LAYLA:
Bufé ante su respuesta, esa era la reacción que sacabas de un capitán que había decidido unirse al juego... Me columpié a otra cuerda mientras él se dejaba caer hasta llegar a cubierta.
Con un poco de dificultad, volví al mástil principal y miré el paisaje. Un barco apareció a lo lejos, pero avanzando con rapidez. Shin chillaba y volaba a mi alrededor, como si me advirtiera. Después, oí los gritos de Antar.
Entonces me preocupé, no solo por la batalla que seguramente se libraría, sino porque, si me capturaban, significaría mi muerte.
Me agarré a una cuerda y me deslicé con facilidad. Una vez en el suelo, caminé apresurada hacia Antar mientras Shin se colocaba en mi hombro.
-¿Qué vamos a hacer?-pregunté.- Si perdemos...
No acabé la frase, de alguna forma sabía la respuesta... ¿Qué capitán pirata huía de una lucha? Ninguno. Bueno, tendríamos que luchar, era lo más seguro. Por suerte, esa era una de mis mejores habilidades. El combate.
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ANTAR:
-¿Perder? Jajaja perder no es una opción, querida -señalé el barco, que ahora estaba más cerca- Hundiremos su barco antes de que puedan acercarse.
Los grumetes recorrían el barco cargados con bolas de cañón, la pólvora se sentía en el aire, y después, silencio. Hasta que el barco enemigo estuvo al mayor alcance, entonces con un ruido como trueno, la primera bala fue disparada, acertando por poco en uno de los mástiles del otro barco.
Este respondió con más disparos, de los cuales solo uno rozó el barco. Reí a carcajadas, ahora los cañones de ambos lados resonaban haciendo temblar el mar y agitando las aguas.
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LAYLA:
Las palabras de Antar sonaron alegres. ¿Acaso ese hombre estaba loco...? Suspiré y observé el barco. Apuntaban con sus cañones hacia aquí, al igual que nosotros apuntábamos hacia ellos. Lanzamos la primera bola, el estruendo era igual al de miles de truenos juntos. Me estremecí y me quedé quieta, temblando.
Los marineros se movían de un lado hacia otro, más balas fueron lanzadas. El barco enemigo no durararía mucho; su casco y su mástil principal estaban destrozados. El nuestro... Estaba casi sin tocar. Sin embargo, los cañones seguían disparando, y yo continuaba temblando... ¡Prefería asaltar el otro barco! No me gustaba ese sonido, me daba miedo, pero me negaba a esconderme en el camarote, o buscar otra forma de ocultarme.
En cambio, me acerqué al capitán despacio, casi involuntariamente. Shin alzó el vuelo asustado, pero sabía que estaría bien. Lo que más me preocupaba, es cómo estaría yo después de eso.
-Antar...
Mi susurro sonó triste y asustado a pesar de que no era lo que quería. Aun así, sabía que me había oído. Tras unos disparos más, casi había acabado pegada a él. Otra vez.
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ANTAR:
La batalla iba bien. Supervisaba todo con atención, haata que escuché mi nombre tras de mí. Era Layla, estaba temblando y su ojos abiertos, tenía las pupilas dilatadas. Me sorprendió un poco al principio, pero me reí suavemente.
-Pequeño ratoncito, ¿le temes a los ruidos fuertes?-dije con tono de burla, aunque despacio.
Volví a reír. Ella se veía muy afectada como para enojarse en ese momento, así que la tomé de los hombros. Luego, lo pensé mejor y la cargué con un brazo, echándomela al hombro. Ahí si la escuché protestar, pero la llevé al camarote de todos modos, y la dejé sobre la cama.
