Una abrasadora presión me obligo a abrir los ojos de golpe, me sentí muy molesta. Tenía un potente foco frente a mí que me impedía ver, escuchaba voces y gritos de desesperación. Intentaba respirar pero algo ocupaba mi garganta, quise llevarme las manos al cuello o a mi boca de donde salía una especie de tubo. Sentí como se deslizaba hacia el exterior y conseguí toser para después dar una bocanada de aire, el aire ardía en mis pulmones al exhalar, era una sensación angustiosa. Me miré las manos llenas de vías y seguí la dirección de los cables terminando en goteros y máquinas. Estaba todo muy blanco lo cual me impedía ver lo que había alrededor, la cabeza me daba vueltas y palpitaba un extraño dolor punzante. Sentía como me tocaban con instrumentos fríos, no entendía que estaba pasando, ni quien era la gente que se encontraba en la habitación que parecía ser de un hospital. Uno de los médicos me incorporó mejor en la cama y apartó la luz que llevaba cegándome tanto rato. Respiré profundamente, aún seguía ardiendo todo y me escocían los ojos.
-Alisa ¿Puedes oírme?
Preguntó aquel extraño hombre en bata blanca y con una exuberante barba. Parecía que me lo estaba preguntando a mí, pero no conocía ese nombre.
-¿Quién es Alisa?
El doctor hizo un gesto extraño y se giró un segundo para ver una pareja que se abrazaban angustiados, después me volvió a mirar.
-¿Recuerdas cómo te llamas?
Me dejó en blanco, después de aquel extraño despertar no me había parado a pensar en nada. ¿Quién era yo? ¿Debería tener nombre? Me intenté frotar los ojos con frustración pero las vías me tiraban de la piel y me causaban un desagradable dolor.
-No... no lo recuerdo...
El hombre me cogió la mano con cautela.
-Sé que ahora puede resultarte difícil pero... ¿Recuerdas algo?
Y otra vez el mismo sentimiento, un vacío... no recordaba nada, absolutamente nada. No sabía quién era, que hacía allí...
-No recuerdo nada.
A parte de los médicos, en el fondo de la habitación se encontraban tres personas que miraban con incredulidad, dos mujeres y un hombre. Una de ellas se acercó lentamente con la aceptación del doctor que había estado hablando conmigo.
-¿Cariño me recuerdas?
Tenía un hermoso rostro, aunque parecía cansada, unas enormes ojeras se marcaban debajo de sus ojos, los cuales estaban muy hinchados. Tenía los labios llenos de heridas y sus ojos verdes expresaban pena, no parecían tener vida. Llevaba el pelo rizado recogido en un desaliñado moño enmarañado y vestía muy sencilla. Pero no la recordaba, no sabía quién era esa mujer. Por lo que me había llamado tendría algún tipo de relación con ella. Aparté la mirada y negué con lástima.
-Lo siento...
Dije con sinceridad, me apenaba ver así de decepcionada a esa agradable mujer. Intentó sonreír y me acarició la mejilla.
-No pasa nada, todo volverá a la normalidad, no te preocupes.
Parecía muy segura de sus palabras.
-¿Quién eres?
Quise saber con curiosidad.
Se limpió una lágrima que empezaba asomarle y suspiro.
-Me llamo Nadia y soy tu madre.
Sentí que me daba un vuelco al corazón, me aliviaba saber que aquella mujer era mi madre, me hacía sentir menos sola en aquel momento. Un momento en el que no sabía cómo sentirme. Ya que a parte del dolor mi cabeza daba vueltas.
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Black Heart
EspiritualLos animales son seres tan distintos a los humanos. Se cree que son ángeles ¿Y si tuvieran razón? A lo mejor no todos, ya que los animales carnívoros tienen sus instintos asesinos, pero a la vez, lo hacen por necesidad. Me llamo Alisa Newton y hace...
