ataque, para mí suerte Quentin permanece callado y quieto dónde está, Andrew sale de mi apartamento y azota la puerta detrás mío. Quentin me ve y después se acerca a mí y me abraza, le regreso el abrazo porque realmente lo necesito ahora, todo esto es su culpa, suya y de sus malditos contactos.
-Oye, no era mi intención hacerte pasar por esto, puedo llamar y decirle a mi madre que no iremos, sí te hace sentir mejor -dice Quentin separándose de mi y viéndome a los ojos.
A pesar de todo, es bueno, lo sé, puede ser todo lo que quería, un idiota mujeriego, pero se preocupa por los demás, sino, no estaría haciendo esto por su padre.
-No -digo y trato de mantener una buena cara. - No tarde vistiendo y maquillandome para que me digas que no, vamos a cenar.
Él sonríe y niega con la cabeza, salimos de mi apartamento y edificio, nos dirigimos a un mini Cooper azul y Quentin comienza el camino a casa de sus padres.
ESTÁS LEYENDO
IF WE MARRIED
RomanceQuentin Sting necesita casarse y así heredar las riquezas de su familia, pero ese es su problema, jamás ha tenido una relación seria y mucho menos ha pensado en casarse, aunque la corta vida de su padre le hace tomar una rápida decisión. Le ofrece a...
