La visita de los emperadores a la ciudad coincide con el más que sagrado Día de los Muertos. Lord Leopold le ha pedido a Stephan que lo ayude con la preparación del altar, así que el francés ha tenido que ir a la quinta "Mariana" mucho más temprano de lo que tenía planeado originalmente; y aunque no es como si realmente le molestara pasar la mañana junto a Leopold, el inconveniente es que Michaela también está presente, curiosa por saber qué es eso de los altares y por qué tanto alboroto.
El altar ha sido preparado en la terraza que da al jardín que servirá de recepción para el almuerzo de los emperadores, todo el lugar está decorado con girasoles y flores de cempasúchil que despiden el aroma característico de la época. Los altares en esta parte del país se distinguen por ser tan altos que casi alcanzan el techo con sus respectivos cuatro niveles. En el cuarto nivel han colocado una gran cruz de madera bañada en oro que se encontraba en la casa desde la mudanza del lord, en el tercer nivel se encuentran otras figuras religiosas, como las estatuillas de San Ruperto de Salzburgo, la reciente Santa Notburga a quién Michaela le ha tomado simpatía, San Leopoldo III de Austria (por supuesto) y la infaltable Virgen de Guadalupe que ha reemplazado el lugar que Nuestra Señora de Mariazell, Patrona de Austria, tenía en casa de Leopold ahí en Europa. En el segundo nivel se encuentra la fotografía del difunto honrado, el padre de Lord Leopold -más que nada porque era la única foto de un difunto disponible en la casa y no porque sea demasiado extrañado-, Lord Maxwell Sladetunham-Habsburg, que en la fotografía se ve algo distinto al gran cuadro en la sala, no se ve tan distinguido sino más bien amargado; a los lados de la fotografía han colocado, como es costumbre en la región, a los populares "lloroncitos", unas figurillas de barro que simbolizan a los deudos y que son –según Dionisio- de origen 100% prehispánico pues su suegro, que no es católico, también los coloca en su altar. En el primer nivel se encuentra la comida para los difuntos: un par de cazuelas de mole, frutas y muchas piezas de panadería; también hay muchos dulces con diversas formas entre las que destacan las calaveras de azúcar de refinados acabados, tan detalladas que parecen pequeñas obras de arte comestibles; para complementar están los cántaros con pulque, chocolate, atole y una botella de vino francés. Los niveles son soportados por columnas de estética barroca y están decorados con manteles blancos bordados y encajes, además de telas blancas con formas de lazos y cortinas que le dan al altar la apariencia de una capillita. Mientras Ramiro coloca los pétalos de cempasúchil en la base, Lord Leopold retrocede para observar mejor el casi finalizado altar.
-Solamente faltan las veladoras – dice Stephan, observándolo.
-Es precioso – dice Leopold – este país sólo me asombra más y más cada día.
-Nos pasa a todos – dice Stephan.
-Why is he putting flowers on the floor? – pregunta Michaela.
-Está haciendo un camino de flores para el difunto – responde Stephan en inglés.
-No entiendo – dice la mujer.
-Es para que el espíritu lo siga y pueda llegar al altar para disfrutar de la comida – explica el francés.
-¿Cómo un fantasma?
-Algo así.
Michaela se tapa la boca sorprendida y mira a Leopold.
-De eso se trata todo, querida – dice Leopold, siempre en inglés – los altares se ponen para que los muertos sepan que son recordados y vuelvan a disfrutar lo que tanto les gustaba en vida.
-¡Eso es terrorífico! – dice la mujer.
-Es hermoso – responde Leopold.
-Sí, pero terrorífico también.
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Íntimo Secreto
RomanceHistoria de un insólito romance durante el Segundo Imperio Mexicano.