Día 22

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Esta mañana vi salir a mi padre con ellas directo a la rehabilitación, ella no quiso que fuera, me miro llena de rencor, suspire mientras me dedicaba esa mañana a embolsar a bono, Goyo apareció a mi lado.

-ya di algo-le mencioné irritado.

-tú lo hiciste-pregunto pegado al corral- ¿Por qué? 

-porque era un imbécil-conteste- no pensé bien las cosas, pero yo enserio la quiero.

-lo sé, también ella, pero ese dinero sabes lo importante que era para ella- dice.

-ya no me digas que me siento peor-conteste.

-Kagome odia las mentiras y necesita de ti, citadino mi amiga te quiere mucho-me confeso.

-yo también la quiero como nunca he querido o querré a alguien-dije con sinceridad.

Esa tarde a su regreso intente hablar con ella, pero la maestra me pidió que la dejara, su sesión había ido fatal, su mal humor evito llevar a cabo adecuadamente la terapia, suspire pensando en lo cabezota que era, esa noche me la pase pensando en ella, no aguante más y fui por ella, abrí su cuarto, entre lentamente y me senté a su lado, acaricie su cara se veía intranquila y la llame suavemente.

-Kagome-susurro-Kagome-moví su hombro, pero no despertaba.

La miré tan linda dormir y no pude evitar inclinarme para besar sus labios, la sentí tensarse y empujarme cuando despertó, con la luz tenue pude ver su rostro sombrío y enojado.

-que te crees- me dijo- que haces aquí.

-necesitamos hablar-dije tranquilo.

-lárgate no quiero saber nada de ti-me contesto.

-no seas una niña Kagome, sé que fui un imbécil, pero juro que estoy muy arrepentido-dije tomando su mano-créeme Kag, estoy loco por ti, no seas necia-murmure.

-y que dijiste esta tonta ya callo-refunfuño.

-nunca he pensado que eres una tonta-mencione acariciando su rostro- te quiero.

De nuevo me incliné capturando sus labios, al principio ella se resistió pegándome en el pecho, pero poco a poco fue cediendo, hasta que sus manos se enredaron en mi cuello, sentí mi piel arder cuando ella movió su lengua por mi boca, sus manos masajeaban mi espalda, me subí en ella poseído por un deseo creciendo lentamente en mí, besé su cuello y fui bajando…

-dios duele-murmuro.

-no he hecho nada aun-murmure divertido pensando que era broma.

-ahahah duele-volvió a gemir y me levante.

La vi retorcerse en la cama, movía su cuerpo como gusano, las lágrimas salían de sus ojos, me asusto mucho.

-iré por tu madre-mencioné y di la vuelta para salir.

Pero su mano me detuvo, se cerró en mi muñeca temblando, su mirada me suplicaba que no lo hiciera, no sabía qué hacer, me aturdí y lo único que pude hacer fue sentarme y abrazarla, sudaba sin parar, esto estaba muy mal, poco a poco fue calmándose, hasta cansarse y por fin su respiración se normalizo.

-dios Kagome esto no está bien-le susurre-debo decirle a tu madre.

-no, es por la terapia-me dijo.

-siempre te ha pasado-pregunte.

-no, pero esta vez tarde en regresar, mi cuerpo lo está sufriendo-murmuro.

-maldición es mi culpa- me sentí muy mal.

-tranquilo, perdóname por ser cabezota-me dijo y la recosté.

Le aparte el cabello pegado en la frente por el sudor, esto me preocupaba, pero no quise discutir por el momento, poco a poco la vi dormirse, bese su frente y permanecí a su lado hasta que el sol salió.

POV KAGOME

Me desperté aun adolorida, se muy dentro de mí que esto no está nada bien, pero… tengo miedo, miedo de escuchar que tal vez no estoy bien, miedo de sufrir, miedo, el miedo me hace callar, me giro y lo veo pegado en mi cama, me acurruco muy cerca de él, acaricio su cabello, pongo atención a su respiración, él llego cuando necesitaba creer en los cuentos de hadas, porque yo cuando pierdo a mi padre me vi sumida a una soledad, mi madre como responsable de ello, es alguien con quien no puedo contar, pero Inuyasha llego y me robo el corazón, volví a sonreír, volví a tener ganas de vivir, volví a soñar, y quiero todo de él…

-mmm…- lo veo abrir sus ojos- buenos días.

-buenos días-sonrió para tranquilizarlo.

- ¿Cómo te sientes? -me pregunta.

-mejor, perdón por lo de anoche-le susurro.

-prométeme que si vuelves a sentirte mal me dirás- me dice acariciando mi cara.

-lo prometo-contesto- Inuyasha quiero algo.

-dime que necesitas-me mira expectante.

- quiero estar contigo.

De repente siento una enorme necesidad de estar con él, de saber que es tener sexo, sentir sus manos, su boca justo como anoche, lo deseo tanto, él me mira sin entender del todo mis palabras, creo debo ser más clara.

-quiero dejar de ser virgen-susurro y su boca se abre para decir algo, pero solo logra exhalar una bocanada de aire.

Continuara…

Diario de un joven enamoradoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora