ANTAR:
Reí al ver lo que Layla hacía y me dejé caer tensándose la cuerda unos metros antes de cubierta, una vez a su lado la tomé por la cintura y comencé a guiarla al camarote del médico.
- A prisa entonces, señorita- dije, la levanté y la cargué en mis brazos, era un poco más pesada de lo que aparentaba, pero nada para mi.
Comencé a avanzar rápidamente, algunos tripulantes se nos quedaban mirando y reían, pero no era algo que a me le importara. Llegamos rápidamente al camarote y dejé a la ladrona sobre sus pies suavemente antes de entrar.
- Ah, ya están aquí, tomen asiento por favor- dijo Flint indicando las sillas frente al escritorio- Quería hablar con ustedes dos, ya que nadie allá afuera puede tener interés próximo sobre esto. Pero quiero que Antar nos explique qué es lo que está pasando, te habrás dado cuenta, Layla, de que no estamos en un viaje común, la marina nos seguía hasta el revolcadero y que hay una concentración de barcos piratas fuera de lo normal por estas aguas.
- No es nada de que preocuparse, solo un llamado de la junta, tal vez se les acabó el papel o el ron y quieren más- dije completamente despreocupado- Y la marina siempre anda tras nosotros de todas formas.
- Pues yo he escuchado cosas diferentes, llegan rumores sobre una guerra y no involucran papeles ni alcohol- dijo Flint un tanto irritado- ¡No iré a una guerra sin estar informado de los motivos Antar! Y tampoco puedes arrastrar a Layla a una batalla, necesito saber de que se trata y debes decirnos.
Miré a los dos, que me devolvían fija la mirada y cerré los ojos, meditando acerca del asunto.
-De acuerdo, la junta llamó a los lideres, se están reuniendo, porque el gobierno planea atacar Puerto Molina- dije y abrí los ojos, Layla tenía duda en la mirada y Flint estaba mas serio que nunca, si eso era posible.
El silencio reinó por un incómodo minuto y después Flint lo rompió.
-Debes llamar a la tripulación, no puedes enfrentarte tu solo a una guerra- dijo aunque sabía que las palabras atraerían problemas.
-No pienso participar en la guerra, Flint, el acuerdo dicta que debo presentarme cuando me llamen, pero en ningún lado me veo obligado a participar- dije para sorpresa del médico.
-¡Tonterías Antar! ¡Sabes los enemigos que te crearías si no participas!- dijo algo alarmado- Te perseguirán a ti por los siete mares, ¡y a Layla!
Me moví incómodo en mi silla, sin mirar a nadie.
- Llámala, es la única esperanza, ella se encargará de reunir a los tripulantes para ti, sabes que haría lo que fuera por ti- dijo Flint casi olvidando la presencia de la ladrona.
-Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que la vi, no se si se acordará siquiera, ¿y que tal si no vienen? Si me quedo esperándolos y no llegan será como caminar por mi cuenta a la horca- dije alzando un poco la voz- Y no solo yo, ¡tú y Layla tendrían el mismo destino!
-Es un riesgo, Layla, dinos tú si estarías dispuesta a pelear por una causa ajena- preguntó tontamente Flint. En ese momento recordé la promesa a Layla y temí por la respuesta.
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LAYLA:
Esperé a que Antar bajase, recolocándome las ropa que se me habían movido. De sorpresa, el capitán me agarró de la cintura, y luego me cargó en sus brazos. Maldita sea... ¿Quién le había dado el derecho para hacer eso...? Los tripulantes nos miraban y reían, alegres. Yo gruñí y susurré maldiciones por los bajo, pero me dejé llevar por él, hasta llegar al camarote de Flint.
