Capítulo 6-. Salvando su vida

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Respiré tranquila cuando Eric estuvo a pocos metros de mí. Él me inspeccionó con la mirada, para cerciorarse que no me hubieran hecho daño. Luego, miró a la chica y sus ojos se abrieron más de lo común.

- ¿Faye?-preguntó él.

La muchacha dejó de apuntarme a mí, para apuntarle a él.

-Eric-balbuceó ella dando un paso hacía atrás. - ¿Qué haces aquí?-preguntó.

Él dio un paso hacía ella, mas la muchacha retrocedió otro. Eric levantó sus manos en son de paz, pero ella seguía apuntándole directamente a su frente.

-Baja el arma, Faye-le dijo tranquilamente dando otro paso. -Ambos sabemos que no te atreves a dispararle ni a un conejo-se burló de ella como si la conociese de hace mucho tiempo atrás.

- ¿Quieres apostar? -preguntó ella a la defensiva.

No entendía que estaba pasando allí frente a mis ojos. Por alguna razón ellos se conocían y a la muchacha no le agradaba ello. Se notaba claramente que ella no lo quería cerca, no le gustaba que él estuviese en el pueblo.

Quise seguir escuchándolos para saber más, pero justo escuché desde la otra dirección las voces de mis compañeros. Ellos también habían venido tras oírme gritar.

- ¿Qué está pasando aquí?-preguntó nervioso Kian mientras se acercaba hacía mí.

Faye, como la llamaba Eric, no apuntó a ninguno de los chicos que se nos unían, simplemente los miraba de reojo y volvía a concentrarse en él.

Dejé que los brazos de mi mejor amigo me calmaran, realmente había vivido un susto de muerte y mi corazón aún sufría por ello. No podía respirar tranquila al ver que ella seguía muy dispuesta a disparar si era necesario.

- ¿Qué haces aquí? -preguntó nuevamente ella.

-Simplemente conocía este lugar y necesitaba escapar del tren-contestó tranquilamente él.

-Pues pudiste haber caminado hacia la ciudad-le contradijo Faye.

-Sí, pero no lo hice-le respondió Eric. -Baja el arma, no venimos para pelear-le reiteró.

La pelirroja se rehusaba a bajar el arma, por lo que decidí hacer algo. Si yo interfería claramente se molestaría más y no daría su brazo a torcer. Por esto mismo se me ocurrió otra idea que seguramente me iba a doler un poco, pero que podía funcionar.

Me solté del abrazo de mi amigo y me coloqué de pie. Necesitaba fingir que estaba mareada, por lo que me empecé a tambalear un poco mientras me acercaba hacia ellos.

-No queremos hacer daño-balbuceé captando su atención. -Por favor, suelta el ar...-antes de terminar mi frase me dejé caer al suelo de espaldas fingiendo un desmayo. Me costó bastante no quejarme del dolor, pero lo hice. Lo único que lamenté fue el golpe que recibí en el brazo donde tenía el corte por el vaso que se había caído en tren.

Escuché a todos los muchachos exclamar mi nombre cuando caí al suelo. Tuve que esforzarme mucho para no largarme a reír y arruinar el plan. Sentí como me presionaban en el cuello, buscando mi pulso. También sentí unas manos acariciando mi rostro tiernamente, supuse que ese había sido Kian. Pero, por tener los ojos cerrados, no pude confirmarlo.

-Necesitamos llevarla a otro lugar-se apresuró en decir Matt.

-Faye-la llamó Eric.

Supuse que él le estaba insinuando que necesitaban llevarme a su casa y por eso se había formado aquel incomodo silencio.

-Está bien-la respuesta de la chica confirmó mi tesis.

Los chicos se estaban poniendo de acuerdo como llevarme a su casa y que más debían hacer conmigo. Por más concentrada que estuviera en ellos, no fui capaz de entender quien sería el que me llevaría en brazos.

Atraída por el peligro.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora