Capítulo VIII

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Quentin

Conduzco junto con mi abogado a la cárcel en dónde se encuentra el padre de Margot, me siento ansioso por conocer a su padre debido a su adoración por él.

Nunca había pensado en que posiblemente tenga que decir lo más patético del mundo, como que amo a Margot tanto que la necesito a mi lado para siempre, de cierta manera la necesito, pero no de aquella forma.

-El señor Grand tendrá que esperar al menos un mes, su caso está en proceso y en cuanto se abra, saldrá libre en dos meses máximo - comenta mi abogado revisando unos papeles. - Pediré que hagan declarar al abogado de aquel tiempo, según tengo entendido no fue una justa defensa y fue por parte de un soborno, alguien lo quería desesperadamente fuera del juego.

-¿Qué posibilidades hay de una fianza en lo que se hace el proceso del nuevo juicio? -digo estacionado afuera de la cárcel.

Necesito al padre de Margot fuera lo más rápido posible, no puedo tardar más en el proceso, Margot tiene que ver qué hablo en serio.

-Es difícil Quentin, pero estudiaré la posibilidad, es un caso especial, no solo se puede pedir una fianza, debe haber un tiempo determinado y posiblemente un rastreador, ya te diré.

Asiento y bajamos de mi auto, al llegar a la entrada los oficiales de policía me ponen nervioso con sus armas en mano, cuando me hacen pasar me hacen una revisión innecesaria a mi y mi abogado, el cual se queda un tiempo fuera del salón de visitas, al parecer.

Espero unos minutos rodeado de varias personas en visita también y mi abogado esperando y escribiendo en su celular, la puerta suena y sale un hombre, canoso, alto y con cansancio en los ojos, usa un uniforme azul y después frunce el ceño al verme, esperaba a Margot, claro está.

Me levanto y tomo su mano, él toma la mía sin parecer grosero.

Nos volvemos a sentar y permanecemos un tiempo en silencio, los ojos del padre de Margot me analizan, ¿Qué espero para habla de lo que necesito?

-¿Qué hace un Jay Sting aquí? -pregunta el hombre frente a mi.

-Jay Sting es mi padre, yo soy Quentin -digo tratando de sonar seguro de mi. - Y estoy aquí por algo muy importante.

-¿Ah sí, qué puede decirme un Sting a mi? -el padre de Margot parece un hombre duro, tal vez por eso era bueno para los negocios en su tiempo. -Porque yo no te encuentro alguna utilidad.

-Se trata de Margot, creo que es una parte que a usted le importa -digo sin quitar mi vista de él, su rostro cambia y parece ahora un poco asustado. -Señor Grand, estoy aquí para pedir su permiso de casame con ella.

El hombre frente a mi frunce su ceño bastante tiempo y después levanta las cejas, ¿está pensando todo o solo es una manera sutil de decir que no?.

-¿De dónde conoces a mi hija y con que base puedes decir que quieres casarte con ella?.

-De la universidad, y le puede asegurar que la necesito más a mi lado de lo que ella a mí -digo tratando de no sonar tan patético como me siento.

-¿Estás saliendo con ella ahora?.

-Si, no es muy seguido pero cada que estoy con ella todo es perfecto, y solo deseo que ella sea feliz.

—¿Y que te hace pensar que ella será feliz contigo? —dice Fhil Grand, cruzando sus brazos y serio. —¿Cómo sabes que ella quiere estar contigo?.

—Solo es algo que sé y si ella llegase a decir que no, lo entenderé y la dejaré ir si ella así lo quiere, pero primero lucharé por ella — digo sintiendo  una gran presión en mi pecho. — Y cómo puede adivinar, estoy acostumbrado a hacer las cosas como se supone que debe hacerse, y por eso estoy aquí.

—¿Tienes idea de lo mucho que amo a mi hija, de lo mucho que deseo estar con ella en un día importante como el que tú le propones?

Noto que el hombre frente a mi se pone triste y molesto, claro que lo está.

—Por supuesto que lo sé y sé que tan importante es para Margot, por eso mismo necesito su permiso primero, de verdad.

—Tienes más poder del que puedes imaginar, chico, ¿Que haras, sacarme de esta prisión y llevarme con mi hija?.

—Si.

El padre de Margot abre los ojos tanto que salen de su órbita y yo le hago una señal a mi abogado, el cual deja su teléfono y se sienta a mi lado, comienza a sacar papeles de su portafolios y le entrega una hoja y un bolígrafo a Fhil Grand, el cual sigue en shock.

—Solo tiene que firmar y dentro de un mes y medio volverá a tener su vida de vuelta, y Margot estará feliz de que este con ella el día de su boda.

—¿Esta es una broma de mal gusto, chico?.

—Claro que no, cómo le dije, quiero que Margot sea feliz y usted es parte de ello, este conmigo o no.

Fhil Grand niega con la cabeza pero firma el documento que mi abogado le da y yo estoy en una mejor posición.

Solo necesito hablar claramente con mi notario y Margot,  lo demás solo son cosas por venir.

IF WE MARRIEDDonde viven las historias. Descúbrelo ahora