Me levanto a media mañana, es muy temprano para ir a trabajar y desayunar, tengo al menos tres horas libres.
Quentin duerme a mi lado, pero no me tiene abrazada o no se ha levantado, por lo que me levanto de la cama y voy al armario, cambio mi ropa a una más cómoda y deportiva.
Salgo con mi iPod y dejo mi celular en la habitación, necesito un tiempo de paz.
Corro de ida a mi gimnasio y hago mi usual rutina, pienso en mi comentario de anoche y de cómo me moleste por lo mínimo con Quentin, pero es que ahora mismo me siento muy, muy presionada por ser la esposa de Quentin, no solo es algo falso que nosotros sabemos, es como él siempre ha tratado de hacer, es estar llenando una expectativa y estoy cansada de llenar expectativas, suficiente tuve con mi madre y abuela, como para hacerlo con unos desconocidos, pero ahora es algo que debo hacer. Mi padre está feliz en casa y al parecer la pequeña fortuna que hizo le bastará para vivir jubilado el resto de su vida, si es que así lo desea.
Sé que debería entender el propósito que quiere cumplir, pero en estos momentos en los que me estoy dando cuenta que todo está siendo real, me siento más y más presionada, más ahogada en mentiras.
Tal vez me disculpé con Quentin, tal vez no, al fin y al cabo, no debemos estar felizmente comprometidos, ni emocionados.
Cuando noto el reloj a una hora razonable para ir de vuelta al apartamento con el tiempo suficiente para tomar una ducha y desayunar rápido, y sin tener que hablar con Quentin de lo de anoche, salgo del gimnasio trotando.
Al llegar al edificio veo a la asistente de Quentin afuera esperando en uno de los coche del muy idiota, está atenta a su celular y el chófer espera fumando fuera del auto, les restó importancia y me dispongo a entrar cuando choco en la entrada con alguien, el cual me toma de los hombros para no caer, al levantar la vista de la corbata y el saco negro frente a mi, veo a Quentin.
Su cabello está peinado y usa el traje como se supone, no sin corbata, los botones desabrochados o las mangas dobladas sobre sus codos, por un momento me parece más atractivo que anoche, siempre lo ha sido, la diferencia es que le gusta parecer despreocupado.
—¿Dónde estabas? —pregunta casi gritando y bruscamente ignorando que su asistente y chófer están aquí. —Te llame, pero dejaste el celular y no tenía ni puta idea de dónde estabas.
—No creo que sea momento de hablar de eso —digo viendolo a los ojos, retandolo por su mal genio. — Pero, solo salí a hacer ejercicio, no es para tanto.
—¿Sigues molesta por lo de anoche? —dice ahora preocupado.
—No sé, solo quiero subir y darme una ducha.
—Oye lamento eso, pero...
—No es el momento, Quentin —digo interrumpiendolo y sacándome de su suave agarre. — De seguro vas tarde, yo igual.
Le doy una última mirada, ahora más serena y me adentro al edificio, noto como me ve entrar, ahora mismo no estoy de ánimo para seguir con esta plática y mucho menos con su asistente y chófer escuchando, la señora Poster es aparte, ella me da más confianza.
Cuando terminó mi larga ducha y un desayuno breve, me dirijo a la casa, esperando que hoy al menos todo el equipo esté preparado para terminar una cuarta parte del piso inferior.
Jason, Peter y Faith están ya en la propiedad, me siento mal de nuevo al ver la casa, pero aún así continuo con el trabajo.
—Buen día, señorita Grand —me dice Peter que lleva un casco amarillo de seguridad y los planos en la mano. — Le tengo buenas noticias, ahora mismo estamos haciendo la segunda fase, planeamos terminar en tres meses.
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IF WE MARRIED
RomanceQuentin Sting necesita casarse y así heredar las riquezas de su familia, pero ese es su problema, jamás ha tenido una relación seria y mucho menos ha pensado en casarse, aunque la corta vida de su padre le hace tomar una rápida decisión. Le ofrece a...
