Capítulo XX

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Quentin

Beso a Margot por lo que parece una enternidad, sus labios saben vodka y Red Bull, sujeto sus caderas con mis manos y la acerco más a mi, terminando el espacio entre nosotros. Sus labios se mueven en sincronía con los míos y me pierdo en ellos, Margot responde al beso con entusiasmo y si no fuera porque mi asistente está ahora mismo en el baño comenzaría a desnudar a mi chica, pero me acuerdo de que la razón porque decidí besarla fue porque sabía que Galicia había escuchado la discusión de esta mañana y no podemos aparentar que estamos locamente enamorados si estamos discutiendo, pero debo admitir que también fue porque Margot se veía absolutamente preciosa y sexy en ese vestido rosa, tenía muchas razones para besarla, aunque ella a mí no.

Me separo de ella pero no suelto sus caderas, sus ojos avellana me observaban confusa y noto que está mariada por el alcohol, no tengo la menor idea de a dónde fue, ni que es lo que estaba haciendo ni con quién, pero si que la paso de maravilla para llegar y no ignorarme.

Escucho la puerta del baño cerrarse y los pasos de Galicia a la sala, suelto a Margot a desgana y veo a mi asistente, la cual parece incómoda de ver a Margot a mi lado.

-El chófer ya espera abajo -dice ella. -Nos vemos, señor Sting.

-Gracias Galicia -le digo y ella asiente caminando a la salida.

Cuando se va, Margot se deja caer en el sillón y me ve atenta al igual que yo, su vestido se sube y me deja ver sus muslos, está prácticamente usando un pedazo de tela, pero me agrada que sea así.

-¿Sigues molesta? -le pregunto cruzandome de brazos.

-Ahora mas que nunca, pero no contigo, bueno no todo mi enojo está dirigido a ti -dice y noto que el alcohol está saliendo poco a poco de su sistema.

-¿Qué quiere decir eso? Porque yo soy el culpable, aparentemente.

-Lo eres, si -ella asiente. - Tienes que entender que yo no puedo sola con el asunto de la boda y que por lo menos te interese un poco, no solo estés haciendo lo que sea que hagas.

-Puedo solucionarlo, puedo acompañarte y ayudarte a elegir lo que sea que haga falta -digo convencido que eso ayudará con la situación.

-Solo hace falta que lo hagas, ¿Sabes?.

-Claro que lo haré, por eso no te preocupes.

-De acuerdo, me alegro porque mañana veré a Gabriella para las invitaciones.

-Ire, mañana no iré a la oficina -digo sin pensarlo.

-Bien - Margot se pone de pie y me ve. -¿Te puedo pedir un favor?.

-Si, lo que sea.

-Ya no te acuestes con las chicas -dice sería a pesar de su estado de ebriedad. -Me refiero a Lauren, Anna y Camille.

-¿Por qué no? -digo extrañado. - Ya lo hice, ellas eran buenas compañeras en la universidad.

-Porque las conozco y no quiero parecer una idiota a la cual le pones los cuernos con sus amigas.

Asiento porque está en lo correcto, anteriormente hubiera discutido con ella de que no puede decirme con quién tener una relación o no, pero creo que es lo mínimo que le debo, ella no está con el chico que era su vecino por estar ahora aquí conmigo, claramente sé que estaba enamorada de él.

Margot se levanta del sillón y me se acerca a mi, sus ojos me retan y después alza una ceja, como si hubiera ganado y se dirige a nuestra habitación.

Escucho mi teléfono a lo lejos y dejó que suene, me reacomodo en mi cama y veo la hora del reloj, son solo las nueve, Margot duerme a mi lado y noto que se relame los labios aún dormida, mi celular vuelve a sonar y esta vez lo tomo.

IF WE MARRIEDDonde viven las historias. Descúbrelo ahora