Reformatorio

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Días antes...

Narra Emma:

Estaba en casa viendo películas y alguna que otra serie, puesto que desde que soborné a Liss para que golpease a Emily me negué rotundamente a volver a clases.

Me enteré que Emily me denunció, las autoridades no tardarán en venir a por mi. Lo más fácil que puedo hacer es hacerle la vida imposible, esté donde esté conseguiría la manera de hacerla sufrir.

La odiaba por su físico, su carácter, odiaba su aura de felicidad y tranquilidad que expande a medida que camina. Odiaba todo de su ser. Por eso me propuse arruinarla, para que cambiase, si ella cambiaba la gente dejaría de quererla y ella pasaría a ser un simple humano más en la tierra. Nadie le daría la atención suficiente como para darse cuenta de lo que estaba pasándole. Me propuse arruinarla, porque no soportaba que nadie sea mejor que yo, nadie podía ser mejor que yo y eso estaba claro.

Cuando note que se hacía la "fuerte" ante mis palabras, decidí ir más lejos. Pretendía arruinarla por completo hasta acabar con ella y así recuperar mi lugar.

¿Que es lo que tiene ella que no tengo yo? Ella tiene un cuerpo con sobre peso, bajo sus ojos carga ojeras y lo peor de todo es que me arrebató a Daniel, el y yo manteniamos cierta conexión hasta que Emily apareció. Cuando ella llegó todo se derrumbó, otro claro motivo para odiarla y querer terminar con ella, por eso pretendo lo peor para Emily.

Antes de que la policía llegue pienso dejar una carta con un ligero aviso para Emily. Y así fué, escribí una nota y me cole en su cuarto para depositarla sobre su cama e irme.

-Hola hija-Apenas llegó a casa mi madre me recibe con un abrazo y un beso en la mejilla.

-Hola mamá-Digo y deposito un beso sobre su mejilla.

-Es tarde, vas a dormir o tiene que estudiar?-Me pregunta.

-Voy a dormir mamá, buenas noches-Digo dirigiendome a mi habitación.

Me costó un par de horas conciliar el sueño, pero lo logré. Cerca de las 10 de la mañana, mientras dormía, me desperté debido a unos golpes en la puerta de mi casa.

-Buenos días oficiales ¿Que se les ofrece?-La voz de mi madre inunda mi mente.

-Tenemos la orden de llevar a su hija a un reformatorio ahora mismo.-Pronuncia una voz.

-QUE!?-Escucho los gritos alarmados de mi madre.

Me levanto como si no acabase de escuchar nada ¿Y si era un sueño? Eso lo estaba por comprobar.

-Ahí está-Exclama un policía desde la puerta.

-Que?-Digo confundida.

-No diga nada y ayúdenos a que esto sea más fácil-Un policía se acerca despacio hasta mi hasta lograr poner mis muñecas sobre mi espalda.

-Para de forcejear o será peor-Otro policía lo ayuda empujándome contra una pared mientras que el otro ajusta las un par de esposas en mis muñecas.

-MI HIJA NO-Gritaba mi madre. Agaché la cabeza y salí de ahí mientras veía a mi madre correr tras la patrulla.

Llegamos a un lugar poco cuidado, con murallas llenas de plantas trepadoras y encima de ellas un alambre de púas brillantes resaltaba la oscuridad del lugar de maderas oscuras.

Pequeña Luchadora Donde viven las historias. Descúbrelo ahora