1:34
—María, creo que paso de esto—insinué.
Tras finalizar con la ronda de verdades y diversos atrevimientos, llevada a cabo minutos atrás con un trozo de vidrio como dictador a cada acto correspondiente, me vi sometida en lo que venía siendo una proposición general de continuar ingiriendo la sustancia que me tenía en tal punto de estado de ebriedad.
—Como que me llamo María, tú no te vas hasta que te líes con Alba.
—¿Eres boba? Lleva en sujetador veinte minutos porque prefiere, literalmente, pasar frío, antes que comerme la boca—solté con un ápice de indignación.
—No ha parado de mirarte en toda la noche—insistió.
—Me la suda. Qué no se haga tanto la interesante.
—Oye—intervino Miki—vamos a por unos bocadillos, ¿Queréis?
—Yo paso—aseguré.
—A mi pedírmelo de lo que queráis, ¿Cuánto es?
—Un euro con un diez por ciento de interés por la entrega en mano.
—Espera que me descojono—ironizó María, para, acto seguido, entregarle la cantidad prometida en mano—y ahí van los diez céntimos cabrón.
...
1:41
La playa de Saint Braní dotaba de una costa con toda clase de establecimientos dignos de atraer a la clientela. En el acceso, se descendía por un muro de piedra que daba directamente con la arena, conectando dicho trayecto a través de unas escaleras.
Optamos por establecernos en el local donde adquirimos los bocadillos que nos disponíamos a engullir. Me decanté por una posición aleatoria, en la que para mi sorpresa, Alba decidió instaurarse contiguamente. Palidecí, mostrándome visiblemente confusa ante su cercanía, cosa de la que Alba no se percató dado su permanente estado de indeferencia por cada acto presente en la velada que estaba teniendo lugar aquella noche.
¿En que estarás pensando, rubia?
Padecí una leve excitación perfectamente disimulada al concienciarme del contacto mantenido por nuestras piernas.
—¡Natalia!—espetó Marilia—te está preguntando Famous qué porque os vinisteis tú y María aquí.
—Eh...—balcuceé, dado el estado de ebriedad provocado por el alcohol ya ingerido y la burbuja retórica en la que me veía sometida cada vez que mi mente optaba por indagar en asuntos circunstanciales—nos apetecía. María ya tiene los dieciocho y no teníamos nada mejor que hacer. Hemos venido solas.
Famous esbozó una mueca complaciente ante mi recién aportación; yo me limité a sonreírle con un complicidad que verdaderamente no sentía.
Nos desemvolvimos en una conversación improvisada, carente de relevancia a mi parecer, en la que apenas realicé acto de presencia, puesto que mi subconsciente priorizaba desintencionadamente otros asuntos, como cuál sería el color favorito de Alba, o por qué era tan borde.
Entonces, sentí un leve contacto posicionado en mi muslo derecho. Inicialmente, desconocía lo causante hasta que distinguí con claridad una fuerza mayor instaurada por unos finos dedos. Seguidamente, me percaté de quien se trataba. ¿De que coño vas, Alba? Comenzó a trazar un roce oblicuo al compás del incremento de mis constantes vitales. Pese a la simpleza del contacto, mi lívido se disparó debido a la excitación que me provocaba el simple hecho de que se tratara de Alba la causante de esta.
—Entonces, Natalia, ¿Qué estás estudiando?—inquirió Alba, con un interés posiblemente fingido y la mirada altiva, perfectamente concienciada del estado que me brindaba.
Le fuminé con la mirada. Estaba enfadada.
—Estoy en... ¡Bachillerato!—me vi obligada a elevar el tono en la última palabra pronunciada, puesto que la rubia instauró su mano directamente en el área limítrofe con mi sexo.
—Genial, ya se ha enterado toda la playa—comentó divertida.
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Vivir en ti | Albalia
FanfictionConocer al amor de tu vida la noche que casi mueres y creer lo volver a verla nunca más.
