Viviendo una mentira.

17 3 0
                                        

Era agradable volver a recordar, aunque no fuera todo sí que empezaban a venir flases de mi vida poco a poco. Stefan estuvo contándome sus aventuras de estudiante por el mundo, al parecer la beca le permitió viajar donde quiso, estudiaba lenguas muertas pero se le acabó haciendo muy pesado.

-¿A sí que quieres volver con la familia?

Se encogió de hombros mientras sorbía el café.

-En realidad acabo de llegar y nadie sabe que he vuelto. Hace mucho que no hablo con mis padres, que me fuera ha sido duro para ellos.

Mis padres sentían lo mismo con mi pérdida de memoria.

-¿Y qué vas a hacer?

Se quedó mirando la taza por un momento y después me miró fijamente a los ojos.

-De momento me quedaré aquí... hasta que decida como volver a hablar con mis padres, pero no hablemos de mi... cuéntame, te veo muy cambiada ¿estás bien?

¿Tanto me conocía? No recordaba eso, después del baile de graduación apenas nos dirigíamos la palabra.

-Tuve un accidente y bueno, me estoy recuperando.

Su cara cambió totalmente a preocupación.

-Vaya, ¿Qué paso?

Me encogí de hombros y bebí incomoda.

-No lo recuerdo, me dijeron que tuve una caída muy fea y después nada, estoy llena de operaciones, desperté sin recordar a mi familia, amigos, novio...

Pareció incomodarse con esa palabra, pero siguió escuchando mientras le contaba.

-Debe de ser duro no poder recordar nada.

Solté una risa incomoda.

-¿Qué ocurre?

¿Se lo debía contar? Estar cerca suyo me transmitía calma, tenía una mirada apaciguada y una radiante sonrisa.

-Ayer volví a casa de mi madre después de mucho tiempo y empecé a verme en zonas de la casa como si ya hubiera estado a ti, pero cuando te he visto... te he recordado, hasta ahora no había podido recordar nada.

Pareció ruborizarse y carraspeo.

-Tal vez tienes la mente bloqueada.

Entonces una vocecita a lo lejos gritó mi nombre, nos giramos y vimos a mi madre que venía sonriendo hacia nosotros.

-Vaya cuanto tiempo Stefan.

Stefan le devolvió el saludo con educación.

-Voy a sacar el coche del parking, te espero fuera.

Asentí lentamente.

-Ahora voy.

Mi madre se despidió de Stefan y desapareció corriendo con nerviosismo. Stefan me miró algo inquieto y me tendió un papelito, cuando lo desplegué vi un número.

-Imagino que no querrás saber nada, pero si algún día te apetece desconectar dime algo.

Me despedí con una sonrisa.

-Me encantaría.

Y esperó sentado hasta que me marche. Fue un reencuentro muy agradable y estaba deseando contárselo a mi madre.

-Tu padre está que trina... lleva mucho esperando.

La miré de reojo, no parecía tener un buen día.

-Has sido tú la lenta.

Apretó las manos en el volante.

-Me quieren subir las horas en el trabajo.

Black HeartStories to obsess over. Discover now