Encuentro nocturno

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Ken Midori

Es de noche otra vez... y otra vez me escapé al linde del bosque. Lancé un silbido y un minuto después un lobo gris se asomó entre las ramas de los arbustos.

-Hola, amigo- me senté en el pasto mojado por el rocío y extendí mi mano mientras agachaba mi cabeza en señal de paz. El lobo se me acercó para oler mi mano y después se dejó acariciar -jeje...

Veo que te tomas en serio lo del nahual.

Levanté mi mirada. Un único ojo rojo de mirada pacífica me observaba desde una rama.

-Shuna... ¿eres tu?

Bajó al suelo de un salto sin siquiera hacer ruido. La luz de la luna iluminó sus cabellos blancos haciendo que tuvieran un brillo plateado.

-La misma...- sus mejillas estaban rojas y su único ojo a la vista desprendía destellos dorados. Me levanté y me le acerqué.

-Te extrañé- la abracé y ella se apegó a mi pecho, apoyando su oído sobre mi corazón.

-Tus latidos siempre me calman- cerró los ojos y se dejó llevar por el sonido.

Me acosté en el pasto y ella a un lado mio. La miré de reojo y vi que tenia un moretón medio escondido en el brazo.

-¿Qué te paso en el brazo?- ella se puso nerviosa y se tapó el brazo con la otra mano.

-N... no es nada- vi que sus nudillos estaban algo raspados.

-No me mientas- tomé su mano y la miré. Era como si hubiera estado golpeando algo. Suspiró pesadamente.

-La castigó- lo miré algo confundido -la castigó porque no te pudo quitar del camino para matar a Free.

-¿Cómo que la castigo? ¿Quién?

-Ashtem. El castigó a Blood Eye por haber sucumbido ante ti- la miré algo sorprendido -Ashtem usa como castigo la humillación pública. Obliga a los Eye muy poderosos pero que fallan a golpearse a si mismos frente a todo el Snake Pit.

-Y como tienen que compartir cuerpo...

-Así es- se apartó el cabello del ojo derecho dejando a la vista su cicatriz de siempre, pero también dejó al descubierto su ojo morado y entre cerrado -me duele- unas cuantas lágrimas comenzaron a salir de sus ojos.

-No llores, mi linda luna- le dije mientras la abrazaba y apretaba su cabeza. El lobo se nos acercó y le lamió la mejilla a Shuna, tranquilizandola -ven. Vamos a caminar- la tomé de la mano para ayudarla a levantarse y nos adentramos en el bosque seguidos por el lobo.

Llegamos a un claro iluminado por la luna y nos sentamos en el suelo. Shuna sacó algo de su chaleco negro.

-Cuidala, por favor- era Snow Kitsune -la escondí cuando Blood Eye estaba dormida y te la entrego porque no quiero perderla -dejó a la bey de zorro de nueve colas blanco en mis manos y las cerró a su alrededor.

-Pero...

-Si alguien en el Snake Pit la encuentra la hará añicos. Cuando vuelva sin el problema de Blood Eye, será cuando pueda tenerla en mis manos de vuelta.

-Esta bien, pero prometeme que volverás.

-Tu eres el que logrará recuperarme. Tu eres el que puede hacerlo, ¿entiendes?

-Si. Solo espero lograrlo- me dio un beso en la mejilla.

-Yo confio en ti, mi esmeralda.

-Pero... ¿y si no lo logro?

-No seas negativo...- puso una mueca de dolor y se sujetó la cabeza -debo irme...

-Cuidate, por favor- se levantó y fue hacia las ramas dando trompicones -juro que te ayudaré.

Volteó a verme con una sonrisa dulce.

-Lo se- acto seguido saltó hacia una rama y desapareció entre la oscuridad.

Yo me quedé sentado unos minutos más con la vista perdida y luego mi vista se quedo fija en Snow Kitsune. La apegué a mi pecho sosteniéndola como si fuera un cristal que en cualquier momento pudiera romperse y cerré mis ojos para escucharla.

La bey no decía nada. No daba señales de vida, si quiera. Era como si hubiera muerto.

Me levanté rendido y caminé de vuelta al BC Sol.

____ Kishinuma

Me levanté porque tenía una inquietud extraña. Decidí ir a dar una vuelta nocturna. En el camino...

-¿Ken? ¿Qué haces despierto?... y vestido...

-Solo salí a caminar, igual que tu. Ya iba a acostarme.

-Claro. ¿Quieres que te acompañe?

-Como quieras- me respondió encogiéndose de hombros.

Caminamos hacia su habitación y, al llegar, pude ver algo que brillaba en su cinturón.

-Ken. ¿Qué es eso?- señalé su cinturón. El sacó un bey blanco con un poco de azul -¿de donde lo sacaste?

-Es de Shuna- me quede en shock.

-¿Cómo lo conseguiste?

-Ella me pidió que lo cuidara.

-¿Hoy? ¿La viste hoy?

-Si... en el bosque- tomé al bey y lo observé con cuidado. Toqué la punta y la giré un poco para separarla, pero para mi sorpresa la misma punta giró y cambió de forma.

-Increíble. Cambia de tipo.

-Así es. Cambia entre resistencia, defensa y ataque.

-Impresionante- deje el bey en sus manos -¿cómo se llama?

-Snow Kitsune.

-Es interesante- me di vuelta -buenas noches, Ken.

-Buenas noches, ____- entró a su habitación y cerró la puerta. Yo volví a la mía.

Tu guardiana (Free y tu)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora