Cálida mañana

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De alguna manera, era lo más lógico. Comenzaron a pasar tanto tiempo juntos cada día y desde el momento en que Muichirou pudo salir de la cama, Tanjirou lo seguía a cada lado y no dejaba que nadie más que él le ayudara. Aunque Sanemi les había dicho que habían seguido encontrando demonios, más escasos y más débiles por supuesto, pero de alguna manera más envalentonados al no encontrarse Muzan ya, ninguno de los dos dijo que volverían al cuerpo de cazadores ni mencionaban nada de sus planes hasta que Muichirou por fin pudo volver a caminar solo y lo dijeron.

Se irían a vivir juntos a la montaña, a una casa abandonada que habían visto un par de veces. Dejarían a los cazadores de demonios y se construirían una vida modesta. Después de todo ya no había un peligro tan apremiante, cuatro pilares y el resto de cazadores eran suficientes. Zenitsu pareció el primero y quizá el único en darse cuenta en qué términos se estaban marchando, tratando de calmar a Inosuke y explicarle que no era correcto que les exigiera llevarlo con ellos. Kanroji se lamentó de ver partir a su colega pero le deseó la felicidad que merecía, al igual que Himejima. Sanemi sólo acarició su cabeza y se marchó del lugar. 





-Nezuko y yo iremos a vender el carbón y la leña, tú puedes quedarte en casa - Tanjirou no podía dejar de sonreír, sujetando la mano de Muichirou mientras iban subiendo el camino al que sería su nuevo hogar, con sus escasos afectos a la espalda y su hermana caminando a su lado.

-Creo que sería más- el chico no podía hilar una frase completa sin distraerse en el camino, en los pájaros y las mariposas y por eso Tanjirou lo sujetaba tan fuerte de la mano, para evitarle un tropiezo- sensato que tú y yo fuéramos al pueblo a vender, Nezuko sigue siendo un demonio y aunque pueda caminar bajo el sol, mucha gente puede juzgarla mal -

-Tienes razón- suspiró, acariciando su mano, viendo la pequeña casa por fin asomarse. Nezuko comenzó a saltar y señalarla con ese lenguaje que aún no superaba la etapa más primaria, Muichirou se soltó de su mano, tomando la de Nezuko y corriendo ambos con la misma alegría al lugar. Tanjirou se echó a correr también, tomando la otra mano de Nezuko. El exterior de la casa estaba apenas maltratado por el abandono, no les tomaría más de una semana repararlo por completo. Al entrar esperaban algún animal salvaje o quizá alguien más, sin embargo la casa estaba completamente sola y en un parcial buen estado. Salvo los insectos normales, humedad y polvo .

-Vaya, incluso está amueblada- Tokitou pasó sus dedos por el ropero de la habitación en la que estaban, reconociendo todo. El estilo era clásico, un recibidor, adentro el pequeño espacio que suponía era un comedor y la cocina, todavía quedaban un par de utensilios y palillos. Siguiendo al interior había dos recámaras separadas por un pasillo. En la que se encontraban había un ropero, un pequeño espejo y un futón- mira, Tanjirou- abrió la ventana, señalándole un pequeño pozo  a unos pasos lejos del baño externo.

-Es un alivio no tener qué ir muy lejos por agua- se aproximó a él, rodeando su cintura, apoyando sus labios en sus cabellos- creo que no nos costará mucho trabajo adaptarnos aquí, se parece un poco a...-

-¿Tu antigua casa?- Muichirou suspiró, acariciando el brazo de Tanjirou, mirando hacia un punto incierto con nostalgia- también me recuerda a la mía. Aunque es raro todo esto ¿Sabes? Nunca pensé volver a sentirme así. No es que con los pilares no me sintiera aceptado o que no me divirtiera o algo así. Pero contigo se siente como volver a casa, como estar en casa- se encogió contra él, buscando ser abrazado más cálidamente.

-Te pedí que viviéramos juntos porque quiero que tú seas mi casa, Muichirou. Quizá estoy siendo algo ambiguo al no pedírtelo concretamente, esto puede interpretarse como un par de amigos con un interés de vida en común o una situación que ambos podemos aprovechar pero quiero ser sincero. Quiero que estés conmigo cuando despierte, cuando duerma quiero que sea tu imagen lo último que vea. Quiero ver todos los atardeceres del mundo a tu lado y tener la tranquila promesa de alguien con quien compartir lo poco o nada que pueda tener. Mi intención no es apartarte de quienes amas, nuestros amigos tienen las puertas abiertas. Pero quiero que este sea nuestro hogar, que aquí tú y yo podamos hacer una vida nueva. De aquí en más tú vas a ser mi familia también, Muichirou- besó con delicadeza su frente cuando el chico entre sus brazos se dio vuelta para verlo- afuera de aquí quizá esto no sea muy bien visto y por eso creo que me he reprimido un poco para decirlo abiertamente, pero te amo. No quiero volver a pasar por la angustia de no tenerte, sólo quiero morirme a tu lado, es mi única ambición-

-¿Por qué siempre debes ser tan dulce?- murmuró, avergonzado por el rubor que le cubría- no puedes morirte sin antes habernos dado una vida muy larga y feliz, Tanjirou- estiró su cuello para rozar sus labios, en esos besos inocentes de los cuales no habían pasado pero se iban volviendo su día a día- ¿Puedes prometerlo?-

-Realmente no- lo volvió a besar, sonriendo sobre sus labios- pero sí puedo prometerte que lo intentaré con toda mi alma-

-Con eso es suficiente- sonrió, abrazándolo y soltándolo después-Nezuko ¿Me ayudas a llevar fuera los futones? Nos espera un largo día de limpieza-

FresasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora