Capítulo 13

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ANTAR:

Al despertar no me sentía tan mal, el dolor de cabeza seguía ahí, pero la fiebre y el cansancio casi habían desaparecido, aunque mi corazón estaba acelerado por alguna razón.

Tardé un tiempo en abrir los ojos al darme cuenta de que no estaba solo; hecha un ovillo junto a mi se encontraba Layla. Con su propia ropa seca y puesta, completamente pegada a mi, como si durante la noche le hubiera dado frío y buscara el calor de mi cuerpo. Su mano descansaba semi abierta sobre mi pecho y se movía al compaz de su respiración, como si ella la hubiera puesto ahi para sentir los latidos de mi corazón.

-Layla...- susurré para mi mismo, ella respondió inconsientemente a su nombre, frunciendo ligeramente el ceño y respirando profundamente.

Acerqué mi cara a la cabeza de ella y respiré su aroma, que lo inundaba todo a nuestro alrededor. La tomé de la cintura y la atraje hacia mi, ella se estremeció un poco pero sin despertar y yo me quedé con la vista fija en ella, en la forma de sus labios y el largo de sus pestañas, en la comisura de su boca y las formas que tomaba su cabello en la almohada.

-Te has enamorado- recordé oír decir a Flint, y yo había contestado afirmativamente, pero eso no importaba en realidad, ella se iría en cuanto llegáramos a tierra firme en la isla siguiente del Puerto Molina. Ese sería el final de todo eso, ella no quería estar ahí, ni con un pirata ni sin él, se iría tal y como era su trato y no la volvería a ver, no la vería nunca más, aunque tal vez eso era lo mejor para ambos.

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LAYLA:

No tardé en caer dormida, y un sueño me acompañó en el proceso.

Estaba en el barco, caminaba de un lado para otro, pensando en algo. Shin volaba sobre mi cabeza, siguiendo mis movimientos.
La puerta de camarote principal se abrió, y Antar salió de él. Tragué saliva y le miré. Temblé un poco.
Estábamos llegando a tierra, se podía ver con claridad desde la proa. Y entonces me iría de allí y me separaría de Antar. Para siempre.
Y eso es lo que no lograba decidir... ¿Debía de quedarme y esperar la respuesta de Antar, o marcharme sin decir nada?
Me acerqué a él algo dudosa.
-Yo... No quiero bajarme en puerto.
El capitán sonrió, me agarró de la cintura, y se agachó hacia mí, para luego besarme.

-Antar...

Comencé a despertarme poco a poco, aun encogida por el frío. Recordaba haberme dormido sobre el capitán, abrazándolo.

Cuando logré abrir los ojos, pude ver que Antar ya estaba despierto, pero no se había movido. Su mano se encontraba alrededor de mi cintura, y su cabeza muy cerca de la mía; casi como en mi sueño. Sonreí y volví a cerrar los ojos, acomodándome mejor en su pecho.

-No quiero irme...-susurré recordando el sueño.

Luego me aparté un poco y me giré sonrojada, quedando de espaldas al capitán.

-Buenos días, Antar -saludé más formal.

Me tapé con las sábanas, buscando el calor que entonces no tenía... Temblé por el frío, junto a Antar hacía más calor... Sacudí la cabeza y volví a sonrojarme. Dios, ¿desde cuando me comportaba yo como una joven enamorada...? Suspiré y cerré los ojos.

-Asco de amor...

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ANTAR:

Inhalé con fuerza por la sorpresa que me dieron las palabras de Layla, pero sonreí. Cuando ella se giró y me dio los buenos días. Yo la miraba divertido y cariñoso. Después ella dijo algo con respecto al amor, pero no presté atención, mi corazón estaba acelerado por alguna razón.

Piratas ©Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora