Estaba desesperado, el dinero se terminaba al igual que sus esperanzas.
Había estado ya una semana sin respuesta alguna, y mañana seria su ultimo día.
Solo tenía lo suficiente para esa última cena, un simple emparedado y una soda.
Estaba desesperado.
No tenía a nadie a quien recurrir.
Fue entonces que tocaron su puerta.
Dos enormes hombres vistiendo trajes negros esperaban afuera.
-es el...-
-si es igual a la foto...-
-es muy bajito-
-sí, demasiado bajito-
-¿Quiénes son ustedes?-pregunto confundido el rubio.
-venimos de Mount Massive, el señor Trager envía esto-
Él le entrego un sobre negro, serrado con un elegante sello de cera.
Con algo de curiosidad y ansiedad abrió aquel sobre, encontrando dentro una carta, la cual decía:
Estimado señor Park, lamentamos tanto su situación actual y más aún el retraso de nuestra respuesta.
Pero debíamos arreglar todo antes de su llegada, por ello y como disculpa mande a un chofer y un mozo para recogerlo a usted y a todas sus pertenecías.
Por favor acepte esta amable invitación y mis más sinceras disculpas, con este presente.
Sin entender nada otro paquete fue presentado ante el.
-por favor use esto señor Park-
-si el jefe insistió-
Abrió la caja encontrando un elegante traje.
Sorprendió pensó en negarse, pero había algo en la caja que le gritaba que se pusiera esas prendas.
Los gemelos, como decidió apodarle entonces, comenzaron a llevarse sus maletas, mientras el entraba al baño y se cambiaba.
Extraordinariamente todas las prendas eran de su medida, casi como una segunda piel.
Jamás se había sentido tan cómodo en ninguna ropa.
Con ansiedad busco algún indicio de quien hizo esa ropa, pero la etiqueta solo decía E.G.
-señor debemos irnos-
-el jefe no querrá que lleguemos tarde-
-no le gustara-
-se molestara mucho-
Sin saber que decir o pensar, salió del hotel acompañado de esos dos hombres.
Una limosina blanca le esperaba afuera, ambos le escoltaron y luego subieron en la parte delantera.
Trato de mantenerse despierto, mientras miraba afuera de la limosina, los vidrios polarizados dificultaban la visión.
Aburrido y cansado decidió dormir.
Era una suerte que los asientos fueran cómodos, y que convenientemente una manta hubiera sido colocada en el asiento de enfrente.
Como si alguien se adelantara a sus necesidades.
Cosa que más inquietarle le gusto.
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Hotel Mount Massive
FanfictionEl hotel Mount Massive tiene el gran placer de invitarte a pasar una hermosa velada en su nuevo recinto. En las lejanías del bosque, escondido de cualquier distracción que pudiera importunar a sus huéspedes, se encuentra construido el nuevo complejo...
