Apenas había terminado de quitarse la parca cuando sonó el timbre. La dejó sobre una silla y caminó hacia la puerta.
Quién podrá ser a estas horas en Navidad? pensó... Al acercar el ojo a la mirilla la vio. Estaba nerviosa, se arreglaba el pelo, respiraba profundo procurando encontrar la calma y caminaba de un lado a otro. Se quedó observándola unos segundos.
- Qué haces bailando frente a mi puerta? - Preguntó divertido al abrirla
Miriam abría y cerraba la boca buscando las palabras adecuadas, habiendo olvidado todo lo ensayado en el auto camino a su casa. Apenas podía respirar. Las ideas venían a su mente atolondradas sin poder expulsarlas por su boca en forma de palabras
- Tenía razón... Lucas, como siempre... tenía razón - Atinó a decir
Luis la observaba confuso apoyado en el marco de la puerta
- En lo de las mariposas, digo - dijo y luego respiró profundo y lo miró directamente a los ojos
Luis dio un paso adelante con intensión clara de besarla pero Miriam estiró su mano y la posó en su pecho para detenerlo
- Aún tienes miedo? - Preguntó la gallega
- Sí - Contestó él dedicándole una media sonrisa - Pero no ese miedo - Se apuró a explicar al notar como la hermosa rubia frente a él bajaba la mirada en señal de decepción - Ese miedo se ha desvanecido por completo. Estoy seguro de lo que siento y de lo que quiero. Mi único miedo ahora es perderlos, a tí, a Lucas, a lo que estamos construyendo.
- Te quiero - Susurró ella. Las 2 palabras salieron de su corazón directo a sus cuerdas bocales sin pasar antes por el filtro de la razón
Luis no podía ocultar su emoción. Joder! También la quería, había sido inesperado, súbito y hasta confuso por momentos pero la quería... estaba loco por esa mujer fuerte, valiente, obstinada. No había buscado volver a enamorarse pero se sentía feliz por estarlo, se sentía vivo otra vez.
- Vas a pasar ahora o tengo que volver a besarte en un pasillo? - Bromeó el chico
Ella rió y se lanzó a sus brazos... El abrazo duró unos segundos. Al separarse sus ojos se encontraron. Sus respiraciones se encontraron. Sus latidos se encontraron
Cepeda tomó delicadamente la cara de Miriam entre sus manos y depositó un beso suave en sus labios, apenas un roce cargado de ternura. Ella abrió levemente la boca invitándolo a pasar y él obedeció. El beso comenzó a profundizarse pero sin prisas, se saborearon con lentitud y pericia haciendo que el momento perdure. Luis jugaba con los rizos rebeldes de la melena rubia mientras ella se aferraba a los costados del jersey gris que él llevaba.
Un gemido ronco salió de la garganta del gallego al sentir las manos frías de ella buscando su piel debajo del jersey e invitándolo a más.
Los dedos que jugaban con los rizos se enredaron en ellos y se aferraron con mayor determinación, el ritmo del beso cambió volviéndose voraz, desbocado, urgente.
La pared fue el límite del avance. Se apretó contra ella y sus manos buscaron sus muslos empezando a subir lentamente por ellos llevándose consigo el vestido marfil de la gallega que presionaba con las yemas de sus dedos su espalda tibia. Se separó apenas para mirarla a los ojos rogando su aprobación, ella se la dio en forma de beso, tapando su boca con los labios hinchados y deseosos.
La levantó por los muslos haciéndola rodear su cadera con las piernas y mientras dibujaba con besos el contorno de su barbilla caminó con ella en brazos hacia la habitación. La depositó lentamente en la cama y encendió la luz. Quería contemplarla, comprobar que lo que estaba sucediendo era real.
Se quitó rápidamente el jersey llevándose con él la básica blanca que llevaba debajo y empujó con la punta de los pies en los talones para quitarse las zapatillas sin dejar de mirarla. Ella mientras tanto lidiaba con el cierre del vestido. Luis se apresuró a ayudarla y segundos después el vestido marfil decoraba la alfombra de la habitación. Le quitó una a una las botas altas bajando lentamente el cierre alargando la agonía y el deseo, rozando el interior de las piernas con el dorso de la mano generando pequeños espasmos en su compañera.
Se acostó a su lado apoyando sobre un codo el peso de su cuerpo. Con la mano libre bajó delicadamente la tira del sostén liberando uno de sus senos y mientras su boca capturaba la aureola su mano buscaba otros rumbos deslizándose lentamente por el estómago firme de la gallega que subía y bajaba al ritmo de su agitada respiración para perderse bajo la escasa tela de encaje de sus braguitas y acariciarla íntimamente embriagado por el sonido de sus gemidos.
Luego se arrodilló frente a ella y después de deshacerse de la pequeña pieza de encaje que escondía su intimidad cubrió con su boca el sitio que acababan de abandonar sus dedos. La chica se dejó llevar por las sensaciones durante varios minutos para finalmente tirar de él y así poder besarlo nuevamente en los labios mientras se giraba hábilmente para dejarlo debajo de ella. Sentada a horcajadas sobre él empezó a trazar caminos de besos que descendían desde su cuello a su estómago pasando por sus hombros y su pecho hasta llegar a la cintura del jean que no tuvo reparos en quitar para que le hiciera compañía sobre la alfombra al resto de la piezas de ropa de ambos, seguido por el sostén que ya empezaba a estorbarle. Antes de que continuara su camino el gallego volvió a girarla para colocarla debajo de él y se acomodó entre sus piernas para terminar con la agonía. Ella se arqueó para recibirlo lanzando un grito ahogado ante la primer embestida. Encontraron pronto el ritmo como en un tango perfecto en el cual uno dirige y el otro lo sigue, cambiando de roles permanentemente y alcanzando juntos el último compás.
Bailaron varias piezas esa noche como si hubieran sido compañeros de baile toda la vida siguiendo una coreografía bien aprendida hasta acabar exhaustos y rendidos... cayendo en un sueño profundo del que no temían despertar por la certeza que al hacerlo sería en los brazos del otro.
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Bueno, supongo que ahora entienden por qué me daba palo unir esto con lo desarrollado en la primera parte del capítulo.
Quería que Miriam y Luis tuvieran su momento y quería que la forma de contarlo fuera sexy sin ser vulgar. Espero haberlo conseguido.
Como siempre, gracias por leer. La idea era publicarlo más temprano pero me lié un poco y luego entré en bucle con el concierto de Luis en Sevilla que fue una verdadera pasada.
Bona nit!
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El Crimen de Cenicienta
RomanceEl asesino de cenicienta ha vuelto a matar luego de 2 años y el Detective Luis Cepeda decide salir de su letargo para atrapar al hombre que arruinó su vida, esta vez no se escaparía, esta vez cometería un error... Volver a la estación no será como...
