Yin Yan, hilo rojo y eclipse

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Viernes 28 de Septiembre de 2020, 9:31

—María, tienes un puto photocall a las doce tronca—desistí a abandonar la complicada tarea que suponía hacer recabar la conciencia a mi mejor amiga; aquello se trataba de un asunto meramente urgente y profesional.
—¿Qué hora es?—dubitó adormecida, dejando entrever media cara desde la ininteligible envoltura de sábanas con la que acostumbrada a despertar.
—Las once.

Mentira cochina, son las nueve y media, pero es que si no se levanta.

—¡Joder hostia puta mierda!

...

10:24

—Vale, ya estoy lista. Vámonos que no llegamos—anunció exponiéndose en su característico atuendo casual tras hacer presencia en el salón.
—Queda una hora y media aún, bebé—comuniqué con la mayor sutileza que estaba dotada de concebir.
—¿Cómo?—cuestionó con una incredulidad que derivaba en una expresión ciertamente cómica.
—Mira el reloj—señalé lo propio, el cual yacía ubicado en la pared de la estancia.
—Estás de puta coña—dió por sentado un cabreo palpable, tras autoafirmarse mi recién aportación.
—Ven, siéntate y cuéntame que pasó ayer.

Para mi grata sorpresa, accedió a recabar mi petición pese a la desgana que aportó al acto, situándose en una posición lindante en el confortable sofá que compartíamos.

—Creo que he conocido al amor de mi vida—anunció con un desinterés impropio para el contenido de dichas palabras.
—¿Qué?
—¿Te acuerdas cuando ayer te dije que me iba a un local en Gran Vía?
—Yes.
—Es el dueño. Se llama Pablo y es una versión mía en tío básicamente. Esta noche quería llevarte Nat, el sitio es de lo mejor de Madrid. De día, es un restaurante con toda clase de comidas de distintas culturas, la nuestra inclusive. Hay incluso sushi en el menú. Y esta decorado con arte músical, fotos de grandes artistas y algún que otro instrumento. Las paredes son así como de ladrillo rojo desgastado y hay bombillas atadas a cuerdas en el techo. Los baños son enteros rosas, es cósmico. Pero lo mejor es por la tarde: hay música en directo desde las siete hasta las diez. Hay dos artístas, un chico y una chica. Y esa misma chica hace tatuajes y piercings en una sala que es así entera rosa, como los baños. Y por la noche se transforma. Todo se vuelve con luces ultravioletas. Entonces pasas a través de una especie de telón negro gigante que te lleva a una discoteca secreta. Bueno así en plan pub, y hay cachimbas y coctelería obviamente. Y Pablo... que sea tan buen emprendedor y tan buena persona y gracioso y...

Se está viniendo arriba.

—¡María!—interrumpí a la profanadora del discurso—Tengo una pregunta: ¿tú qué hostias te fumaste ayer?
—Joder, Natalia. Nada, absolutamente nada.

El tono desesperado empleado, ascenció mi iniciativa a interiorizar la verdad de sus palabras.

—Vale, iremos—accedí.
—Guay, pues después del photocall, voy directamente al estudio con Afri y así terminamos de grabar. Así que, si quieres, puedes venir a buscarnos y vamos juntas en su coche, que digo yo que se lo habrá llevado para tirarse a su ligue de ayer.
—¿Y en el caso de que Afri no tenga el coche?—dubité dado que se trataba de un hecho meramente probable.
—Esa posibilidad es nula, cien por cien de posibilidades de que lo tenga.

...

18:54

—Pues claro que no tengo el coche María, ayer fui en metro al local—repuso África con un matiz que rebosaba la lógica pura.
—¿Y cómo coño pensabas volver a casa, tronca?

El encenario que hacía presencia en el transcurso actual de mi vida se basaba en admirar la reñida discusión entablada entre las dos cantantes más relevantes del panorama de la música española en pleno centro de Madrid. Así no llamaremos el cante ni nada.

Vivir en ti | AlbaliaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora