Capítulo 101 "Deuda saldada" (parte 1)

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POV Jazmín
La llegada fue tranquila. En menos de media hora ya estábamos fuera del aeropuerto con todas nuestras maletas.
-Wow- exclamaba mi hijo mirando todo a su alrededor
-Te gusta Nueva York ¿Eh, peque?- le dijo Lolita despeinándolo
-¡Sí! ¡Me encanta!- estiró sus brazos -¡Todo es tan grande!- Tenía razón, se notaba la diferencia con Buenos Aires, pero es que… no me sentía cómoda. No sé si es por lo que  esta ciudad significa para mí o qué, pero la idea de pasarme casi un año acá promocionando mi libro me daban náuseas. Pero al menos mi niño se sentía feliz
-Y eso que aún no has visto nada- dijo Lolita sonriente
-¿Te gusta, mami?- dijo mirándome con esos ojitos similares a los míos
Sonreír muy a mi pesar y asentí. Él me miró pensativo, me conocía, sabía cuando me sucedía algo. Pero al parecer por esta vez me lo iba a dejar pasar
Fue Lolita quién no lo dejó pasar y se acercó a mí
-¿Estás bien?- preguntó casi en un susurro aprovechando que Mateo estaba entretenido observando todo
-Sí, estoy bien- mentí. No estaba bien. La sensación de estar en la misma ciudad que ella me estaba matando. Y la tristeza que ya creía enterrada volvía a resucitar
-¿Segura? ¿No estarás así por…?-
-Ya está, Lolita- le dije sacando mi lado más recio, ese que a pesar de los golpes no había sido extinguido, al contrario estaba más presente que nunca
Lolita asintió y se alejó un poco. Sabía que me había pasado. Al fin y al cabo ella solo quería ayudarme, como siempre hacía, pero… me costaba hablar
La miré de re ojo y no parecía enojada, así que tomé aire para obviar el tema
-¿A qué hora te dijo que venía a recogernos?- le pregunté a mi amiga
-A las 10:00. Faltan 5 minutos- dijo mirando su reloj
-Ok- dije y comencé a mirar por todo el lugar. Estaba aburrida y nuestro coche no llegaba
Era increíble la cantidad de personas que habían en la calle y el aeropuerto. Entraban y salían sin cesar. A lo lejos veía a adolescentes felices regresando o viniendo de vacaciones. Parejas de enamorados recibiéndose  a besos  y abrazos, y  no pude dejar de pensar en una cosa ¿Cómo había sido la llegada de Flor a este lugar? ¿Quién la habría recibido?
Ya me la imagino, así, tan delicada como siempre, con su pelo negro y los ojos rojos de llorar. Porque sé que lloró, lo siento, pero aún así su dolor no fue suficiente como para regresar a mi lado.
De repente el sonido de un auto me hizo salir de mis pensamientos
-¿Alguien llamó una limusina?- dijo esa voz conocida y querida
-¡Mamá, el tío!- me dijo Mateo dando saltos de alegría. Lo adoraba
-Mariano…- dije acercándome hacia la puerta, la cual el abrió y sin dudarlo me abrazó tan fuerte que hizo que mis pies dejaran el suelo.
-Te extrañé, chiquilina- dijo abrazándome con fuerza. Si alguien sabía por lo que estaba pasando era él
Sí, era Mariano. Él mismo Mariano de mi pasado, mi deuda pendiente… que gracias a Dios ya no era tanta la deuda.

Labios Compartidos (Flozmín)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora