XII

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-Necesitamos hacerlo un poco más creíble-murmura Gabriel desde donde está sentando en la tapa cerrada del inodoro mientras Renato le pasa la toalla por el cabello, secándolo completamente para que Liam no sospeche nada cuando regrese a su habitación. -Esta noche, en la cena. Creo que estoy siendo demasiado amable con alguien que se supone que debo odiar.

-No sos muy buen actor-Renato está de acuerdo, y se ríe cuando Gabriel chilla, agitando una mano para golpear la pierna del castaño.

-Bueno, a eso me refiero-dice Gabriel. Suspira y Renato le quita la toalla del cabello para poder verle bien la cara. Se ve estresado, con la frente toda arrugada. -Creo... no, lo sé. Odio esto.

-Solo necesitamos que seas un poco frío conmigo durante la cena-dice Renato. Él también lo odia. Gabriel no está listo para hacer algo más que esto.

-¿Estás seguro?-pregunta Gabriel en voz baja. Su cabello es esponjoso por haber sido secado con la toalla.

Renato tararea, agachando la cabeza para besar la sien de Gabriel.

-Claro que sí-dice Renato. Sale un poco áspero, pero Gabriel no parece darse cuenta, no reacciona. Él solo asiente con la cabeza, con los ojos un poco desenfocados donde está mirando la pared de azulejos del baño detrás de Renato. Su mano traza suavemente la parte posterior del muslo del castaño, hasta la línea de su boxer, las puntas de los dedos frotando la piel allí.

-Ojalá pudiera dormir acá está noche, con vos-le dice Gabriel, mirando a Renato con una sonrisa triste. -¿Sabes que solo hemos pasado cinco noches juntos, correctamente?

-¿Has estado contando?-pregunta Renato, sorprendido. Él también lo ha estado haciendo, pero en realidad no esperaba que Gabriel estuviera al tanto de todo eso. De todo lo que hacen juntos. Probablemente tiene muchas más cosas en su cabeza, dado que en realidad está en una relación seria con otra persona. Renato ni siquiera sabe el segundo nombre de Gabriel, ahora que lo piensa. Se siente claramente mal porque probablemente tendrá que buscar en google para averiguarlo.

-Lo he estado marcando en el calendario de mi teléfono-asiente Gabriel. Saca su teléfono del bolsillo de su jean y desliza su dedo por la pantalla de bloqueo: es una foto de él y su hermana, que Renato ha visto varias veces, pero siempre hay una parte de él que le preocupa ver una foto de Gabriel y Liam.

Gabriel abre la aplicación del calendario en su teléfono y le muestra a Renato los últimos meses, las cinco equis negras marcadas en las noches que el castaño sabe que durmieron juntos.

Renato besa la sien de Gabriel otra vez.

-Espero...-dice Gabriel bruscamente, volviendo a meter el teléfono en el bolsillo. -Espero que algún día no estemos contando los días. Siento que estoy en una relación a larga distancia, o algo así. Se siente tan injusto cuando estás como...en la misma ciudad que yo, el mismo hotel.

Renato no dice nada; le da al cabello de Gabriel un último masaje con la toalla y luego se da vuelta para que pueda comenzar a doblarla sobre el riel en la pared, en el acero un poco resbaladizo por la condensación de antes.

-Por mi culpa, supongo-se ríe Gabriel en voz baja. Renato lo oye suspirar. -Yo soy el que está siendo un idiota infiel.

-Ya hemos superado esto-se voltea Renato y le sonríe a Gabriel. Se acerca a él, donde todavía está sentado, y se agacha para quedar a su altura. -Sos una buena persona, ¿de acuerdo? Lo que has hecho no te hace mala persona.

Gabriel sonríe, ya han superado esto, y Renato sabe que probablemente lo harán más en el futuro. Sin embargo, Gabriel todavía le frunce el ceño preocupado.

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