Capitulo 30- Volverte a ver

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Cepeda
Han pasado tres semanas, aún no la he ido a ver, no podía, no estaba preparado para verla allí, no se como me la voy a encontrar, sus padres dicen que está mejor, pero necesito verlo por mi mismo.
Estoy llegando a la estación de Sants, vengo a quedarme tres días, sus padres han insistido en que me quede en su casa y al final eh dicho que si.

-¡Cepeda!- escuchó a Cosme tras de mi-
-¡Hola!, ¿Belen no ha venido?
-No, se ha quedado en casa preparándote la habitación, te llevo al centro de Aitana y yo me voy a casa con ella, supongo que querréis estar solos, ¿no?
-Si, gracias Cosme- seguimos caminando hacia el coche, el centro está a cinco minutos de Sants y no tardamos en llegar a pesar del tráfico-

Salgo del coche y tras decirle adiós con la mano a Cosme me quedo quieto frente a la puerta del edificio. Lo he pasado mal, y me siento fatal por no haber venido antes. Tengo miedo.
Saco el paquete de tabaco y cojo un cigarro, lo enciendo y no entro hasta que se consume. Ella lo ha dejado, me lo ha dicho su madre, pero yo ahora mismo no puedo volver a dejarlo.

Entro y pregunto por su habitación, ya sé cuál es, pero supongo que lo hago para alargarlo todo.
Subo las escaleras y me paro frente a su puerta, la abro, no hay nadie, pero me han dicho que estaba en la habitación, oigo la ducha, la puerta del baño está entre abierta y la veo, de espaldas, por lo poco que puedo ver se ha engordado, tiene más culo y ya no se le marca tanto la columna vertebral. Le cierro la puerta y la espero sentado en la cama.

A los diez minutos sale envuelta en una toalla y el pelo mojado excepto el flequillo, que ya lo lleva perfectamente liso u seco.

-¡Luis!-Grita al verme y corre a abrazarme-
-Te he echado muchísimo de menos peque- Me está empapando pero me da igual, no quiero soltarla nunca-

Nos separamos y le veo la carita, una sonrisa Preciosa adorna su rostro y veo en ella su luz, esa que había desaparecido pero se que está resurgiendo.

-Jo Luis que ilusión, ¿Quieres ver la tripa? Ya se me nota

Se quita la toalla quedándose completamente desnuda pero le da igual, coge mi mano y la acompaña hasta su barriguita

-Estas Preciosa Aitana
-¿Seguro?
-Seguro, ya no estás esquelética, estás mucho más guapa, y nuestro bebé también está más gordito seguro
-¿A que tengo hasta más tetas?
-Pues la verdad que si- Los dos estallamos en carcajadas y ella comienza a vestirse.
Se pone un vestido negro corto y de manga larga que siempre le ha encantado, aún hace que la tripita le resalte más y está Preciosa.

-¿Quieres que salgamos a dar un paseo?- le pregunto tendiéndole la mano-
Sonríe y me da la mano estirándome hacia la puerta, coge el abrigo y salimos a la calle.
Paramos en la primera cafeteria tranquila para hablar que vemos, hace frío y decidimos pedirnos una taza de chocolate caliente con churros.
Es la primera ex en mucho tiempo que la veo comer sin preocuparse por las calorías que está ingiriendo o lo que va a tener que hacer para quemarlas, y eso me hace feliz.

-¿y tú que tal Luis?
-Bien, de verdad
-Me estás mintiendo
-Aitana, mi madre a recaído, la operación no fue del todo bien
-No me jodas- Se tapa la boca con una mano y me coge la mía con la otra sobre la mesa
-Por eso no he venido antes, no podía verla a ella mal y a ti también
-Estoy bien Luis, ya lo ves, estoy mejorando muchísimo, el bebé me da fuerzas y es mi motivo para ponerme bien, y tú también, no quiero que lo pases mal por mi
-No sabes lo contento que estoy de verte mejor
-Te voy a apoyar en esto Luis, en un mes puede que esté fuera, cuando salga tendré que ir un año más al psicólogo una vez al mes y ya está
-¿Y si no puede conocer a mi hijo? A su nieto
-Luis no digas eso, puede llegar a estar enferma mucho tiempo
-Eso espero, pero no quiero verla sufrir más Aitana, no lo soporto
-Tienes que ser fuerte Luis, por ella, y por que nuestra bolita conozca a su abuela

Aitana
20:00

-Luis se nos ha hecho tarde, tengo que volver para la cena
-Vamos, ¿mañana quieres que hagamos algo especial?
-No me dejan salir de este barrio, ni ver a mas gente a parte de mis padres o tu, he dicho que eres mi marido, sino tampoco
-No pasa nada, prepárare algo especial que hacer en tu habitación
-Sorpréndeme
-Lo haré - cogemos las chaquetas y vamos caminando hacia su centro
-¿Donde te quedas estos días?
-En tu casa, tus padres han insistido
-Jo, y yo aquí
-En nada estarás en tu casa, en Madrid o donde quieras
-Que ganas tengo, y cuando salga también sabremos el sexo del bebe- Se acaricia la barriguita emocionada y paso mi brazo por sus hombros para seguir caminando abrazados
-Somos una familia, peculiar, pero una familia
-Si, es que nosotros somos diferentes, no podíamos ser una familia estándar- Los dos nos reímos.

Llegamos a la puerta
-Hasta mañana Luis
-Hasta mañana pequeña
-¡Que no me llames pequeña!
-Me encanta verte picada

Cepeda
Rueda los ojos, le doy un beso en la cabeza y se va hacia dentro intentando esconder una sonrisita tonta

Está volviendo a ser la Aitana que conocí.

21:00
Llego a casa de Aitana, timbro y me abren en seguida sin ni siquiera preguntar.
Me han preparado la habitación de invitados.

Hoy ellos cenan por ahí y yo he quedado con un amigo de Barcelona.

Cuando llego aún no hay nadie, me paro en la puerta de la habitación de Aitana, esta como siempre, entro, las mismas fotos que siempre y alguna añadida con Amaia, Ricky, Mimi, Miriam e incluso Roi. Sigue estando ahí la de nuestra primera cena.
Me siento en su cama, necesito impregnarme de su olor, el cual está por toda su habitación a pesar de no haber estado en mucho tiempo. Cojo un cojín y veo que debajo hay algo. Es una foto. Una foto nuestra, se me cae el mundo a lo pies. ¿Aún me quiere? ¿Solo soy el padre de su hijo o su amigo? ¿Que hace esa foto ahí? Estoy confundido, nunca se me ha dado bien intuir las cosas, ni leer entre líneas ni nada, debe de ser que se ha caído, o de cuando aún estábamos juntos.

La dejo donde estaba y salgo de su habitación, me siento mal, como si hubiera profanado su templo, no debería haber entrado.

Estoy un rato con la guitarra, acabo componiendo casi una canción entera, es lo que me pasa cada vez que la veo, compongo y así me descompongo. Estoy cansado, abrumado, y no tardo en quedarme dormido.

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