Capítulo XXXI

3.5K 174 12
                                        

Quentin

Dejó a Margot en su habitación y me dirijo a la mía desorientado, me sostengo de las paredes para no caerme. Creo que beber en una reunión familiar no es buena idea y tampoco lo es besar a Margot estando bajo los efectos del alcohol. Me gusta Margot y me gusta besarla, pero no me gusta besarla y pensar que se trata de alguien más, porque así era cuando la estaba besando hace unos instantes; estaba pensando en la rubia que robó mi corazón, incluso las palabras, que ahora son vagas en mi mente, eran para Christal, todo se trata de la rubia ahora.

Christal ha de estar bien, yo quiero creer que está bien, pero no puedo hacerlo recordando su rostro cuando me fui de su apartamento, y sé que me fui para siempre, no puedo estar con ella, por mucho que la ame, siempre hay algo que se interpone; mi padre, mi trabajo, compromisos y su manera tan fácil de mentirme a la cara. Amo a Christal y sé que ella me ama a mi, pero no estamos destinados a estar juntos y eso me pone muy mal, me entristece mucho.

Camino por la casa hasta dar con mi habitación, aún estoy un poco ebrio pero logró llegar a mi habitación y me encierro, veo el traje listo para mañana y pienso en todas las posibilidades, pienso en escapar ahora o mañana temprano y también pienso en hacer lo que se supone debo hacer, y eso suena mejor, por el alcohol o lo que sea que me pasa ahora, pero suena mejor casarme con Margot a escapar de todo, ¿Qué haría yo sólo y sin el mínimo sentido de lo que quiero hacer?.

Cuando logró quitarme los zapatos me dejó caer en mi cama y por efectos del alcohol y del agitado día de hoy, caigo dormido como un bebé.

Una mezcla de colores claros y lo que parece un bosque me parecen reales, estoy corriendo con todas mis fuerzas, levanto las manos al aire como si alguien fuera a sostenerme y llevarme por lo alto, pero no aquello no pasa ya que caigo al vacío.

La luz, el mareo, la resaca y el sentimiento de estar cayendo me levantan, podría vomitar sobre mi cama ahora mismo, pero en su lugar me siento en mi cama cuando el agua fría cae en mi cara, mojando los edredónes y mi desarreglado traje, cuando abro los ojos veo a Gabs con Zac y ambos me ven esperando a que me levanté y me aliste, pero ahora sólo quiero una aspirina y vomitar.

-¿Cuánto bebiste anoche? - me pregunta Zac con una risa burlona en sus labios. - Porque parece que estas a punto de vomitar la cena de ayer.

- Debes de estar en broma, Quentin, te casas en casi 4 horas, y ¿Tienes una resaca de mierda? -dice Gabs gritando y haciendo que me duela la cabeza. -Tienes suerte que Margot no te está viendo así y que se vaya a casar contigo.

Veo a Gabs bien está vez, está usando unos tubos en el cabello y una bata de seda lila, sus uñas están perfectas y su cara limpia, claro que como dama de honor debe verse muy bien, aunque siempre lo ha hecho, Zac en cambio usa su pijama todavía.

-Yo no puedo con él, Zac, tú eres su padrino, quitarle esa resaca y meterlo a bañar, en una hora llega la periodista de Vanity Fair y tiene que verse sobrio.

La voz de Gabriella me parece un simple zumbido y sostengo mi cabeza entre mis manos. Ella da la orden y se va, deja a Zac conmigo y él se ríe.

-Vamos, no querrás que Gabs te mate antes de que Margot lo haga.

-¿Dónde está Margot? -le pregunto recordando vagamente mi beso con ella anoche. -¿Está bien?.

-Claro que lo está, está haciendo un ritual de belleza y no sé que tanto, así que nosotros los chicos, también haremos nuestro ritual - dice Zac mostrando sus uñas. - Primero que nada, debes ir al baño y vomitar todo lo que quieras, yo iré por aspirinas, jugó, muchos efervescentes y agua mineral, anda ve y ocupate tú mismo de tu vómito, ahora vuelvo, supongo que no quieres comer nada, ¿Verdad?.

IF WE MARRIEDDonde viven las historias. Descúbrelo ahora