f l o w e r s

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El joven de ojos jade suspira con tranquilidad al terminar de regar sus jazmines. Pasa el lado posterior de su muñeca por su frente, secando el escaso sudor que permanecía allí.

Inhala por unos segundos, disfrutando el bello aroma de sus amadas flores.

Observa su regadera; casi vacia. Y eso que aún le quedaba la mitad de su jardín delantero y todo el jardín trasero.

Abre la puerta y camina hacia la cocina mientras hace una lista mental de las plantas que ya había regado; no quería regarlas de nuevo y arruinarlas.

Espera unos segundos mientras su regadera se llena con agua del grifo.

Todos siempre le recomendaban que regara con la conocida manguera porque es más rápido.

— "is mis ripidi"— Se burla Harry. Él amaba cada momento que pasaba con sus plantas.

Amaba verlas crecer y cuidar de ellas.

Eran como sus hijas.

Bueno, estaba tan ocupado en pensar en cuanto amaba su jardín que olvidó la regadera en sus manos, la cual estaba siendo violentamente rebasada por el agua que el grifo desprendía.

Se deshizo del agua restante y posó el pintoresco recipiente de metal en la mesada. Luego noto que la manga de su "linda" camisa estaba completamente empapada.

Bufa, tendría que cambiarse.

Sube las escaleras con cuidado de no tropezarse con nada de lo que estaba en ella.

Harry podría ser muy cuidadoso con su jardín, pero cuando hablábamos del interior de su casa, era un completo desastre.

Con una mano busca entre sus cajones una camisa decente mientras se quita la que traía con la otra mano.

Encuentra una prenda rosada con lunares blancos. Sonríe; él realmente ama esa camisa.

Mientras abotonaba su ropa pudo observar de reojo la ventana de su vecino ojiazul.

Toma aire para no explotar en carcajadas.

Desde su posición se podía apreciar perfectamente al castaño bailando y cantando una canción de Britney Spears mientras buscaba algo entre su ropa.

Pensó en gritarle algo, pero no quería que su pequeño vecino se sintiera avergonzado.

Wow, Harry no sabía que era tan buena persona. Se sintió orgulloso de si mismo por un momento.

Presta un poco de atención al hombre a unos metros de él por unos segundos.

Louis no era para nada feo.

Lo ve agacharse para buscar algo bajo su cama.

Satán, claro que no era feo.

Y menos con ese apretado pantalón rojo pegado a sus formados muslos.

Mierda.

— No, no, no, nO. Piensa en Marie, Susie, Mirtha. — Susurra, enumerando los nombres de sus flores e intentando reprimir las millones de imágenes que pasaban por su mente en esos momentos. Sorprendentemente, funcionó.

Suspira aliviado y baja a cuidar de su jardín nuevamente antes de terminar con una erección.

Aunque no podía parar de sentirse un puto acosador.

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Louis estaba desesperado.

Había pasado toda la tarde buscando esa puta remera remera de Nirvana que quería ponerse para verse con Anthony.

one shots   ||l.s||Donde viven las historias. Descúbrelo ahora