17: En Celo y Para mi Dos

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No pude regresar a mi castillo, tengo un calor horrible en mi cuerpo que nunca había sentido antes, antes he estado en celo, pero con Kagome me las calmaba, no era tan intensa como ahora que quiero estar sexualmente con alguien, antes con Kagome sólo con unos besos y caricias era más que suficiente para calmarme, pero ahora no puedo calmar la excitación que estoy sintiendo...

Tal ves sea porque Kouga se volvió mi compañero y como es de otra especia a la mía, estoy descontrolado y todo lobo me lo quiero tomar, tengo la respiración acelerada y como no si ya estoy cerca de mi casa y el olor de Kouga y Kubo están llegando a mis fosas nasales.

—Kami, creo que me voy a morir si no hago algo pervertido con alguno de los dos... —jadeo.

Brinco sobre la ventana de mi recámara y abro la ventana corrediza y veo a Yukira acostada tranquilamente sobre el futon, camino para no hacer ruido y salgo de la recámara, busco con mi olfato a Kouga o a Kubo, no me importa quien sea.

El olor de Kubo esta mas cerca que el de Kouga y caminando rápido entró al lugar donde está el olor de Kubo, entró y cierro la puerta tras de mí, lo veo acotado, tranquilamente dormido, con una pierna fuera del edredón que lo cubre.

Camino unos pasos y la puerta corrediza la oigo abrirse, volteo y veo a Kouga serio, cruzado de brazos una vez abrió la puerta...

—Ko-Kouga... —mi sonrojo se apoderó de mí rostro al sentirme caliente de las mejillas y sin nada de palabras, caminé hasta Kouga, lo cargue al estilo nupcial y me lo llevé fuera por la ventana, que está abierta en la recámara de Kubo.

—¿Inuyasha, que te pasa...? —se agarra fuerte del cuello de Inuyasha, al estar saltar rápido entre los árboles.

—Calla, sólo quiero una cosa...

Siguió saltando hasta llegar al mismo árbol de ayer y hecho a Kouga sobre la rama y Inuyasha empezó a soltar las hakamas del lobo.

—¿¡Oye, que carajos te pasa!? —lo separa de el con su pie.

—No me preguntes, sólo déjame tomarte. —separa el pie de Kouga de entre medio.

Niega y se levanta. —¡Que te pasa, acaso no tienes piedad de mí! —lo señala. —me duele aún te dije que no te contenieras, pero tampoco que sigas ahora. —enseña sus garras.

—Por favor, déjame tenerte. —avanza a el y su voz ronca hace aparición

Se percata. —Estas sufriendo de celo... —ve como los ojos del hanyou cambien a rojos con iris celestes.

—Solo necesito, calmar este calor que llevo dentro, con mi compañero. —sonrie con una cara llena de deseo.

—A no, así no te conozco, no te daré nada. —empieza a correr al castillo. 

—KOUGA. —gruñe y lo empieza a perseguir.

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Inuyasha llegó a su castillo siguiendo al lobezno, sus sirvientes le hicieron reverencias más el esta por buscar a su compañero, en eso se encuentra con Kubo, recién levantado y la sonrisa pervertida de Inuyasha no se hizo esperar.

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