Capitulo 10: Errores cuestionables

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Tan cerca, estaban tan cerca, sus manos habían dejado de apretar la perilla, para rodear las caderas de aquel rubio, los dedos de Deidara apretaban con fuerza la camisa de aquel pelinegro, ya no podían aguantar la presión, querían hacerlo, aunque eso significara traicionar todo lo que se habían propuesto, en especial Itachi, él no debía, no podía, aunque lo deseara no tenía el derecho de besar a aquel chico, y lo odiaba, porque muy por dentro deseaba hacerlo, quería sentir aquellos labios, quería dejarlo sin aliento pero no lo tenía permitido; sintió algo cegar sus ojos. En aquel momento Deidara sintió algo mojado cubrir su espalda y resbalarse lentamente por ella, se sorprendió al ver el rayo de luz que entro en la habitación haciendo que Itachi cerrara los ojos y sus cuerpos se separaran un poco, Deidara volteo al darse cuenta que la puerta había sido abierta, y salió inmediatamente, para ver a Hidan riéndose, mientras lo rociaban con botellas de whisky; respiro hondo.

-Vale, vale, para Hidan, me has pillado, tu ganas – dijo Deidara mostrando una pequeña sonrisa

-Eso te ganas por muchas bromas atrás que me hiciste, ya tenía que cobrármelas – dijo riendo

-Si es cierto, era algo travieso de niño – dijo algo apenado

-Pero también era por algo más – dijo Hidan acercándose a su oído para susurrarle – se nota que él es de tu tipo ¿verdad?

-¿Se nota tanto? – dijo riéndose ante su amigo

Itachi había salido del lugar, camino en silencio con el automóvil entro y pego su frente al volante, ¿Qué demonios estuvo a punto de hacer? Ni el mismo lo entendía, había sido culpa de la bebida tal vez o de aquel lugar, pero ya no importaba daba gracias a dios porque todo había terminado, porque no había cometido la locura de besar a ese rubio, si su padre se enterara de lo sucedido estaría en graves problemas. La puerta del auto se abrió y alguien ocupo el puesto trasero.

-Lamento si te hice sentir incomodo – dijo el rubio un poco sonrojado

-Eso ya no importa

El tono frio de aquel hombre había abierto una brecha, ahora los dos permanecían callados, ahogados por un silencio que inundaba aquel pequeño espacio, el ruido del motor se hizo presente pero de los dos no broto palabra alguna que pudiera acabar con aquel silencio frio que los devoraba poco a poco, hasta que de los labios del mismo hombre pelinegro brotaron unas simples palabras que no quería haber dicho, y que dejaron una leve impresión en el rubio.

-¿Qué tal si vamos a comer algo?

Deidara pensó que él ni siquiera estaría de humor como para seguir a su lado un rato más, pero, "¿Quieres completar la cita?" sonrió con suavidad al pensar en aquello, Itachi era un hombre al que fácilmente se podían volver adicto, era como éxtasis, sus movimientos, el modo en que hablaba, lo callado y reservado que era, simplemente era una fachada, ese no era verdaderamente Itachi, para Deidara, en sus impulsos Itachi debía ser un hombre fuerte, impulsivo, e inclusive controlador y dominante, porque eso era lo que Deidara podía leer en él, quizás los demás no se daban de cuenta pero él era un hombre sensible.

-Vale comamos algo – respondió con una sonrisa

El auto se detuvo en una venta de comida rápida, Deidara fue el primero en bajar, se desató el cabello y lo revolvió un poco, Itachi lo miro con atención, el olor a chocolate aún permanecía en su cabello.

-Vamos – dijo Itachi sonriéndole esta vez

Ambos se sentaron en una mesa, uno frente al otro, ordenaron y empezaron a hablar como si nada hubiera pasado anteriormente. Pero cuando empezaban a comer, unas personas llegaron al lado de Itachi, entre ellos una chica de mirada tranquila, de ojos color miel.

-Cariño, ¿Quién es tu amigo? – dijo aquella joven

-Ah, él es Namikaze Deidara – dijo con una sonrisa – ella es Konan mi prometida– dijo dirigiéndose hacia el

-Que bien, estoy muy feliz por los dos – mintió y es que era tan obvio, acaso ¿lo hizo ir hasta ese lugar solo para presentársela, como una excusa?

De la nada una chica de largo cabello negro, corrió a los brazos de unos de los amigos de Itachi, lo abrazo e inclusive lo beso frente a los demás, Deidara sonrió pudo reconocer a aquella mujer inmediatamente.

-Vaya que el mundo es pequeño – dijo Deidara captando la atención de los presentes, aquella chica lo escucho y lo miro detenidamente hasta darse cuenta de quién era en realidad

-Dei, yo...- se había quedo sin palabras no podía entender como era que él estaba allí

-No me vuelvas a llamar "Dei" nunca más en tu vida – fue todo lo que aquel rubio dijo al levantarse del asiento

-Yo te lo puedo explicar

-¡¿Qué me vas a explicar?! ¿Qué te estabas dando besos con este tipo por alguna razón en específico? No seas hipócrita por favor, me engañaste así de fácil, y yo que pensé que eras diferente parece que con las mujeres siempre me equivoco; pero no importa disfrútalo yo me voy

-Dei – dijo desesperada

-¡Que no me vuelvas a llamar así! – su voz dio un leve cambio, su mirada se había refinado, se había vuelto furtiva

Deidara volteo y empezó a caminar calle abajo, y a la chica parecía que le habían roto la ilusión de su vida en el rostro, Itachi se disculpó en aquel momento con Konan y corrió detrás de Deidara. ¡Se suponía que él no conocía la ciudad y ahora salía como si nada!, corrió para tratar de alcanzarlo y cuando lo hizo, tomo instintivamente su mano.

-¿Sabes que no pues vagar por una ciudad que no conoces?

-Eso no importa, ahora suéltame – dijo tratando de liberarse de su agarre

-Vamos Dei, volvamos, estarás bien

-Y tú, ¿Qué demonios sabes sobre mí? ¿Cómo sabes si estaré bien? Eres un Uchiha verdad, no creo que conozcas lo que es que te engañen y te utilicen siempre – Dijo Deidara enfadado

-Bueno, es cierto yo...

-Entonces no opines porque no puedes comprenderme – le grito prácticamente, en aquel momento Itachi tomo a Deidara por la nuca, y lo acerco lo más que pudo.

El rostro de sorpresa de aquel rubio se divisó inmediatamente, pero después de un par de segundos, sus ojos se cerraron y sus expresiones se suavizaron, "Lo estaba besando" así de fácil era la situación ahora, se estaba dejando llevar, los labios de Deidara eran suaves y en ese momento estaban húmedos, no quería parar, más fue en ese momento cuando un leve empujón los separo a los dos. Deidara lo miraba con una expresión triste en su rostro e Itachi de confusión, aquel chico salió corriendo inmediatamente, y tomo un taxi mirando por última vez a Itachi, este corrió hacia atrás también y busco su auto empezando a conducir hacia su casa, preguntándose si había estado bien aquel inmaduro impulso, al llegar a casa, Deidara acababa de bajar del taxi y abrió la puerta con rapidez, Itachi entro unos momentos después. Naruto hizo amago a preguntarle qué había pasado pero él se le adelanto.

-Necesita estar a solas un tiempo, es eso – Aquellas palabras salieron de un Itachi que desapareció en unos segundos, mientras subía las escaleras

Al llegar a su habitación se permitió cuestionarse y golpearse la cabeza con la puerta varias veces.

-Debo estar loco – susurro para sí mismo.

Capas de mentirasHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora