Capítulo 14

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Íbamos en el segundo día de mi celo, mi cuerpo lo sentía, estuve a punto de deshidratarme, tuvimos mucho cuidado ambos, descansamos por ratos y comíamos lo suficiente para recuperar las fuerzas, no solo yo, Christopher también lo hacía ya que él también estaba propenso a sufrir una deshidratación.

Los dolores ya no eran fuertes, signos de que mi celo estaba acabando.

- ¿Cuánto dura tu celo? - preguntó mientras mirábamos la televisión.

- La última vez fueron casi tres días, de seguro acabará - respondí.

- ¿Te había pasado esto antes? Estar a punto de deshidratarte.

- No, es que como usaba supresores disminuía bastante los síntomas y la intensidad.

Pensé que mi celo había terminado en realidad, pero no era así. Comencé a sentir ese calor característico, me subí encima de Christopher quién estaba sentado en la cama.

En lo que besaba su labio comencé a frotarme encima de él, más que nada actuaba por instinto, en mi sano juicio yo no solía hacer esto.

Volvimos a quitarnos la ropa para nuevamente subirme en él.

Subía y bajaba en su erección, sus manos estaban apoyadas en mí para ayudarme en cada impulso.

Esta soltando unos cuantos gemidos cerca de su oído, eso para él era una provocación segura.

- A la mierda - dijo de pronto.

Me alejé un poco para mirarlo - ¿eh?

Tomó mi cuerpo dejándolo recostado en la cama, se posó encima sin cargar su peso de lleno.

Sus labios estaban junto a los míos, desviaron camino para llegar a mi cuello y dejar besos húmedos en él.

- ¡Ah! - solté al sentir que sus dientes se incrustaban en la piel de mi cuello. Llevé una de mis manos a su espalda, esto dolía un poco.

- Eres mío, solo mío - susurró cerca de mis labios.

Llevé mi mano libre hasta la mordida que significaba nuestro lazo, estaba marcado.

- Lo hiciste - respondí con una amplia sonrisa.

- Eres mi Omega.

- Sí, tuyo - volví a besar sus labios en lo que terminamos lo nuestro.

Ahora nos tocaba mantener ese lazo, ya nadie me podría cortejar o molestarme, con esta marca daría a entender que estaba reclamado, ya tenía a mi Alfa.

Terminamos agotados pero a diferencia de que estaba más feliz que nunca.

Christopher no me soltaba, sus brazos me rodeaban sin soltarme de su agarre.

- Te voy a proteger, nada te pasará.

- Eso suena lindo.

- Ya no hay vuelta atrás - dijo besando la mordida.

- Lo sé, no quiero que me dejes, ya no puedo estar sin ti.

Los Alfa cuando encuentran al Omega indicado se vuelven muy protectores, incluso hasta comprensibles y Christopher ya me lo hacía sentir.

- Me siento bien, feliz - tomé su mano entrelazando nuestros dedos - gracias por escogerme.

- No te escogí, tú llegaste solo, no podía dejar que te vayas.

- No entiendo.

- Sentí tu aroma, lo sentí estando a distancia de ti aquella noche, jamás me había cautivado con el olor de un Omega, por eso salí, te vi y sentí esa necesidad de seguirte.

- Pero fuiste cruel conmigo.

- No quería marcar a nadie mi lado Alfa podía más que yo, sabía que en un descuido podría haberte marcado, además adelantaste mi celo, ahí me di cuenta que eras tú, no me había pasado con nadie.

- No sé si te interese saber, pero...también sentí que eras mi Alfa, nunca te lo dije pero habían momentos en los que te extrañaba mucho, me refugiaba en tus cosas para tranquilizarme.

- Nos encontramos, ahora no nos separaremos - beso mi frente - y si me interesan tus cosas, no lo dudes.

El Indicado - Omegaverse ChriserickDonde viven las historias. Descúbrelo ahora