16 • Mundo patas arriba

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Narrador Omnisciente

—¿Qué diablos haces aquí? —la voz chillona de Charlotte sobresaltó a Harry quien estaba en el patio trasero admirando las estrellas de la calurosa noche.

—Tu padre nos invitó —sonrió egocéntricamente el rizado mientras tomaba un poco de su Bloody Mary—, bonita casa por cierto —miró a su alrededor mientras la rubia volvía a subir las escalinatas de la mansión.

—Piérdete entre la gente y hazme un favor —dijo antes de salir disparada de allí. Lo último que Charlotte deseaba era encontrarse con Harry Styles y parecía que su padre lo hacía a propósito.

El rizado tomó del brazo de la chica haciéndolos quedar frente a frente, por más de que lo haya intentado el no había dejado de pensar en ella durante todo estos días.

Los vínculos con de Harry y Charlie eran difíciles de explicar. Charlotte, tan pronto lo odiaba como sentía que lo había querido toda una vida. Harry deseaba perderla de vista, pero aún así quería quedarse en Nueva York, porque sabía que ella estaría aquí, por eso Charlie estuvo varios días intentando evitarlo desde el último encuentro en la fiesta del After Party. Los contaba diariamente porque tenía miedo de que fuesen demasiados y él se olvidara de ella, es decir, al rizado no le faltaba nada, ni mujeres ni fama. Pero Harry tampoco podía sacarla de su cabeza. ¿Cómo podría sacar de su mente algo que ya se había metido en su corazón?

—Sólo bésame —ordenó Harry—, te echo de menos.

Charlotte se echó hacia atrás con el seño fruncido, no podía creer lo que estaba diciendo.

—Tus palabras están tan cargadas de mentiras, tanta falsedad y de tanta hipocresía que me sorprende cuán lejos ha llegado el ser humano —escupió la rubia mientras la mirada de Harry cambiaba a furia.

—No sabes con quién estás metiéndote princesa de Manhattan —negó él.

—¿No hay nadie más en el mundo para torturar? Tu vida debe ser por aburrida —preguntó Charlotte quejándose.

—Probablemente —sonrió Harry—. Pero te elegí.

Ella lo miró por última vez antes de salir por el ventanal. Quería ahorrarle las insignificantes palabras a ese grandísimo hijo de puta e iba a lograrlo. Regresó con Nate quien conversaba animadamente con Tiffany y se olvidó de Harry por el resto de la noche... o al menos, eso intentó.

El cabello rubio de Charlotte estaba esparcido por toda la cama mientras miraba el techo. El reloj sonó y le recordó que sus padres finalmente habían regresado a la ciudad, lo que significaba una cosa, tenía la casa para ella sola.
Fue al tocador y luego bajó a la sala, se prepara nachos con cheddar y salió al jardín a tomar un poco de sol frente a la piscina.

—Hola cielo —sonrió Tiffany luciendo un increíble traje de baño rosa.

—Hola Charls —la voz Noah habló con el mismo tono y los tres se sentaron en el borde de la piscina, al ver sus caras Charlie no tardó mucho en darse cuenta que recién despertaban, aunque el móvil marcaba las 3 de la tarde.

—¿Qué hay de Blair y Green? —preguntó la rubia.

—Están peleando hace media hora por una supuesta amiga de Green —exclamó Nate entrando al jardín. Besó los labios de Charlie y se lanzó a la piscina en cuestión de segundos.
El verano en Nueva York era perfecto. La temperatura media es de 28 grados centígrados. Hay días de julio y agosto en que el termómetro ¡supera los 40 grados! y la humedad ambiental puede ser sofocante.

Pasaron la tarde en el jardín, había mucho viento para ir a la playa, aunque por la noche una fogata era organizada por los estudiantes del Instituto Constance y los 6 jóvenes irían sin dudas a pasar la noche allí.

𝗠𝗜𝗦𝗦 𝗡𝗘𝗪 𝗬𝗢𝗥𝗞, 𝗁𝖺𝗋𝗋𝗒 𝗌𝗍𝗒𝗅𝖾𝗌Donde viven las historias. Descúbrelo ahora