Día 6

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No tuve el valor de hablarle, bajé sin hacer ruido, que podría decirle a esa chica malhumorada, la tarde fue cansada, después de almorzar volvimos a criar a los animales, de nuevo fui objeto de burlas al mencionar que no sabía montar a caballo, Goyo me ha prometido enseñarme, porque es vital ello, estoy exhausto me dejé caer en la litera y dormí sin más.

El gallo canta en mí ventana, me giro tapándome con la almohada, pero no logro evitar despertarme, me levanto, pongo la ropa que al parecer era de Goyo, bajo bostezando y no hay nadie, frunzo el ceño, cuando escucho pasos y veo a la maestra Naomi bajar con una sonrisa.

-buen día Inuyasha- me dice poniéndose su mandil- es domingo y los chicos suelen venir hasta la tarde, dejare el desayuno listo y saldré, soy parte de la asociación de ganaderos, la feria está por comenzar en el pueblo y me toca organizar el baile.

-ok-murmuro y guardo silencio mientras la veo cocinar, mi madre nunca ha hecho nada para nosotros, una vez que termina, sube una charola y al bajar apenas come.

-bueno me voy, nos vemos al rato-me dice y la veo salir.

Suspiro cansado, termino de comer, lavo los trastes y me quedo ahí sentado sin hacer nada, un fuerte golpe llama mi atención, subo las escaleras aprisa, cuando escucho las palabras altisonantes sé a dónde ir, abro la puerta y la veo en el piso, rayos, me acerco a ayudarla.

-déjame idiota, quien pidió tu ayuda- me dice dándome un golpe.

-auch- me aparto y la veo en el piso, la silla esta caía de lado.

-sal de mi cuarto-me pide con una mirada asesina.

-no seas tonta sabes que necesitas de mi ayuda- le digo mirándola sin moverme.

-no necesito de nadie y menos de ti- me dice y la veo arrastrarse por el piso con determinación, se aferra de la sabana de su cama, poco a poco va subiendo a ella, pero de repente esta es ganada por su peso y vuelve al piso-MALDICIÓN.

-oye deja que te ayude-digo acercándome despacio- esta vez sin golpes.

-bien- me dice tragándose su orgullo, la cargo en mis brazos y coloco en la cama- ¿Qué? -pregunta mirándome a los ojos.

-nada, yo mejor voy a mi cuarto-digo parando la silla cerca de la cama y después me dirijo a la puerta.

-eres el amante de mi madre-su pregunta me deja muy sorprendido.

-es una broma cierto-digo volteando- ella es mi maestra.

-y que se supone que te enseña en vacaciones- me dice con las manos cruzadas.

-me metí en problemas y esto es como servicio comunitario- digo pegándome al marco de la puerta.

- ¡ah! claro y de paso te hechas a la maestra ¿no? -resopla la chica.

- es absurdo sabes, lo que dices es una locura, tú te lo crees-pregunto sin dejar de mirar esos ojos chocolates.

-de mi madre crearía todo- murmura- tal parece le encantan los niños bonitos como tú.

-bueno gracias-sonrió de lado- es grato saber que me consideras bonito, tú tampoco estas mal sabes.

Imbécil, quedo seria, me miro con chispas en los ojos, había dañado su frágil temperamento.

-sal de mi cuarto- me dijo y preferí hacerlo.
Esa tarde sigo a Goyo, vamos a darle de comer a los animales, le doy la paca sin mucho problema, él parece estar muy parlanchín sobre la feria que esta por empezar en el pueblo, escucho sin mucho interés, pero yo quiero saber.

-oye Goyo la hija de la maestra Naomi-  empiezo a hablar sin mostrarme muy entusiasmado por la charla.

-ya conociste a Kag- me dice y se deja caer sobre una paca- ojalá la hubieras conocido años atrás, era una chica genial.

-ella nació así-pregunto y me siento en otra.

-no-suspira- ella tuvo un accidente justo después de perder a su padre, él era todo para ella, esa tarde al terminar el entierro, subió a Tenseiga una tormenta dio inicio, los truenos asustaron al caballo, perdió el control y la tiro al suelo, estuvo inconsciente unos días, sin embargo, los doctores ya habían hablado con la maestra, lo más probable era que no pudiera caminar, al despertar pensaron que todo estaba bien, ella sentía sus piernas, pero al pararse estas no tenían fuerza para sostenerla.

-no podían operarla-pregunte curioso.

-los doctores dicen que es rehabilitación lo que necesita, sin embargo, es caro, por eso la señora Naomi decidió regresar a trabajar, para juntar el dinero, en estos momentos ella estaría tomando esa rehabilitación, sino hubiera tenido el problema con el dinero.

CARAJO, me sentí fatal, esa chica necesitaba del dinero y yo, pufff, me incliné con remordimientos.

- ¿Por qué cree que soy el amante de la maestra Naomi?

-no sé, esa parte de la historia nunca ha querido contarme- murmura y se levanta-bueno chico nos vemos mañana.

-claro-le digo y lo veo subir a un caballo para alejarse.

Era culpable de su mal humor, por lo que escuche el día anterior estaba contenta hasta saber que no podría ir a ese hospital, así que era mi responsabilidad hacerle amena estos días mientras espera al doctor Chan.

-entonces no hay forma de arreglarnos-pregunto la maestra Naomi.

-el señor Totosai no quiere negociar, está empeñado en pagarle una suma elevada por la reparación de esas cercas- menciono Ginkotsu.

-espera iré a llevarle la cena a Kag y seguimos hablando-menciono tomando la charola.

-podría llevarlo yo-pregunto y me gano la mirada de ambos- nos conocimos en la mañana.

-bueno-la veo dudar, pero al final me da la charola.

Subo sin estar convencido de aquello, toco y al no escuchar respuesta entro.

-buenas noches-murmuro y la veo sentada en su silla frente a la ventana.

-y ahora que pretendes-me dice girándose para verme.

-solo traigo tu cena-digo poniéndolo en la mesa-por cierto, me llamo Inuyasha.

-hola es un gusto por fin saber tu nombre, no sabes que pendiente tenía con ello- me dice con sarcasmo.

-eres algo molesta lo sabes- le digo y me doy la vuelta para salir.

-acaso tú no eres igual, tú padre te abandono aquí-me dice, salgo enojado, eso me gano por querer ser buena onda.

Continuara…

Diario de un joven enamoradoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora