Renuncia de derechos: los personajes que aparezcan aquí, les pertenecen a sus respectivos dueños y autores.
Era de noche en el espléndido reino de DunBroch.
Nuestro héroe favorito estaba sentado en el sillón que había en la habitación de la princesa, la cual todavía no había regresado de las clases que tenía con su madre, la reina Elinor.
Lentamente se levantó de aquel asiento y empezó a caminar dando círculos entorno a la habitación, impaciente por que regresara Mérida. De pronto la puerta del cuarto se abrió, revelando la figura de la princesa, que no traía la mejor de las sonrisas.
-¡Hola Mérida!-saludó Goku con energía y ahínco en las palabras que pronunció.
-Ah.. Hola Goku.-habló la princesa con dejadez y cansancio, recostándose inminentemente en su cama mientras el saiyajin miraba un tanto extrañado la actitud de la pelirroja, que normalmente solía ser hiperactiva.
-¿ocurre algo?-preguntó Goku sentándose en la cama, a unos centímetros de Mérida.
-Ha sido un día bastante largo, creo que necesito descanso.-habló la princesa soltando un bostezo cargado de fatiga y sueño-. También deberías dormir, mañana será otro día, tal vez me prepares un pastel de arándanos jejeje.-ella sonrió tiernamente mientras el azabache se rascaba la nuca.
-¿Dormiré en las mazmorras? Ahí hace bastante frío y además está muy oscuro.-explicó Goku-. Aunque con esta ropa tal vez no haga tanto frío... no sé.-habló mientras se tocaba la barbilla.
Giró su cabeza en dirección a Mérida y encontró que ésta estaba durmiendo plácidamente abrazando la almohada;
Él sonríe al ver eso, y la arropa con una sábana mientras la princesa dibuja una sonrisa en sus facciones, a pesar de estar dormida.
-Descansa Mérida, aunque espero no tener que prepararte ese pastel, tu cocina podría explotar jejeje.-habló el azabache mientras se rascaba la nuca.
Se sentó en el sillón, sonrió al ver cómo dormía Mérida, y dedicándole una última mirada entrecerró los ojos lentamente, hasta dormirse, esperando un nuevo amanecer.
Al día siguiente.
Lentamente aurora matutina se hizo presente por todo el reino escocés.
Los rayos solares penetraban en la habitación de la princesa a través de la translúcida ventana.
Poco a poco sus índigos ojos comenzaron a abrirse al recibir directamente los destellos de la gran bola de fuego.
Ella estiró su cuerpo y retiró la sábana que cubría su cuerpo. Se levantó y caminó hasta el sillón donde Goku permanecía dormido abrazando una especie de oso de peluche. Estuvo mirándole durante unos segundos con una gran sonrisa que adornaba su esbelto rostro, hasta que se dio cuenta de algo muy importante.
-"Espera, ese no es...".-pensó la pelirroja señalando con el dedo índice el oso de peluche que estaba abrazando Goku.
-¡GOKU, DEVUÉLVEME A MI OSITO!-gritó con todas sus fuerzas provocando que el saiyajin se cayera del asiento, completamente asustado y desconcertado.
En un rápido movimiento la princesa se hizo con el oso de peluche, y le dedicó a Goku una mirada amenazante mientras acurrucaba al oso en sus brazos. El azabache se rascó la nuca con bastante confusión al notar la rara actitud de Mérida.
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Un Destino ☑
Storie d'AmoreEl Destino unirá a una princesa que vive en soledad obligada a ser quien no es y un guerrero legendario que ha olvidado su pasado ¿Cómo terminará todo?
