Fígaro

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4 de Agosto de 2012 (hace 8 años) 12:09
(un día después de que las castigaran en la cabaña de aislamiento y un día antes de la despedida)

—Es muy importante que sigáis claramente las instrucciones que acabamos de ensayar. Si alguien no quiere participar, este es el momento de decirlo y abandonar—comunicó el instructor, tras detallar con precisión cada una de las pautas a seguir en la actividad forestal.

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Un cúmulo de sensaciones contradictorias flotaba en el ambiente como consecuencia de los hechos que tendrían lugar ese cuatro de Julio, el cual aglutinaba una retahíla de eventos desde la actividad que nos disponíamos a llevar a cabo, hasta la pre...

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Un cúmulo de sensaciones contradictorias flotaba en el ambiente como consecuencia de los hechos que tendrían lugar ese cuatro de Julio, el cual aglutinaba una retahíla de eventos desde la actividad que nos disponíamos a llevar a cabo, hasta la preparación para el acto final que desembocaría en la actuación correspondiente. Tendría lugar en una velada nocturna, en un auditorio próximo cedido por la gentileza del dueño, cuyo público resultarían ser familiares o conocidos del los pequeños artistas en cuestión. El tiempo de permanencia en este campamentó conyevó la preparación de la misma.

—¿Te rajas?—dubitó Alba encarnando una ceja, ubicada consiguientemente.
—No. No me dan miedo las alturas.
—¿No estás nerviosa por la actuación de esta noche?
—Sí. Pero bueno, no deja de ser una actuación grupal. Si fallamos, no se nota—deducí satisfecha.
—He pensado que podríamos ponernos juntas. Al lado, ya sabes.

Endienté mi mirada con la suya. No interpreté ningún atisbo de falsedad en la petición recién acatada. Derrochaba verdad. Y miel. Tus ojos tienen el color de la miel.

Miel...—susurré imperceptiblemente.
—¿Qué?
—Sí. Nos pondremos juntas—accedí conforme.

Tras la breve conversación banal, tuvo lugar un inciso cuyo tiempo invertido se basó en atender a las notificaciones restantes que exponía el instructor.
Carecimos de inconvenientes a la hora de acomodar los arneses a nuestras respectivas anatomías y entablar el origen del recorrido.

El panorama era apoteósico. Las copas de los árboles se manifestaban ávidamente a dicha altitud. Una suave brisa, proporcionada por el estado meteorológico actual, acariciaba todo a su paso con sutileza. Una frescura veraniega inundaba mis fosas nasales, recabando en mis pulmones hasta filtrar el aire más puro.

Vivir en ti | AlbaliaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora