Llevaba semanas rehabilitándome constantemente, había conseguido que María me cambiase la alimentación y note mucho el cambio, ya no estaba tan anémica y mis músculos empezaban a volver a su lugar. Había conseguido empezar a caminar poco a poco gracias al caminador que tenía en casa y al de la escuela de danza, pero aparte otros ejercicios y mis ganas de volver a caminar estaban empezando a dar sus frutos. Hacía tiempo que no visitaba al médico y estaba muy asombrado de ver el cambio que estaba dando en semanas, mis abuelos dentro de poco volverían a Estados Unidos, pero hasta que no estuviera bien y les volviera a recordar no pensaban irse, aunque los quisiera como tal.
Vet últimamente estaba muy desaparecida, la mayor parte del tiempo la pasaba en la academia o en casa con mi padre, que de vez en cuando me sacaba a dar una vuelta, aunque no era donde yo quería ir... tampoco quise sacar el tema. Como ya podía caminar un poco en casa intentaba no usar la silla de ruedas e ir con muletas o caminador, pero en la calle la tenía que llevar por si acaso, aunque intentaba ir mas con las otras ayudas.
-¿Has pensado en volver a estudiar?
Dijo mi padre para llamar la atención, ya que volvíamos de rehabilitación y estábamos pasando por un campo donde había caballos.
-¿Merece la pena que vuelva a empezar unos estudios que no se ni si quiero hacer ahora mismo?
Se encogió de hombros.
-Tal vez podrías hacer otra cosa.
Me apoyé en el poyete de la ventana mientras veía como se empezaba a estrellar el cielo. Ese día mi padre había cogido un camino muy diferente para ir a casa, de echo íbamos en dirección contraria ya que parecíamos ir camino Tivoli.
-¿Dónde vamos?
Mi padre sonrió al ver que habíamos cambiado de planes.
-Vamos a casa de tu madre, ya la han terminado y quiere que cenemos ahí.
Se me lleno de mariposas la cabeza al saber que por fin tendría la oportunidad de verla. Está vez pudimos meter el coche en el bosque donde se encontraba la urbanización y aparcamos dentro de la casa de mi madre, ya que fuera tenía varias plazas de garaje. Mi madre sabía que podía caminar, pero aun así vino a abrirme la puerta.
-Tengo unas ganas de que al fin veas como esta.
Fuimos con ansias hasta la puerta de la entrada, era redondeada por arriba con un arco de ladrillos para hacerla más vistosa desde fuera. La madera era de un color claro y parecía recíen barnizada. La abrió con nerviosismo y llegamos a un recibidor en el que descansaba un pequeño sofá de dos plazas, en otro lado un armario empotrado para guardar cosas, un antiguo baúl y un perchero. Antes de pasar al salón había un gran arco y justo después unas escaleras con barandilla de madera para subir al segundo piso. Los escalones estaban enmoquetados, de color burdeos, pero el suelo del salón era de tarima. El salón, era salón comedor. Muy acogedor, tenía una gran chimenea con estanterías alrededor llena de libros y bonitas figuras. Habían un par de sofás a ambos lados y en un mueblecito tenía puesta una tele no tan grande como la de mi padre, el resto eran estanterías con más libros y adornos. La casa por dentro tenía un aspecto bastante rústico ya que algunas de las paredes estaban llenas de piedras en vez de pintura, había grandes fotografías colgadas de preciosos paisajes. Había una mesita de café en el centro de madera con unas velas de sobremesa. La mesa del comedor era redonda y había cuatro sillas pero parecía poder ampliarse. La cocina era una especie de cocina americana pero cerrada, había un arco y una barra en la que veías el salón, pero tenías que entrar por una puerta a esta. Disponía de todo tipo de cosas incluida una mesa por si queríamos comer ahí en vez del salón, a parte daba a una gran galería acristalada donde tenía la parte de la lavandería y el almacén. Había una puerta de madera con el arco redondo y una ventanita rustica que daba a un jardín con piscinita y una zona zen. No era muy grande pero estaba muy bien. Además parecía estar dentro de un bosque y las casas de los vecinos apenas se veían.
YOU ARE READING
Black Heart
SpiritualLos animales son seres tan distintos a los humanos. Se cree que son ángeles ¿Y si tuvieran razón? A lo mejor no todos, ya que los animales carnívoros tienen sus instintos asesinos, pero a la vez, lo hacen por necesidad. Me llamo Alisa Newton y hace...
