17 • Te quiero Charlotte

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—Por supuesto —la voz decepcionada de Nate hizo que Harry y Charlie se separaran. La cara del castaño se transformó en pena y Charlotte no podía sentirse peor.

—Nate —susurra Charlie de la misma forma pero es tarde, Nate se encontraba corriendo lejos de ella posiblemente muy herido, volvió a mirar a Harry quien estaba observando la situación.

—Vé por él —suspiró haciendo que ella arqueé una ceja—. Vamos, ve por Nate...

—Gracias Harry —hizo una mueca y caminó detrás de Nate, un tanto más lejos se encontraba subiéndose a su limusina—, ¡Nate, espera!

El chico se giró y miró hacia el suelo.

—¿Qué quieres, Charlotte?

—Lo siento mucho —se disculpó Charlie—, siento haber jugado con tus sentimientos, se qué fui una estúpida pero debes perdonarme.

—Ya olvídalo —negó Nate—. Voy a regresar a la ciudad.

—¿Qué? Pero aún quedan días de vacaciones —exclamó.

—Adiós —subió a la limusina sin decir más y se alejó lentamente.

Charlie miró hacia el suelo tristemente, quería a Nate, claro que le quería, pero Harry había logrado ocupar un gran lugar en su vida desde que lo había conocido, no iba a ir contra sus propios sentimientos, no ésta vez.

—Charls —una voz familia provino desde atrás de ella haciendo que se girara.

—Harry —sonrió ella—. Gracias por estar aquí.

—No agradezcas cielo —dijo depositando un beso en su frente—. Larguémonos de aquí, ¿quieres?

Ella sonrió y caminaron hasta su mansión. Minutos luego cerró con llave la puerta y se desplomó en el sofá.

—Creo que va a llover —dijo Harry viendo como un gran viento arrasaba contra las hojas de los árboles.

Se mantuvieron en silencio hasta que la tormenta se desató, Harry le sonrió a Charlotte esperando que ella le diese la razón, pero no lo hizo, sólo de acurruco en el sofá y apoyó su cabeza en el hombro del ruludo.

—Me encantas —susurró Harry—. Creo que es más que evidente y siento haber sido un idiota.

—Tu también me gustas Harry, aunque aún no entiendo que te atrae de mi —negó Charlotte.

—Todo —sonrió y posó sus labios sobre los míos nuevamente. Charlie se separa nuevamente y mira fijo a Harry— Charlie.

—¿Si? —dijo ella mirándolo.

—Por favor, no te vayas nunca —pidió Harry algo avergonzado, él jamás había pedido algo así. Todas las personas con las que había estado se habían alejado por completo, por engaños, discusiones, problemas, diferencias... pero esta vez Harry no quería tener que alejarse de Charlotte. Su corazón parecía latir con fuerza y su respiración era suave cuando la tenía cerca.

—Si me quedo, tendrás una condición.

—Dime.

El la observó con las pupilas ansiosas.

—No me lastimes —susurró y Harry negó, sentía que había ganado algo muy grande, y pues claro que así era. Charlie tenía un enorme corazón.

—No lo haré —suspiró y comenzó a besarla, la cargó entre sus brazos delicadamente y comenzó a caminar por toda la sala hasta encontrar la puerta de su habitación, llegó al borde de la cama y la tumbó despacio.

Sin dejar de besarla, Harry se quitó su remera e inclinó hacia delante, apoyando sus brazos a los lados de la cabeza de Charlie, haciendo que estos se vieran tensionados, marcando cada maldito músculo. Charlie miró levemente hacia abajo, viendo como también sus abdominales también estaban demasiado marcados. Sintió que deliraba.

Con las manos temblando ligeramente y con el corazón en la boca, Harry comenzó a desvestirla, acariciando cada centímetro de su piel

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Con las manos temblando ligeramente y con el corazón en la boca, Harry comenzó a desvestirla, acariciando cada centímetro de su piel. La besó con suavidad bajando por su mandíbula hasta su cuello, donde mordió suavemente sin ser bruto, siguió bajando hasta sus hombros, luego hasta sus pechos y finalmente descendió por el abdomen de Charlotte, causando que ella gimiera y se estremeciera al mismo tiempo.

Charlie, desnuda se arrodilló en el borde de la cama para quedar a la altura de Harry, quien estaba de pie frente a ella, luego de besarlo lentamente desabrochó su cinturón. Sus manos comenzaron a temblar y Harry tuvo que ayudarla, aunque era muy difícil concentrarse viendo su cuerpo tan perfecto, era tan frágil y delicado que parecía de porcelana.

—¿Puedo hacerlo? —preguntó Harry con la voz ronca, quien permanecía encima del cuerpo de Charlie sin moverse.

—Si Harry, si puedes —ella sonrió enormemente y Harry aún más, no había mayor satisfacción que sentir que Charlotte estaba segura de entregarse por completo a él.

Se posicionó sobre Charlie y empezó a entrar despacio, muy suavemente. Sus movimientos eran extremadamente lentos, pero tan precisos y tenían tanta fuerza que hacían que Charlotte gima muy suave. Sus brazos seguían sujetándola mientras se miraban intensamente a los ojos, soltando gemidos y gruñidos de vez en cuando. La respiración de Harry se mezclaba con la de Charlie, mientras el movimiento de sus pequeñas caderas lo llevaban al séptimo cielo. Jamás se había sentido así, a pesar de haberse acostado con un montón de mujeres, ninguna lo hizo sentir como Charlotte en este momento.

Harry siguió lento, podía sentir los nervios de Charlie así que decidió besar sus labios y susurrarle al oído "me vuelves loco", ella sonrió y luego mordió su labio. Charlie sintió que aquel placer que sentía en cualquier momento la haría explotar, su entrepierna estaba ardiente y casi que palpitaba, sus abdominales se contrajeron involuntariamente y no podía dejar de gemir, varios espasmos recorrieron su cuerpo, entonces ahí sintió que había alcanzado el cielo.

El rizado siguió con sus penetraciones moviendo la cintura de la rubia, pues ella ya no podía siquiera moverse por si misma luego de aquel orgasmo, a la vez, Harry lanzaba un gruñido fuerte, inmediatamente se dejó de mover paulatinamente para qued...

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El rizado siguió con sus penetraciones moviendo la cintura de la rubia, pues ella ya no podía siquiera moverse por si misma luego de aquel orgasmo, a la vez, Harry lanzaba un gruñido fuerte, inmediatamente se dejó de mover paulatinamente para quedarse quieto.

—Oh Charlie... —murmuró con la voz rasposa.

—Dios Harry —musitó Charlotte mientras acariciaba el enredado cabello de Harry quien se tiró a su lado luego de aquello.

Charlie cerró los ojos disfrutando de sus caricias, sintiendo su respiración cerca de la de ella, invitándola lentamente a quedarse dormida.

—Gracias por dejarme hacerlo Charlie, significa mucho para mí —sonrió Harry—. Te quiero.

—Yo también te quiero Harry —sus ojos se llenaron de luz y ternura, cerró los ojos y quedo profundamente dormido.

𝗠𝗜𝗦𝗦 𝗡𝗘𝗪 𝗬𝗢𝗥𝗞, 𝗁𝖺𝗋𝗋𝗒 𝗌𝗍𝗒𝗅𝖾𝗌Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora