21.- A las estrellas

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Este capítulo contiene escenas explícitas.

~•~

Theta: (abriendo la puerta del camarote) ¿Joven Kurapika?

Kurapika sabe que ya no hay tiempo de quedarse en esa habitación una vez que escucha la voz de aquella mujer y apresura a Kuroro a salir por la puerta trasera, el azabache apenas tiene tiempo de reaccionar.

Kuroro: ¡mis dibujos!

Lástima que el tiempo no alcanzaba para recuperarlos, debían alejarse pronto si no querían ser atrapados.

El sonido de la perilla cerrándose fue captado por Theta que sin pensarlo se dirigió por ahí y al conseguir alcanzarlos, Kurapika jaló del brazo a Kuroro.

Kurapika: ¡Kuroro corre!

De inmediato ambos emprendieron carrera por los pasillos hasta toparse con un elevador a punto de cerrar.

Kurapika: ¡no! ¡espere! ¡espere!

Detuvo al encargado del elevador para poder ingresar.

Kuroro: (entrando junto a Kurapika) ¡espere! ¡espere ¡espere!

Kurapika: ¡ya cierre la puerta!

Kuroro: ¡abajo, deprisa!

Para cuándo Theta estuvo detrás del elevador ellos ya iban bajando de piso, Kurapika cruzó miradas con esa perra guardián y por primera vez se sintió capaz de demostrar su valor al levantarle el dedo medio y reír en su cara.

Theta nunca se había tomado nada personal hasta ese momento, aquella señal grosera la hizo enojar y ahora era capaz de todo para lograr que ese Kuruta obtuviera su merecido.

En la cubierta E, Kuroro salió disparado de la mano del rubio chocando contra personas y objetos, pero el dolor y los empujones eran la mínima de sus preocupaciones, aquella adrenalina los animaba a buscar un lugar para ocultarse, esa rebeldía de vivir cual si fuera el último día.

Kuroro: (se detiene junto al rubio para tomar un respiro) es dura para ser sólo una sirvienta jajajaja, más bien parece policía.

Kurapika: (eufórico) creo que lo fue, el Rey de Kakin la contrató para que Tserriednich no se metiera en problemas, para asegurarse de que volviera al hotel con su billetera después de sus aventuras en los barrios de mala reputación.

Kuroro: parecido a lo que hacemos ahora, ¿no?

Acercó sus labios a los de Kurapika y cuando estuvo a punto de besarlo alcanzó a ver por la ventana de una puerta la imagen de Theta corriendo apresurada hacia ellos cual Terminator.

Kuroro: oh mierda...

Kurapika: ¡corre!

Kuroro: ¡por acá!

Guiaba a Kurapika por una entrada a las calderas de carbón, no se iban a dejar atrapar por ninguna circunstancia. Ya habían roto toda regla y no pensaban retroceder.

Por otra parte, la mirada del principe de Kakin estaba perdida en el vacío de sus pensamientos, esperar noticias del desobediente Kurapika lo estaba estresando.

Shiapouf: Te lo aseguro, apuesto $50 a qué llegaremos a York Shin mañana por la noche.

Youpi: Yo $100 a que el miércoles por la mañana.

Tserriednich ya no escuchaba lo que decían sus conocidos, sólo miraba el reloj y la hora de tener en sus manos lo que le pertenece.

Kuroro: ¡continúen! (gritando a los mineros) ¡no nos presten atención! ¡están haciendo un gran trabajo! ¡sigan así!

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