*Esta canción supone un camino desde la angustia por la insuficiencia a la satisfacción de alcanzar lo esperado. Os sentiréis diferente conforme vaya pasando.
3:48
Mierda.
—Alba, Tenemos que irnos ya. Han matado al del local.
—¡¿Cómo?!
—Lo que oyes. Métete en el armario.
—Tía, ya me tocó salir una vez, ¿no querrás que vuelva a entrar y no podamos follar nunca más, no?—entonó con un ápice burlesco, reflejando la lujuria que dichas palabras recién acatadas le proporcionaban.
Qué humor.
—Te saco a la fuerza sí hace falta. Pero en serio Alba, métete.
—No.
—Sí. Estás herida y no tenemos tiempo.
—¿Enserio esperas qué...?
—Alba. Métete en el puto armario ya. Tengo un plan, te juro que vuelvo en diez minutos. Pero si no te metes ya, van a subir y a tomar por culo todo.
Dubitativa, Alba cedió dada la vulnerabilidad ocasionada por la devastadora circunstancia en la que yacía sometida.
Con una resignación palpable, acató las ordenes anteriormente notificadas, introduciéndose en el habitáculo.
—Adiós, hetero básica—susurré divertida.
Tanteé las posibles maneras aleatorias de abandonar la estancia sin ser percibida.
La ventana.
Por fortuna, se me presentó la infalible oportunidad de descender por la dicha puesto que se trataba de un segundo piso y previamente a alcanzar nuevamente el terreno de la calle, se encontraba el pavimento correspondiente al techo de la zona sur del local.
Recabé acatar el plan imprevisto ofrecido por mi subconsciente, descendiendo con elegancia siguiendo las pautas establecidas dignas del resultado esperado. Yacía situada en la parte posterior del establecimiento, por lo que instantáneamente recobré un paso ligero con la entrada del local como destinatario.
Sin más preámbulos, accedí por la puerta en la que tiempo atrás portaba a una malherida Alba careciente del razocinio digno de conservar la memoria en dicha escena.
Capté las voces ofrecidas por los atacantes en la estancia continua a la que me situaba.
Con una destreza no casual en las acciones que acostumbraba a llevar a cabo, obtuve dos cuchillos y una cazuela de la cocina proporcionada por el establecimiento de forma inaudible y precisa.
Me situé detrás de la puerta que daba al habitáculo donde tramaban una conversación desinteresada a cerca de a que dedicarse unas vez asaltados los locales del territorio próximo.
Me asomé con cautela, confirmando que se trataban de tres robustos hombres.
—Voy al baño—afirmó uno de aquellos capullos integrales.
Perfecto.
Abandoné mi posición previa escondiendo mi anatomía tras una pared que hacía esquina. Pesé a la oscuridad que abordaba el escenario donde transcurrían los hechos, aprecié como el susodicho trazaba un trayecto con los aseos como su único destinatario.
Opté por seguir sus pasos con la mayor cautela con la que mi ser estaba dotado de concebir .
Aguardé tras la puerta a que diese fin con sus necesidades básicas. Acto seguido, cuando finalmente dió por finalizada la sesión, abandonando la estancia donde la llevó a cabó, perforé su garganta en una estacada firme desde atrás. La progresiva acumulación de la sangre en la tráquea le imposibilitó ni quiera tratar de entonar un leve jadeo. Acto que jugaba en mi favor. Finalmente, se desplomó en el suelo, quedando inerte seguidamente.
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Vivir en ti | Albalia
FanfictionConocer al amor de tu vida la noche que casi mueres y creer lo volver a verla nunca más.
