Cepeda
Hoy es lunes, ya estamos en Madrid, su familia es encantadora y conociéndoles aún entiendes más porque ella es así de buena.
Ella está en la residencia y yo en mi piso, mi piso que hay que ver lo grande que se me hace si no está ella.
Estoy en la cama medio dormido cuando oigo mi móvil.
Lo cojo, es mi tía Pepa, que ahora vive con mi madre, son las doce de la noche y me asusto.
-¿Tía?
-Hola Luis cariño, no te asustes, te llamo ahora porque así tú madre no me escucha
-¿Que pasa tía? ¿Está bien mamá?
-Luis cariño, tú madre a recaído, le ha salido un bulto en el otro pecho
Me quedé en shock, no podía ser, otra vez no, tuvo un bulto en un pecho hace unos diez años, antes de lo de mi padre, lo paso muy mal pero lo superó, ahora otra vez...
-Joder, joder, no puede ser tía no puede ser
-Tranquilo Luis, es muy pequeñito, la operan el viernes, así podrás estar todas las navidades cuidándola tu
-Vale tía, el jueves por la tarde llegaré, os quiero mucho
-Y nosotras Luis, ten cuidado viniendo porfavor
-Si tía
Cuelgo y rompo a llorar, han sido años muy difíciles, yo en mi trabajo veo de todo, gente que lo supera, gente que no, esto va a ser duro, encima tal y como está mi madre ahora, lo que tengo claro es que ahora me da igual lo que diga, le voy a buscar el mejor psicólogo de Ourense, y por supuesto Aitana no va a venir para navidades, no quiero que viva una situación así, y mi madre no querrá que la vea en una camilla con una bata que deja el culo al aire.
Cojo la guitarra y comienzo a componer mientras las lágrimas se precipitan desde mis ojos hasta mi barbilla, y así, abrazado a mi guitarra, la que me regaló mi padre días antes de morir, me duermo.
Aitana
Hoy a sido un día muy aburrido, Luis no me contesta a los wathsapp y decido ir a verle.
Llego a su casa y abro con las llaves que me dió, al entrar su olor me invade, su casa huele a el, y eso me encanta.
-¡Luis! ¿Estas en casa?
Sale del baño, esta serio y con unas prominentes ojeras bajo los ojos, va en pijama y con una bata de pelito.
-¿Aitana que haces aquí?
-Como no me contestabas a los wathsapps y eso estaba preocupada
-Podrías avisar antes de venir
-Pero si me dijistes que viniera cuando quisiera, Luis, ¿Estas bien?
-Estoy perfectamente Aitana, quiero estar solo
-Lu... Luis
Pongo una mano sobre su pierna acercándome a él para darle un abrazo y me aparta la mano, tiene la mirada apagada, a llorado, algo le pasa
-¡Aitana que te vayas de mi puta casa!¡Eres una cría de mierda, no entiendes nada! -Gritando y reteniendo las lágrimas-
Cepeda
Le acabo de gritar, ¿Que coño me pasa? soy un puto gilipollas, encima la he llamado cría, cosa que no es, es muy madura, a veces hasta más que yo, y solo le he atacado en el punto que más le duele.
Se queda quieta, inmóvil frente a mi, mirándome a los ojos, comienza a llorar, me parte el alma que sea por mi culpa
Se levanta del sofá, coge su abrigo y su bolso y saca su llavero, quita mi llave y la deja en la mesa.
-Adiós Luis
No puedo ni pronunciar una palabra más, no puedo.
Se va, se va y me siento vacío, rompí a llorar de nuevo, gritando, pegándole a un cojín, culpándome de acabar con todo así, de mandarlo a la mierda por no saber como abrirme a la gente, pensaba que con ella lo estaba haciendo, pero parece que no, que cuando alguien me importa solo le sé hacer daño para protegerme a mi mismo, o por eso creo que es.
Aitana
Dejo las llaves
-Adiós Luis
No me contesta, no me mira, solo aprieta los puños y la mandíbula, salgo, salgo y me siento perdida, desencajada.
Me deslizo por la puerta hasta quedarme sentada en su felpudo, ahora lloro más aún, más fuerte, más consciente, entones lo escucho gritar, llorar, dar golpes. Y yo, yo solo me tapo la boca intentando que no me oiga y me ahogo en mi propio mar de lágrimas. Pasan cinco minutos, ya no se escucha nada, me levanto y bajo las escaleras lo más rápido que puedo, intentando huir de allí, como si corriendo lo fuera a olvidar todo, como si me fuera a despertar, nunca nos habíamos dirigido una mala palabra, no nos habíamos alzado la voz, no habíamos discutido.
Intento no mirar atrás pero no lo consigo, me quedo quieta en medio de la acera, está lloviendo, me estoy empapando, me empieza a doler la garganta, y me acuerdo del otro día, de que mi madre tenía razón, y pienso en que coño habrá pasado para que pasemos de estar genial a estar así, a cortar con todo, con todo lo que nos unía, o eso creía.
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Tu Bandera
FanfictionCreo que nunca llegaré a entender como un día puede cambiar tanto tu vida, o mejor dicho, LA persona que por suerte o desgracia ha aparecido en tu vida ese día, y hoy, creo que ha sido por suerte.
