Día 13

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Todo pintaba bien, Goyo me ayudo a ensillar al caballo, Koga me miraba con odio, pero nada me interesaba, yo podía ganarle, podía lograrlo, una vez que nos avisaron subí al caballo, él se me acerco entonces, tan arrogante, como yo días atrás.

-no sé qué le ves a esa niña tonta-me dijo- ni se cómo puedes creer ganarme.

-y yo entiendo porque te crees con el derecho de dirigirme la palabra-conteste.

-te crees mejor que nosotros niño-hablo fríamente- mírame aquí el que ganara soy yo.

-deja de hablar y demuéstramelo-mencione riendo.

-deberíamos hacer una apuesta-hablo arrogante.

-no tienes nada que me interese-conteste con fastidio colocándome en mi posición.

-muy bien están listos para la carrera más esperada, a la señal 1, 2, y 3…-sonó la pistola y todos los caballos salieron veloces.

Hago correr al caballo con velocidad, Koga va a la delantera, pero lo sigo muy cerca, le doy una señal al caballo con el pie y este aumenta la velocidad, me mantengo al ritmo del caballo, siento la adrenalina en mi cuerpo, corro sin parar, logro alcanzarlo, sé que puedo ganar, en una vuelta él se pega más a mí, estoy a punto de caer pero logro mantenerme firme en mi lugar y muy al contrario logramos adelantarnos, corre, corre sin parar, y llegamos en primer lugar, los gritos de las personas es sumamente fuerte, me emociona haber logrado algo por mí mismo.

-y tenemos un nuevo ganador- dice el hombre regordete presidente municipal Mukotsu- felicidades joven-le ponen un collar de flores al caballo- la reina del festival será la encargada de darte tu premio-menciona y pongo mala cara.

Cuando bajo, la gente me rodea, fotos y fotos, veo a lo lejos a Kag sentada junto a Ginkotsu, le sonrió, cuando volteo Ayame viene con una copa, sonríe mientras me mira. Me entrega la copa e intenta besarme, pero me hago hacia tras.

-disculpa mi novia está mirando-le digo y la veo hacer una mueca mientras cruzo entre la gente.

Puedes querer en poco tiempo a una persona, puedo a mi edad decir estoy enamorado, puedo permitirme soñar con algo puro y sincero, ¿puedo? Eso pensaba mientras me inclinaba y la besaba, sin importarme la mirada de la gente a mi alrededor, mucho menos el ceño fruncido de Ginkotsu, quien claramente se notaba miraba a Kag como una hija, puedo arriesgarme a decir que también siente interés por la maestra Naomi.

Aun en mi cabeza tengo el recuerdo de ese día, la tarde donde me creí invencible, donde pensé que nada podría arruinarlo, camine por el lugar con ella, no paramos de reír y disfrutar, la noche cayo sin darnos cuenta, la música de un grupo local se hizo presente, las parejas bailaban sin parar.

-te gusta bailar-pregunto mirando su cara melancólica.

-sí, mucho, ojalá pueda volver a bailar-contesto con una sonrisa fingida.

Sin pensarlo la tome en brazos, ella me miraba con sus grandes ojos chocolates, la tome de la cintura y ella del cuello, camine hasta la pista, siguiendo el ritmo lento nos movimos por aquel lugar, aquella canción se gravo para siempre en mí, sentirla pegada a mi cuerpo, solo nosotros, no interesa como este, no interesa nada, más que nosotros, el baile siguió, bajo la luna llena nos miramos y un beso ansioso nos unió, todo fue perfecto, todo era luz, como si la vida me hubiera brindado un pequeño salvavidas para aferrarme y hacerme surgir de la oscuridad que vivía y se avecinaba.

Antes de parar frente a su casa pude distinguir el auto de mi padre, la maestra bajo y la vi acercarse a mi padre, quien se encontraba sentado en las escaleras, cargue a Kag para llevarla a dentro, pero sabía que algo no iba bien, la maestra Naomi abrazaba a mi padre, por fin él levanto la mirada y lo vi roto, lo vi llorar, lo vi sufrir. Me quede helado, Ginkotsu tomo a Kag, entro con ella y la maestra, camine lentamente a mi padre.

-Inuyasha tu madre-apenas expresarse sentí mi mundo venirse abajo- murió.

Nos abrazamos con fuerza, mientras mis lágrimas caían, mi cabeza no entendía nada de lo que decía, solo podía pensar en no ver nunca más la sonrisa hermosa de mi madre, entre y los tres pares de ojos se clavaron en mí, la maestra me abrazo con fuerza, Ginkotsu me dio un apretón y ella tenía los ojos acuosos, me agache frente a ella, dejando mi cabeza reposar en sus piernas, acaricio mi cabello y deje que las lágrimas cayeran en ella, mojando su ropa.

Durante la madrugada volví a mi casa, me despedí de ella, temía no volver a verla, mi hermano había llegado para dejar todo listo mientras mi padre iba por mí, los amigos estaban en la casa, la gente llegaba sin parar, murmuraban en grupos y entonces por fin me dejé escuchar. Mi madre era una mujer alcohólica, hacía tiempo que tomaba sin parar ¿cómo nunca me di cuenta? según mi padre cayo en depresión después de abortar a su tercer hijo, cosa que tampoco supe, al final nunca quiso asistir a terapia, se mantenía necia diciendo que nada pasaba, que podía controlarse, pero la verdad era que al final estando ebria salió y manejo con imprudencia, hasta terminar estrellando el auto en la barra de contención muriendo instantáneamente.

-no quiero estar aquí-le digo a mi padre- déjame regresar cuando esto acabe.

-volver-pregunta mirándome-enserio eso quieres, no prefieres estar aquí con tus amigos.

-solo quiero estar ahí-respondo- aquí solo voy a escuchar cosas de mi madre, cosas que nos ocultaron por mucho tiempo.

-también tú deberías tomarte unas vacaciones padre-menciono mi hermano como siempre muy formal.

-y si vienes conmigo-sugiero- a la maestra le vendría bien un dinero extra, paga renta y ayúdala de esa forma.

-no puedo creer que el mocoso esté pensando entras personas-murmura mi pesado hermano.

-y tu Sesshomaru-pregunta mi padre.

-sabes bien que tengo mi vida en estados unidos, por mí no te preocupes-dice sereno.

Solo hay un lugar donde deseo estar, con ella, porque ahí me siento en paz y mi corazón necesita con desesperación de ello, no puedo asimilar aun lo de mi madre, no sé cómo esto pudo pasar, me dejo caer en la cama y los recuerdos de nosotros tres vienen a mi mente, tomo una foto que tengo en el escritorio y me pesa pensar mi vida sin ella, pero si Kag ha podido seguir adelante sin su padre y con su problema, yo también podre, ella es mi ejemplo de fuerza, perseverancia, necesito decirle cuanto la admiro, cuanto estoy agradecido de haberla conocido, porque hoy más que nunca ella es mi salvavidas.

Continuara…

Diario de un joven enamoradoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora