Por casualidad, la noche 29 de febrero, tanto el famoso cantante, Shawn Mendes, como la joven Astrid Jenns, estaban tomando en un gran casino de Las Vegas; esa noche logra hacer que dos desconocidos terminen casándose en la capilla más famosa del mu...
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Julio llegó como una fresca brisa de verano, mis vacaciones se acercaban y no podía sentirme más feliz. Acompañar a Shawn en el tour y aparte de eso responder con las exigentes tareas que me dejaba la universidad no era cosa fácil. Trataba de no hacérselo notar a Shawn, pues él ya tenía mucho con los shows y M&G's.
Miré la hora en el reloj, 1:43, y suspiré. Terminé mi ensayo y se lo envié a mi profesor, pidiéndole disculpas por la tardanza. Ayer, Shawn me había arrastrado, literalmente, a todas sus entrevistas por todo Denver haciendo que llegara exhausta y con aburrimiento al hotel. Mi tiempo límite era hasta ayer, pero le expliqué al profesor y me extendió por un par de horas más. Era un ensayo de 5.000 palabras sobre la economía moderna y sus cambios a través de la historia. Me levanté de la silla, cerré mi laptop y me estiré, oyendo como tronaba en varias partes de mi cuerpo, tomé la laptop y la guardé en mi maleta, caminé hacia la cocina, me serví un vaso de agua y caminé hacia la cama, donde Shawn dormía cómodamente, me permití mirarlo unos segundos antes de acomodarme en sus brazos.
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Estábamos en Los Angeles, por la presentación de Shawn y yo molestaba a Andrew con que era una linda secretaria. Y era prácticamente verdad, él era el encargado de coordinar los shows, los bailarines y alguna que otra entrevista de Shawn. El pobre vivía de la vida de Shawn, así que para alivianarle la carga, me le burlo, y también porque estaba aburrida, Shawn estaba haciendo una llamada de la que no podía esperar y hasta el momento lleva unos diez minutos en ella. Cuando volvió, tenía una sonrisa en su rostro, y sus ojos iluminados por la emoción, haciéndome sonreír a mí.
- Vamos - me tomó de la mano y me haló hacia la puerta -. Nos vemos, Andrew, volvemos pronto.
- ¿Puedo saber hacia dónde nos dirigimos, Shawn? - le pregunté cuando nos subimos a un auto que tenía alquilado. Sí, Shawn alquila vehículos de vez en cuando.
- A cumplirte una promesa. No más preguntas - me respondió con una sonrisa y me limité a observar por donde me llevaba, traté de adivinar pero me era imposible. Apenas si conocía Los Angeles, antes de Shawn, sólo me la pasaba en Boston, y la primera vez que salí, fue a Las Vegas donde lo conocí. Shawn paró delante de lo que parecía una casa gigante pero sin llegar a ser una mansión -. Llegamos.
Nos bajamos y él tocó a la puerta, a los pocos minutos, Taylor Caniff abre la puerta y yo abro los ojos impresionada. ¡Taylor Caniff! Él nos saluda y nos deja pasar, para eso, Shawn prácticamente me estaba ayudando a caminar. Lo que casi me hace desmayar, es encontrarme a la mayoría del Old Magcon en la sala. ¡EL OLD MAGCON!
- ¿Es un sueño? - le pregunto a mi esposo con un hilo de voz.
- No, Astrid. Chicos, les presento a Astrid, mi mujer.
Yo me emocioné, y cada uno llegó presentandose amablemente, tenía la suficiente vergüenza de admitir que ya los conocía por el Old Magcon pero fue Shawn el que lo reveló, burlándose de mí y todos se rieron sin perder la decencia, reí junto a ellos y me dejé llevar por el ambiente.
- He de admitir, que tengo un poco de celos, pero Cameron, ella te quería conocer a ti - revela Shawn, haciéndome sonrojar. Le pegué disimuladamente y él rió.
- Bueno, la verdad es que conocí el Old Magcon, siendo así también a Shawn, gracias a ti. Me gustaban tus vídeos y tus películas. La que tienes junto a Nash es mi favorita, aunque en éste momento no recuerdo el nombre.
- Aww, eres muy adorable. Gracias. ¿Oíste eso Nash? ¡Somos la mejor pareja en la película!
- Cash existe, prros - susurré, y algunos me oyeron rompiendo a reír. Llegó a oídos de ellos y sólo se rieron. Sabía que no existía, pues Nash tenía su novia y Cameron era un completo playboy.
La tarde se pasó un poco en risa y anécdotas completamente graciosas, muchas de ellas buscaban relacionar a Shawn que se sonrojaba con cada broma que le hacían, haciéndome morir de ternura. Podrían haberme puesto a Cameron Dallas desnudo frente a mí, y me seguiría quedando con Shawn y sus mejillas sonrojadas. Yo soltaba alguna que otra también dónde les contaba historias que me ocurrían por ver sus vines o cuando le rogué a mi madres para que me permitieran ir al que presentaron en Boston, no pude ir pero una amiga sí y me envió vídeos - ya perdidos en el tiempo -.
Cuando volvimos al hotel, no podía parar de sonreír, ¡uno de mis grandes sueños se habían cumplido! Me abracé a Shawn y lo besé con todo el amor que pude.
- Todo lo que haz hecho por mí ha sido fantástico, gracias, Shawn, en serio - volví a besarlo. Estaba segura de que lo amaba, y que cada día lograba convencerme que aquel día en Las Vegas fue mi mejor día de la suerte, no haber ganado dinero, podría haberlo perdido todo, pero encontré a Shawn, lo encontré y el destino nos enredó, nos quiso juntos, y aunque aún no recuerdo cómo, no lo necesito saber, mientras siga al lado de él, no veo problema en no recordar nada. Confiaba ciegamente en él, y le estaba extendiendo son precauciones o armadura mi corazón.