Capítulo 6 "Nada cambia"

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El ascensor se abrió y yo suspiré aliviada
-¿Tan malo fue estar ahí conmigo?- dijo con un tono burlón
Yo la miré nuevamente asustada. Dios, ¿Por qué se daba cuenta de todos mis gestos?
Ella me miró por unos segundos hasta que desvió la vista para centrarse en la entrada del almacén. Caminó hacia adelante y tocó en una pequeña vuelta que había a nuestra derecha
-Javier, dale, sé que está ahí ¡Deja de tocarte y abre!- exclamó con un serio muy serio
No pasó ni dos minutos en que se abrió la puerta, mostrando a un apuesto chico
-Tú y tu humor- dijo haciéndole una mueca –Me tenía abandonado-
-Trabajo mucho trabajo… algo que vos no sabes que es- dijo Jaz frunciéndole el ceño
De un momento a otro el chico la abrazó y la alzó hacia arriba, haciéndola reír como nunca la había visto. Su risa era única y escandalosa, algo que sin duda debía ser mostrado al público varias veces. Me quedé maravillada, viendo como movía su cabeza durante la carcajada… sin duda este era un lado de Jazmín que no conocía
-Dale, bájame- le ordenó entre risas
El chico lo hizo y ahí fue cuando se centró en mí
-¿Y ella quién es?- dijo con voz seductora ¿En serio?
Jaz sonrió al ver su cara y le dio un golpe en el cuello
-Ella es Florencia, y es mi estudiante… ni se te ocurra- dijo alejando su vista de mí –Que te conozco y no quiero tener a una ayudante deprimida por tu causa-
-Ey, yo no iba a ser nada- se defendió. El chico se volteó hacia mí –Hola, mi nombre es Javier, pero me puedes llamar Javo-
Noté como Jaz rodaba sus ojos al ver a su amigo coqueteando conmigo
-Hola- le respondí con una sonrisa nerviosa
Jaz dio un paso y lo volvió a separar de mí
-Javo, si tanto te gusta empieza  por conseguirle una máquina nueva- le dijo
Él la miró y asintió con una sonrisa juguetona
Sin decir nada más se fue hacia uno de los rincones del almacén, dejándonos un momento a solas. Ella me miraba sin disimulo con los ojos entrecerrados, cómo analizando cada una de mis acciones. Tosí nerviosa, y decidí ignorar su mirada hasta que llegó Javo.
-Ya se la conseguí, pero te la suben mañana- me dijo
-¿Mañana?- las palabras salieron casi instantáneas de mi boca
-Sí, ¿A menos que las quieres subir e instalar tú?- me dijo el chico riéndose de mi reacción –Parece que es una de las tuyas… adictas al trabajo- agregó
-Sí, eso parece- me dijo Jaz mirándome sorprendida
Tras unas cuantas bromas volvimos al dichoso ascensor. Por un momento se me ocurrió tomar las escaleras, pero sería muy evidente, por lo que me hice la mujercita y entré.
Todo estaba en silencio cuando…
-¿Te gustó Javo?-
-¿Qué?- la miré sorprendida. No era común verla a ella hablando de temas personales -Es majo, pero…-
-Ah, ya sé… no es tu tipo- dijo sin mirarme
-No, no es eso… es que tengo… novio- dije dudosa. A estas alturas no sabía bien que éramos yo y Daniel
Alzó las cejas sorprendida
-Vaya, ¿Quién lo diría?-
-¿Por qué?- un tanto ofendida -¿Soy tan fea?-
-No, no eres para nada fea- dijo sonriendo y mis mejillas se tornaron de un color rojo –Es que simplemente, no sé, siempre está trabajando y eso… no pensé que tuvieras tiempo para novios-
-El tiempo se hace- le agregué. Ojala cumpliera eso yo
-Ahí tienes razón- asintió
-Mírate a ti, tenés…- Dios, ¿Por qué le dije eso? ¿Por qué toqué ese tema?
-No me gusta hablar de mí- me interrumpió seca –A parte ¿No era que no había visto nada?-
-Y no lo vi- dije segura
Se hizo un silencio entre nosotras ¡Este ascensor es el más lento del mundo! Pensé mientras movía mi pie
-¿Cambio algo?- preguntó de repente
-¿Qué?- dije volteando a verla. Estaba seria y cabizbaja
-¿Cambio algo el hecho de que soy lesbiana? ¿Me viste de otra forma?- dijo mirándome a los ojos
Tragué en seco, pero no por nervios de responder sino por su intensa mirada
-En nada. Nada cambio por el hecho de lo que a vos te guste. No soy quién para juzgar- le dije –Además, eso no me incube. Vos me vas a enseñar a ser una periodista y tu vida sexual no interviene ahí-
Ella me miró algo confusa. Al parecer no se esperaba es respuesta de mi parte. Sonrió levemente y al  abrirse el ascensor salió sin decir una palabra más.
Yo me quedé parada, suspirando y recuperando el aliento. No sabía el por qué, pero la cercanía del ascensor me había hecho temblar hasta la última parte de mi cuerpo.

Labios Compartidos (Flozmín)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora