Anne decide vivir en Londres para estudiar medicina, se muda a Baker Street junto con Sherlock Holmes, ambos resolverán crímenes juntos, llegando a ser más que amigos.
Anne La semana siguiente fue el bautizó de Rosamund Anne Watson. Me puse un vestido azul, cómo de costumbre llegamos antes con Sherlock. Me puse a escribirle a mi mamá.
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-¿Cómo te encuentras? Leí el blog de John. Ya quiero conocer a mi yerno. -¿Cuándo podrían viajar? -Aún no sé, por mi trabajo, el trabajo de tú padre, es complicado. -Te extraño, el año nuevo no fue lo mismo sin ustedes. -Veré cuando puedo viajar. -Bueno. Me senté en una banca, Sherlock se sentó al lado mío. -Aún no me has explicado a dónde fuiste esa vez. -En la morgue. -¿Y revisando el celular? -Ya sabes cómo soy. -¿Te dijo algo Molly? -¿Por que? -Porque estamos saliendo. -Dijo que estaba feliz por nosotros.
Me sentía un poco mal, ya que Molly estaba enamorada de Sherlock, y yo le había dicho que éramos conocidos. -¿Todo bien? -Si, eso creó. Entramos a la iglesia, ya estaban los invitados que faltaban. -Estamos aquí reunidos por el bautizó de... -Rosamund Anne Watson - dijo Mary. -Bien, que se acerquen los padrinos. Con Sherlock nos acercamos, después de la ceremonia nos quedamos a la once que habían organizado John y Mary. -¿Quieres cargarla? - me preguntó John. -Si, seguro. La tomé en brazos, me puse a pensar en el futuro; cómo sería si llegase a tener hijos con Sherlock.
Miré a mi novio, estaba distraído. Hasta distraído es atractivo, en cambio si a mi me ven distraía me sacan fotos y soy objeto de burla por parte de mis hermanos. Mary se sentó a mi lado. -Serías una gran mamá, Sherlock y tu tendrían hijos hermosos. -No hemos hablado sobré el futuro. -Deberías hacerlo, no hoy, pero algún día. -¿Me sacas una foto? -Si, claro. Me sacó la foto, miré a Molly, veía a Sherlock, pude notar una mirada de tristeza,me sentí un poco mal por eso.
Cuando llegamos a Baker Street me senté en el sofá un rato. Sherlock tomó su violín y comenzó a tocar. -Sherlock. -Dime. Me levante del sofá, dejé el violín a un lado y lo besé. -Un día podríamos ir al cine. -No soy muy fan de las películas, y tenemos que ayudar a John y a Mary con la bebé. -No enseguida, pero algún día, ver una película romántica, pero en blanco y negro, ¿Qué dices? - le hice ojitos. -Bien, algún día haré un acuerdo de noviazgo. -¿Para? -Para organizarnos, cuando tengamos citas. -Me parecé bien esa idea - lo besé nuevamente -Me haces sentir cómo una adolescente enamorada, ¿Lo sabías?
Me besó tiernamente. -Lo deduje, yo también me siento así. Contigo siento que puedo ser yo mismo, sin miedo, me siento seguro a tu lado. -Te amó tanto. -Yo igual, ¿Cuál es tú segundo nombre? -No te lo pienso decir - dije caminando hacía nuestro dormitorio. -Por favor, quiero saber - cerré la puerta. -¡No! - reí. -Te gusté o no, algún día lo sabré. -¿Cómo? -Viendo tú pasaporte por ejemplo. -Cuando lo encuentres.
Mi pasaporte lo tenía en mi billetera, la fui a esconder. Lo dejé pasar. -Está en el armario - abrí los ojos y me lancé sobre él, caímos sobre la cama. Él me ganó, sujetó mis brazos y me miró. Sentí su respiración sobre mi cuello. -¿Qué piensas hacer ahora? -Esto - me besó en los labios. Soltó mis brazos, los puse en su cintura. -Sherlock, llamó Lestrade, ¡Cómo lo siento! Espero no haber interrumpido! - dijo la señora Hudson. Nos separamos de inmediato. -Vamos enseguida.