Para un padre nunca es fácil ver cómo la niña de sus ojos se convierte en una hermosa mujer. Mucho menos le es agradable saber que ya tiene jovencitos acechándola. El día que tanto temió Simon desde que vio a su hermosa hija nacer había llegado, Sofia estaba camino a casa para presentarle a su primer novio. Este gran acontecimiento lo tenia un tanto nervioso, no sabia como iba actuar delante de ese chico que pretendía robarle el cariño de su niña o por lo menos así lo sentía el. Su nerviosismo lo tenía caminando de un lado al otro por toda la habitación de sus hijas más pequeñas Azul y Ellie a las cuales preparaban para la gran cena.
"Podes parar un segundo Simon! Vas hacer un hoyo en el piso." El castaño paro en seco y con angustia en sus ojos giro para ver a su esposa quien se encontraba peinando a una de las mellizas. "No puedo Ambar te juro que no estoy listo para conocer a ese lagarto." "Que lagarto papá?" pregunto una curiosa rubia de siete años. Ambar fulmino con la mirada a su marido. "Simon, no podes decirle así mucho menos enfrente de Azul ya sabes que es algo chusma, es capaz de llamar al chico así y vamos a morir de la vergüenza y ni hablar de que Sofi no nos lo va a perdonar." Le reprocho la rubia hablando entre dientes mientras cubría los oídos de su pequeña. Simon solo se encogió de hombros y susurro un "perdón". "Un lagarto que vi hace un rato en el jardín mi amor." Mintió Simon queriendo remediar la situación. La niña solo le sonrío inocentemente haciendo que su padre sintiera una ternura inmensa. Simon se arrodillo delante de Azul y tomo a la otra pequeña idéntica a ella quien se encontraba jugando a su costado abalanzándose hacia ellas para abrazarlas y después verla a esos grandes hermosos ojos color avellana. En ese instante recordó la primera vez que vio a las gemelas eran tan chiquitas y una mezcla perfecta de el y Ambar. Su llegada no había sido planeada y fue muy inesperada pero no imaginaban sus vidas sin ellas, sin lugar a duda eran la alegría del hogar.
"Papá!" grito Ellie quien al igual que su hermana no entendía por que su padre las miraba así. Simon salió de su trance y acaricio el rostro de sus pequeñas. "Prométanme que nunca de los nunca, van a tener novios." suplico ante la mirada confundida de las mellizas. "Okey papi lo que vos digas." "Para no podes seder tan rápido Ellie!" reprocho Azul quien le gustaba negociar y manejar a la gente a su manera, se podría decir que era algo manipuladora. "No, novios si nos dejas comer un postre extra y podemos usar la tableta media hora mas que decís?" propuso estirando su manita hacia su papá. "Me parece perfecto fue un placer hacer negocios con ustedes señoritas ahora corran a ver si sus hermanos están listos." Ambas salieron corriendo mientras Ambar negaba con la cabeza acercándose a su esposo para rodear su cuello con sus brazos y el la tomaba por la cintura. "Si sabes que ni en pedo van a cumplir esa promesa verdad? Mi amor tienen siete años déjalas vivir su niñez y vos disfruta de ellas." "No, no eso decía de Sofia y parpadee un segundo y ya tiene quince con novio. Novio! Ambar y encima Italiano que mal hice y yo para que los Italianos siempre me caguen la vida?" Ambar no pudo evitar reírse y mirarlo con simpatía. "Ya no seas celoso mi amor seguro es un buen chico, nuestra hija es muy inteligente y confío que sabe elegir bien. Y tampoco es como que se van a casar es muy joven seguro vendrán mas chicos a su vida." Simon abrió los ojos con pánico. "Que! No mi corazon no puede con tanto y no es celos lo que más siento, aunque admito que me aterra pensar que se ponga hacer cosas que tu y yo hicimos cuando éramos novios. Lo que mas miedo me da es que le rompan el corazon. No quiero que nadie la haga sufrir, ningún idiota merece que mi niña derrame ni una sola lagrima por el." Las palabras de Simon enternecieron a Ambar haciendo que se le aguaran sus ojos azules y lo tomara en un fuerte abrazo. "Sos tan lindo, no puedo de amor con vos." dijo besando sus labios. "Yo tampoco quiero que hieran y le rompan el corazon a ninguno de nuestros hijos, pero desgraciadamente es parte de la vida. Acordate que a nosotros varias veces nos paso, sé que duele pero lo único que podemos hacer es apoyarlos si llega a pasarles." Simon asintió. "Tienes razón pero aun así no es fácil para mi, tenme tantita paciencia por fa y bueno aun me siento algo nervioso no me quieres calmar besándome?" pregunto guiñando el ojo. Ella sonrío y tomo sus labios uniéndose en un apasionado beso. "Ewww! Me están cargando? En la habitación de sus hijas? NO manchen!" interrumpió la voz rasposa de un joven de doce años llamado Sebastian el cual sus padres fulminaron con la mirada. "Tranqui ya me voy." dijo alzando los brazos en derrota.
La cena con Leo el novio de Sofia y la familia Alvarez-Smith había transcurrido tranquila en medio de muchas risas y preguntas. Pero había una pregunta que Simon se venia aguantando desde el primer momento que escucho hablar al joven hasta que no pudo mas y lo hizo. " Leo una pregunta, como es que si eres Italiano hablas tan perfecto el español y lo mas curioso es que lo hables con acento Mexicano?" Todos posaron sus miradas en el muy apuesto castaño esperando la respuesta de este. "Mi mamá es Mexicana por eso mi acento y bueno siempre me hablo en español, de hecho por ella es que nos vinimos a vivir a Argentina." "Si, su mamá es una patinadora profesional, vivió un tiempo aquí en Buenos Aires al igual que ustedes ella participaba en competencias de patin. Ahora la contrataron para ser la entrenadora de un equipo." Ambar y Simon miraron a los adolescentes algo intrigados. "Y como se llama tu madre?" Pregunto Ambar curiosa. "Se llama Emilia." El castaño y la rubia no lo podían creer, podría ser la misma Emilia que ellos conocían de su adolescencia? "Y tu, tu papá es Italiano cierto?" cuestiono el Mexicano temeroso de la respuesta del chico. "Si mis padres se conocieron gracias a mi tío quien era la pareja de patin de mi mamá. El también vivió acá un tiempo, se vino persiguiendo su sueño de ser músico. Pero un ex amigo le arruino ese sueño y no conforme con eso le robo a su novia rompiéndole el corazon." contó Leo algo enojado. "Si muy feo lo que le hicieron a su tío Benicio, ojalá esos dos no hayan terminado juntos." Agrego Sofia. Ambar y Simon dejaron caer sus mandíbulas hasta el suelo estaban en shock, el Mexicano palideció no podia creer que el novio de la niña de sus ojos fuera sobrino de Benenicio. De esa rata que tanta maldad les hizo y que encima seguía mintiendo para su beneficio. Sabia que Leo no tenia la culpa de nada y estaba seguro que no era como su tío se miraba que era un buen muchacho. Pero aun así Simon se quería morir, el encuentro con el primer novio de su hija había sido un fiasco y no por la razones que el creía que iban a ser.
Ahre pobre Simon 🤣
