Capítulo 16.- Mente contra corazón.

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Cuando aprecié el miedo en la mirada de Eric supe que algo realmente malo estaba pasando. Quise pedirle que me explicara qué estaba ocurriendo y por qué Kian decía que él sabía sobre el ataque de anoche, pero no fui capaz de pronunciar ni una sola palabra. Necesitaba que de alguna manera Eric dijese que no tenía nada que ver en todo esto y que lo estaban inculpando de algo que nunca ha pasado, sin embargo él ya me había advertido de peligros y seguramente este era uno de ellos.

—El silencio otorga—susurró Damien a mi lado.

—Puede ser un error, una confusión—hablé un poco más alto captando la atención de Eric. — ¿No es así?—le pregunté angustiada.

Él negó con la cabeza.

— ¡Claro que debe serlo!—le contradije al instante. — ¡Tú me rescataste!—chillé con el corazón latiendo a mil por hora.

—Estás confundiendo las cosas—su mano me agarró por el brazo cuando quise salir de aquel cuarto e ir a ver con mis propios ojos la amenaza escrita en la cocina.

—Suéltala—gruñó Kian a la defensiva.

—No lo haré—le contestó Eric dedicándole una frívola mirada. —Nora, no es lo que tú estás pensando—dijo nuevamente cuando centró su atención en mí.

Lo más correcto hubiera sido dejar que él me explicara qué estaba pasando en este lugar, pero yo no fui capaz de permitírselo. Sin responderle nada bajé la mirada, me solté de su agarre y rápidamente salí del cuarto para dirigirme a la cocina.

Hace días que yo tenía el presentimiento de que Eric tenía muchísimo que ver sobre todo lo que nos estaba pasando aquí, pero ahora que estaba a punto de confirmar mi tesis estaba aterrada de que así fuera. Además, si él estaba en vuelto en esta clase de problemas quería decir que había hecho algo para que le pasaran. Pero el problema es que ahora  que él estaba pagando las consecuencias, nos estaba arrastrando con él. ¿En qué estábamos envueltos?

Al entrar en la cocina pude ver todo el lío que había dejado mi enfrentamiento con aquel misterioso hombre. El recuerdo me asaltó y me hizo temblar, pero cuando sentí a mis compañeros tras de mí me calmé un poco.

—Ahí está la amenaza—si no hubiera sido por Kian se me hubiera olvidado la verdadera razón por la que estábamos en la cocina.

Lo miré a él y luego seguí la misma dirección de su mirada. Fue en ese momento donde mis ojos se vieron atraídos por unas enormes letras escritas con pintura roja sobre la ventana. No podía ser cierto.

—Eric, entrégate o las cosas se pondrán peores—mientras leía un fuerte escalofrío descendió por mi columna vertebral acompañado de un leve temblor en mis piernas.

Todas las acusaciones y presentimientos fueron confirmados con aquel corto, pero directo mensaje. Jamás hubiera creído que mi tesis que era tan improbable pudiera ser verdad. Eric estaba metido en algo serio y no solo él, ahora lo estábamos todos.

Ya no había nada que negar, pues el mensaje era claro, pero de todas maneras lo miré de reojo esperando a que dijera algo. Él no me miró en ningún momento, estaba centrado en el mensaje y no parecía prestarle nada de atención a las acusaciones de Kian.

— ¡Cállate de una vez!—le grité desesperada.

Todos, excepto Eric, me miraron sorprendidos. Sabía que mi amigo tenía razón en la mayoría de sus acusaciones, pero yo no era capaz de seguir escuchándolas. Lo que yo necesitaba era silencio para poder pensar por mí misma todo esto. Acababa de exponerle mis sentimientos a alguien que realmente no conocía, de quien me faltaba descubrir más de la mitad de sus secretos y vida.

Atraída por el peligro.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora