La ceremonia

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Debido a la desaparición de Keith, Pidge comenzó a pasar el almuerzo en compañía de Hunk en un aula vacía. Comer en la cafetería de la escuela había empezado a ponerse incómodo a causa de las conversaciones respecto al baile de invierno, y tener que lidiar con la alegría de los estudiantes mientras ella estaba tan preocupada por su amigo era desmotivante. No quería pensar en el hecho de que toda la escuela seguía su ritmo pese a que no había noticias acerca de Keith.

«Se supone que él también es uno de nosotros» pensaba «¿Por qué nadie más que yo y Hunk sentimos su ausencia?»

Ella sabía que Keith no era precisamente un estudiante modelo amado por todos, pero de igual manera ella lo veía como una persona importante.

—Entonces —dijo Hunk, e interrumpió el hilo de pensamientos que atravesaba la mente de Pidge—, no vendrás al baile de invierno, ¿Verdad?

Ella alzó la mirada e hizo una mueca.

—No tengo por qué hacerlo —dijo sin muchas ganas—. Además, no tengo quien me acompañe.

—Lance podría...

—No —lo interrumpió Pidge—. Con él no.

Hunk pestañeó con perplejidad.

—¿Por qué? ¿No piensas darle una oportunidad?

Pidge suspiró no realmente interesada en brindar explicaciones acerca de sus motivos. Sin embargo, como Hunk era un chico bastante amable, decidió continuar.

—Hunk, la verdad es que quiero a Lance, lo quiero muchísimo, pero... —bajó la mirada al sándwich que reposaba intacto frente a ella— creo que él en realidad solo me ve como una especie de «reemplazo» ahora que ya no está con Jessica. Es decir, hemos sido amigos desde que yo tenía siete años, ¿Por qué ahora repentinamente decide interesarse en mí? ¿No crees que eso es muy extraño?

Hunk vaciló un poco; tras observar a los lados en una actitud sospechosa, habló.

—Pidge, no creo que él se haya interesado en ti de la noche a la mañana —dijo en voz baja—. Créeme: he estado junto a él todas esas veces en las que se mostraba conflictivo respecto a... Bueno, a ti.

Ella frunció el ceño sin terminar de comprender.

—¿De qué hablas?

Hunk jugueteó con los pulgares.

—Yo no debería decir nada de esto. Lance es mi amigo, y prometí guardarle el secreto...

—No importa. Ya habla, Hunk.

Él suspiró con pesadez.

—Vale —se encogió de hombros, y continuó hablando—. Mira, Lance siempre ha sentido algo por ti, pero nunca estuvo seguro de lo que era ese sentimiento. Se hacía enormes dramas mentales solo porque había olvidado que eres una chica, y decía cosas como —carraspeó e imitó la voz de Lance— «¡Oh, por Dios! ¡No puedo estar volviéndome gay! Hunk, ¿Qué debería hacer? ¡No puedo sacarme a Pidge de la cabeza y él es un chico!». No quise decir nada porque quería que él lo notara por sí mismo, pero créeme que varias veces estuve a nada de devolverlo a la realidad.

Pidge lo contempló sin ser capaz de creer lo que acababa de oír.

—Bromeas...

—¡Ya quisiera que sea una broma! —Hunk dio un mordisco a su propio sándwich—. Pero es la verdad. Cuando le dije que quizás tú le gustabas, él entró en estado de negación y fue muy terco al respecto.

Pidge pestañeó sin saber muy bien cómo sentirse.

—¿Eso cuándo pasó?

Hunk calculó mentalmente.

Magnolia [VoltronAwards18]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora