Capítulo 36 "Probarte"

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POV Flor
Creo que nunca me sentí tan mierda en mi vida ¿En qué momento me metí en todo este enredo? ¿En qué momento me convertí en la mala de la película? Porque sí, yo era la mala. Yo era la bruja que se había metido en el medio de una relación de años… Dios, soy una mierda y ahora sí lo confirmaba.
El rechazo de Jazmín era la confirmación del daño que estaba haciendo. Debía alejarme de ella, ¿Quizás pedir un traslado de periódico? No sé, pero algo sin duda debía hacer para alejarme de aquella chica que me había volado la cabeza y quien en estos momentos está acostada en mi salón.
Dejé que mis ojos se cerraran en busca de que el sueño fuera mi método de escape. Necesitaba soñar, pensar en que una vez mis ojos se abrieran de vuelta esta pesadilla habría acabado de una vez… que estuviera en mi vieja vida, aquella junto a mi padre, a mi novio, mis estudios… lejos de Jazmín y de su dichosa prometida
Estaba casi consiguiendo el sueño cuando sentí la cama hundirse a mi lado, y luego unas manos aferrarse con fuerza a mi cuerpo, entonces sentí un sollozo… era ella, lo sabía… pude sentir su aroma en el instante en que entró a mi habitación
-Perdón, perdón, perdóname- decía entre llantos aferrada a mi espalda.
Yo no decía nada, no hacía nada… solo estaba ahí, quieta, el único movimiento que había en mi cuerpo era el de las lágrimas que caían por mi rostro.
-Soy una imbécil… te hago daño… nos hago daño con todo esto- seguía diciendo aferrándose cada vez más –Pero es que no puedo…-
-¿No puedes qué?- dije tomando valor y volteándome para quedar frente a frente con ella -¿Qué no podes, Jazmín?-
-No puedo… no puedo… no puedo dejar de sentir lo que siento… no puedo dejar de… amarte- confesó entre lágrimas y mi corazón dio un vuelvo ¿Me amaba? ¿Había oído bien?
-¿Me… Me amas?- pregunté cómo pude
-Con toda mi alma, Flor-
-¿Y por qué me rechazas? ¿Por qué te arrepientes?-
-Porque… porque… no lo sé… supongo que es por…-
-¿Elena?- ella me miró afligida y asintió –Jaz, mírame- y ella lo hizo –Vos la amas a ella… esa es la verdad, por mucho que me duela-
-No… no es cierto… no puedo amarla… cuando se ama a alguien no se le traiciona ni siquiera con el pensamiento… y yo… yo desde que te conozco la idea de traicionarla no ha dejado de pasar por mi cabeza-
-Jaz, yo…- y ella me calló con un pequeño beso
-Te amo, Flor. Te lo digo en serio, sé que es difícil de creer pero es lo que siento. Te amo y de verdad que quiero pasar la noche acá… con vos-
Su voz se oía tan fina, tan necesitaba, tan frágil que no pude resistirme. Bueno, en realidad eso no era nada nuevo. Desde el día uno supe que nunca podría resistirme a una petición de Jazmín.
-Bésame- pidió casi rozando mis labios
-Jaz… no… por favor… no te arrepientas-
-No lo haré- dijo mirando el alma con esas dos esmeraldas que llevaba como ojos
Entonces me dejé llevar… la besé, pero no fue un beso cualquiera, la besé con toda mi alma, con todo lo que tenía en mi interior atragantado. Quería que a través de mis labios ella sintiera mi amor, mi devoción, mi necesidad de su ser… y al parecer conseguí mi cometido, pues ella aumentó la intensidad del beso correspondiéndose a la mía.
Sus manos se aferraban con fuerza a mi nuca, consiguiendo que estuviera más cerca de su cuerpo. Dios, sus labios, su beso… nada se comparaba a la sensación de ser besada de esa forma por Jazmín del Río.
-Te deseo, Flor- murmuró trasladándose hasta mi cuello –Desde que te vi te deseo-
No pude evitar sonreír ante esa confesión, me parecía increíble el hecho de que alguien como ella pudiera sentir eso por alguien como yo. Quiero decir, mírenla… ella es una diosa, su cuerpo, su cara, sus curvas, sus labios, su pelo… todo en ella parece ser de una divinidad… Mientras que yo… Dios, soy un desastre. Bajita, flaca, casi sin pecho, pelo rizado… soy horrible comparada con ella.
Salí de mis pensamientos al sentir las manos de Jazmín en el borde de mi pijama, con la clara intensión de alzarlo. No lo impedí, al contrario, me alcé un poco para facilitarle el trabajo y que pudiera dejar  mi cuerpo a su disposición.
Sus dulces labios atacaron mis pechos, envolviéndoles en un calor único que salía de su boca. Su caliente lengua pasó de un lado a otro de mis pechos, haciendo que perdiera la poca cordura que me quedaba y humedeciendo las partes más íntimas de mi cuerpo.
-Dios, sos perfecta- murmuró contra mis pechos y sin más llevó uno a su boca
-Mmmm- no pude evitar gemir ante esta acción, y casi inconscientemente llevé mis manos a su cabeza, para hacerle entender que quería que continuara con su trabajo
Y así lo hizo, me torturó durante varios minutos, en los cuales se apoderó de cada centímetro de mis pechos… los hizo suyos para toda la vida, entre lamidas, chupones y mordidas. El sonido de la succión estaba haciéndome delirar. Abrí los ojos con la intención de verla, y ahí definitivamente perdí la cabeza.
Ver a Jazmín así, tan entregada, tan fascinada con mi cuerpo fue la imagen más excitante que pude ver en mi vida. Casi notando mi mirada, Jaz levantó la suya y pude notar lo oscuro que ahora estaban sus ojos. No habló, continuó mamando mis pechos pero esta vez sin apartar la mirada de mis ojos… con esa mirada me estaba diciendo un millón de cosas, y es que a veces una mirada vale más que mil palabras.
Se separó dejando pequeños besos en mis pechos, y con una sonrisa en su rostro comenzó a bajar su mano hacia mi centro, el cual la reclamaba desde hacía un tiempo. Noté como cerró los ojos al sentir mi centro entre sus dedos, y como se mordió el labio con fuerza
-Me encantas…- dijo y sacó su mano de mi centro, provocando una pequeña queja por mi parte, pero entonces todo mi ser se paralizó a ver lo que hacía. Jaz llevaba su mano hacia su boca, y comenzó a lamer y chupar sus dedos, los cuales estaban completamente mojados por mis fluidos –Mmm… Todo en vos me encanta- saboreándose
No me contuve y la halé hacia mis labios, fundiéndonos en un voraz beso, sintiéndome a mí misma en su boca. Sin cortar el beso, Jazmín se deshizo con mi ayuda de mis bragas, dejándome completamente a su merced.
Comenzó a bajar por mi abdomen dejando besos húmedos, hasta colocarse entre mis piernas, las cual abrió para acomodarse bien cerca de mi goteante sexo
-Hasta aquí abajo eres hermosa- dijo y sentí mis mejillas enrojecerse –No sabes cuánto tiempo he soñado con probarte- y sin decir nada más pasó su lengua por todo mi centro haciendo que se nublaran todos mis sentidos
Devoró todo mi ser con su magistral boca, la cual me estaba dando más placer del que me hubiera imaginado. Me aferré con fuerza a las sábanas, mientras esta jugaba con mi clítoris, chupándolo con fuerza y haciendo presión con sus uñas en mis muslos.
El sonido proveniente de sus acciones me estaba volviendo loca y esa imagen me hacía perder la conciencia. Jazmín estaba entre mis piernas, moviendo su boca a toda velocidad sobre mi centro. No parecía humana, tal parecía un depredador devorando a su presa… porque sí… yo era su presa y lo sería toda la vida si ella me lo permitía.
Un grito con su nombre salió de mi boca al sentirme perforada por su lengua. Me jodía lentamente con esa pequeña lengua, la cual se había convertido en una lanza dentro de mí.
-Mmmm… Jaz… seguí… seguí-
-Eso Flor, estalla… acaba para mí, bebé- dijo casi sin separarse –Quiero que acabes en mí-
Y estas palabras fueron suficientes para hacer mi cuerpo vibras y estallar en lo que posiblemente, fue el mejor orgasmo que haya tenido en la vida. Ella ralentizo sus movimientos, pero no se apartó… se quedó ahí, entre mis piernas, absorbiendo con devoción la pasión líquida que salía de mi centro.
Me sentí desvanecer sobre aquella cama, y cerré los ojos en busca de cordura, pero cuando aún mi respiración no estaba a su ritmo normal, sentí nuevamente sus labios sobre mi boca. Sin duda nunca me cansaría de Jazmín del Río.

Labios Compartidos (Flozmín)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora