34 • Nuevamente, Nueva York

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Narrador Omnisciente

Nueva York, Estados Unidos.
21:00 pm.

Harry cerró los ojos con fuerza, soltó un suspiro y miró el estrellado cielo.

Un sujeto abrió la puerta trasera del Cadillac negro, inclinó la cabeza en señal de respeto cuando Liam, Niall, Louis y Harry subieron al vehículo. Salió de la pista privada para arribar a las calles de Manhattan. Así es, había vuelto por Charlotte.
Louis giró la cabeza para comentar algo sobre un gran edificio pero le sorprendió lo callado que estaba Harry.

—¿Te sientes bien? —susurró.

—Me siento bien —asintió con una media sonrisa falsa.

Luego de unos 25 minutos por la autopista, el chófer aparcó frente a un edificio en Upper East Side donde había un paparazzi escondido entre los arbustos. Harry bajó del vehículo levantando la cabeza para observar la altura del rascacielos, era magnífico. Entraron al edificio y subieron el elevador en compañía de dos guardaespaldas quienes tenían la labor de hacerse cargo de sus maletas.

Las puertas del elevador se abrieron en el último piso dejando ver una sala de estar bastante elegante, todo era blanco y lujoso. Había una escultura griega y una pecera gigante con peces exóticos. Niall se estaba comenzando a preguntar quién diablos los alimentaba cuando un sujeto de cabello rojo apareció en la habitación.

—¡Bienvenidos a Nueva York! —la voz inconfundible de Ed Sheeran hizo que los cuatro jóvenes sonrieran enormemente—. Como por quinta vez —habló por lo bajo riendo.

—Ed —habló Liam con una sonrisa.

—¿Dónde quedó el abrazo de bienvenida? —se quejó el pelirrojo al mismo tiempo que recibía los brazos a sus mejores amigos.

—Te echamos de menos —asintió Niall—. ¿Tendrás algo para comer? El vuelo ha sido eterno y la comida muy mala —miró a todos buscando aprobación pero sólo recibió cabezas negando y se dirigió a la cocina por cuenta propia.

Los guardaespaldas dejaron las maletas en la sala y finalmente se retiraron. Ed encendió la televisión y corrió las cortinas dejando ver el emblemático Edificio Chrysler a través de los inmensos ventanales, se sentaron en el sofá luego de que el mayordomo de Ed preparase algo de comer.

 Ed encendió la televisión y corrió las cortinas dejando ver el emblemático Edificio Chrysler a través de los inmensos ventanales, se sentaron en el sofá luego de que el mayordomo de Ed preparase algo de comer

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—Entonces... —suspiró—. ¿Qué los trae por aquí nuevamente? Están más en Nueva York qué en su misma casa.

Las miradas de la sala de dirigieron a Harry, incluso la de Bénjamin, el Poodle de Ed.

—¿De nuevo esa chica, Hazza? —tomó un sorbo de su cerveza—. ¡Rayos, qué estás enamorado! La última vez que te vi tan loco por alguien fue cuando Taylor Swift te dedicó 'I knew you were a trouble' —rió—. Por supuesto que luego de eso, estabas genial... aunque espera, ¿tú no sales con Phoebe Grant?

—Es una larga historia —explicó Louis mirando por la ventana.

—Mackenzie y Richard me han obligado a salir por contrato con Phoebe —aclaró y Ed negó, algo le decía que aquella relación era falsa.

—¿Y entonces has venido a recuperar a tu Julieta? —preguntó y el asintió—. ¿Y qué te hace pensar que te dirá que si?

—Porque nos amamos, Ed —dijo—. Alguien una vez dijo: si en verdad quieres algo, déjalo libre, si vuelve a ti, es tuyo para siempre, pero si no regresa... nunca fue tuyo en primer lugar —suspiró—. Yo amo a Charlotte y sé que ella me ama, ¿por qué todo es tan difícil? Voy a regresar con ella y cuando vuelva a Londres terminaré con Modest de una vez por todas.

—Harry... escucha, sé que es difícil pero, ¿vas a arriesgar tu carrera por una chica? —dijo Ed—. Puedes amarla y todo lo que sea, pero es tu vida contra tu amor por ella, ¿que eliges tú?

—Pelear por nuestro amor.

—¿Y cómo piensas verle? Nueva York es inmenso, no vas a encontrarte con ella caminando por Wall Street ni asistirás a la misma fiesta que la crema innata de la ciudad asiste, Harry y no creo que quiera verte la estupida cara luego de —aclaró su garganta al mismo tiempo que Niall se llevaba un pastel de chocolate a la boca.

—¡No lo sé! Ya se me ocurrirá algo —suspiró—. Lo importante ahora es encontrarla o saber si está aquí.

—Por supuesto que está aquí —dijo Louis—, pero no te gustará ver con quien... —susurró y Harry le arrebató el móvil de sus manos, en la pantalla se veía a Charlotte sonriendo junto a Nate quien tomaba un late de Starbucks.

—Genial —musitó—. Lo único que faltaba...

—A ver, venga —Ed se puso de pie—. Vámonos de farra.

—¿En serio? —dijo Liam.

—¡Pues claro, hombre! Vamos de fiesta...

Ed tomó las llaves de su Mercedes Benz convertible y bajaron nuevamente por el ascensor hasta llegar a la cochera del edificio, una vez allí abajo, Times Square se veía hermosa en verano por lo que luego de unos minutos se encontraban a las afueras de un club muy conocido en Nueva York, según Ed.

Entraron fácilmente gracias a ser muy conocidos, había muchísima gente dentro y la música era buena. Algunas chicas los miraban sorprendidas de verlos allí, y los chicos sólo les lanzaban miradas fulminantes, inmediatamente Ed fue por una ronda de tragos y como era de esperarse, horas más tarde la mayoría se embriagó.

Harry dejó de cuidar a Niall para ir al baño, caminó por algunas pistas y llegó hasta el final del club donde una luz muy fuerte lo encandiló y justo cuando volvió a abrir sus ojos la vio parada frente a él.

Harry dejó de cuidar a Niall para ir al baño, caminó por algunas pistas y llegó hasta el final del club donde una luz muy fuerte lo encandiló y justo cuando volvió a abrir sus ojos la vio parada frente a él

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—Charlotte —dijo y la miró mejor, se veía espectacular.

—Harry —dijo secamente.

—¿Podemos hablar? Qué feliz me hace verte —suspiró—. He intentado comunicarme pero no he podido hacerlo.

—Harry, ya no quiero saber nada de ti —negó—. Debo irme.

Harry la detuvo con su mano.

—Mañana. A las seis de la tarde en punto, te veré en la cima del Empire State —dijo Harry.

—¿Y qué si no voy? —preguntó tan secamente que a Harry lo sorprendió.

—Si no estás ahí, entenderé que debo dejarte ir, pero si vas... tomaremos las piezas rotas y empezaremos desde cero. ¿De acuerdo?

Charlotte suspiró resignada.

—De acuerdo —asintió—. Te veo allí, sé puntual. Adiós.

Dijo aquello y sin más detalles, se perdió entre la multitud dejando totalmente atónito a Harry.

𝗠𝗜𝗦𝗦 𝗡𝗘𝗪 𝗬𝗢𝗥𝗞, 𝗁𝖺𝗋𝗋𝗒 𝗌𝗍𝗒𝗅𝖾𝗌Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora