Margot
Esa mañana me despierto sola y con un mensaje de Quentin en mi teléfono informando que esta en la oficina. Me levantó y comienzo a prepararme para mi día de hoy, empezando por una visita al gimnasio.
Salgo de la habitación vestida con mallas de entrenamiento y un top deportivo, la señora Poster está en la sala acomodando unas cosas y me saluda amable y me pregunta por mi desayuno, pero sólo permito que me prepare un licuado de papaya y avena y salgo del apartamento.
En el ascensor me encuentro con una mujer de más o menos mi edad, tal vez unos dos años mayor, la cual se me queda viendo extraño y después continúa con la vista en su celular.
Al llegar a la recepción me percató de que la mayoría de las personas de aquí visten formal y yo parezco una extraña, hasta que un portero me pregunta por mi residencia.
-Disculpe señorita, ¿le puedo ayudar con algo? -pregunta un hombre tratando de ser amable.
-En realidad, no, pero gracias -digo acomodando mi cabello en una coleta alta.
-¿Le importaría decirme cual es el número de residencia? -dice otra vez el hombre insistiendo.
-No sé el número, pero el piso es e nueve y estoy en la misma residencia que Quentin Sting -digo irritada.
El hombre frente a mi asiente y me deja seguir mi camino a la salida, comienzo un camino a mi gimnasio trotando y después hago una pequeña rutina.
¿Cómo es posible que encaje con tantas personas elegantes y adineradas?.
No había pensado en eso cuando accedí a casarme con Quentin, es parte de su vida, aunque claro que yo también tuve un poco de esa vida antes.
Mi padre estaba subiendo en su carrera y con ello, su dinero, y como su única hija, me daba absolutamente todo, al igual que a mi madre, pero después sus cuentas fueron congeladas.
No estoy acostumbrada al dinero, ni al poder, pero sin querer es lo que tendré.
Al regresar al apartamento me ducho rápido y salgo a mi trabajo, el cual sólo tiene unos últimos detalles, pero creo que me encantará vivir en un lugar así. Mi jefa pasa a dar una última crítica, dejando en claro que le agrada y esta a la altura de Quentin Sting, pero no sabe que yo viviré ahí.
A los pocos minutos después de salir de mi trabajo e iniciar el viaje a la casa de mi abuela, Quentin llama.
-Hola querida - dice en la otra línea . -Te tengo una muy buena noticia, cambiaras de trabajo.
-¿Como puede ser eso una buena noticia? Aún no término nuestra casa, querido -digo molesta e incrédula. -No pienso ser ama de casa y señora de una gran mansión.
-Ese trabajo importante lo seguirás en tu nuevo trabajo y no, no es nada relacionado con nuestro lindo futuro.
-¿Entonces?.
-Serás directora general de una constructora a mi nombre, además de que podrás seguir haciendo lo que mejor haces, planos y diseñar, pero a lo grande.
¿Que demonios?
-¿En serio vas a hacer eso? -digo tratando de controlar todo lo que esta pasando ahora. - Quentin, tienes que entender que sólo necesitó un favor, no necesitó nada de eso.
ESTÁS LEYENDO
IF WE MARRIED
Roman d'amourQuentin Sting necesita casarse y así heredar las riquezas de su familia, pero ese es su problema, jamás ha tenido una relación seria y mucho menos ha pensado en casarse, aunque la corta vida de su padre le hace tomar una rápida decisión. Le ofrece a...
